Pueblos

Un joven asturiano de 24 años está restaurando el pueblo de sus abuelos con hórreos y casas del siglo XVIII que iban a desaparecer

Casa de la Torre en Santo Emiliano, aldea del concejo de Allande (Asturias). Foto: Xuliu Pombar vía Wikimedia Commons - CC BY-SA 4.0
Casa de la Torre en Santo Emiliano, aldea del concejo de Allande (Asturias). Foto: Xuliu Pombar vía Wikimedia Commons - CC BY-SA 4.0
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Damián Villabol Mayo, un abogado ovetense de 24 años, se ha propuesto que el pueblo donde vivieron sus abuelos, en el concejo de Allande (Asturias), no desaparezca bajo la vegetación y la maleza.

Hoy nadie vive allí de forma continua y muchas de sus casas, algunas con siglos de antigüedad, están en ruinas.

Sus abuelos pasaron allí toda la vida y murieron hace alrededor de año y medio. Tras su muerte, Damián creó una asociación para recuperar el pueblo, vender las casas vacías y atraer a nuevos vecinos. El joven contó su proyecto en un vídeo del canal de YouTube @hilux_aventura.

Un joven de 24 años tiene un proyecto para recuperar el pueblo de sus abuelos en Asturias

La asociación que impulsa Damián funciona como una comunidad de propietarios. Cada casa tiene una cuota de participación y aporta una cantidad para mantener limpios los caminos. Este año, por ejemplo, un trabajador desbrozó todos los senderos, antes tapados por las zarzas.

Villabol Mayo es graduado en Derecho y ayuda a otros vecinos a preparar los papeles cuando quieren vender y no pueden. Además, enseña las viviendas a los interesados y actúa como intermediario entre propietarios y compradores. Incluso, hace unos seis años, con ayuda de su padre y de su abuelo cambió la pizarra del tejado de la capilla.

Así llegó una familia de origen polaco que reside desde hace 20 años en Mallorca. La nueva vecina encontró la casa en un portal inmobiliario y Damián la guio durante toda la compra. Ahora quiere conservar lo más original posible la vivienda y hasta su hórreo, el granero elevado sobre pilares de piedra donde se guardaba la cosecha.

«Lo que necesitamos sobre todo es gente que venga con ganas de iniciar proyectos aquí», explicó Damián, quien prefirió no revelar el nombre del pueblo para proteger la privacidad de los propietarios.

La asociación tiene como proyecto también arreglar la fuente y cambiar el tejado de otras construcciones del pueblo.

Casas de más de 300 años y hórreos en un pueblo de Asturias

Según Damián, la casa más antigua del pueblo data, como mínimo, de mediados del siglo XVI. Su padre, que nació allí, calcula que la casa familiar tiene más de 300 años si se suman la cuadra y la zona del hórreo. Unas escrituras y cartas que aparecieron con los años sitúan el pueblo, al menos, en el siglo XVIII.

En una entrevista con Pegados a la tierra, Villabol explicó que algunos hórreos y paneras del pueblo tienen grabados en madera y elementos arquitectónicos protegidos por la Consejería de Cultura.

Las construcciones eran casas de ganaderos y agricultores, con muros de piedra de unos 70 centímetros de grosor. Las vigas de castaño bajaban del monte arrastradas por vacas. Abajo estaba la cuadra y arriba se guardaba la hierba, que protegía la vivienda del frío del tejado.

Sin embargo, el abandono y los incendios dejaron varias casas en ruinas. Hace unos años, el fuego obligó a bomberos y a la Guardia Civil a sacar a los abuelos de Damián del pueblo. Las llamas destruyeron un hórreo, del que solo quedan los pegollos (es decir, los pilares que lo sostenían).

La llamada Casa Ramón, deshabitada desde hacía 50 o 60 años, se vino abajo por completo. En sus mejores tiempos, el pueblo reunió a unas 200 personas en 13 casas, con familias que emigraron después a Montevideo y Buenos Aires.

La carretera que los abuelos de Damián nunca vieron en Asturias

Al pueblo se llega por una pista muy deteriorada. Según Damián, la alcaldía prometió a sus abuelos que la arreglaría. No obstante, tras su fallecimiento, el compromiso quedó en nada porque ya no vivía nadie en el pueblo.

«Se murieron con la ilusión», recordó el padre de Damián. La ambulancia no llegaba hasta la casa familiar, así que un taxista que conocía el camino llevaba a sus padres al hospital cuando la familia no podía acudir.

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