Hace 304 millones de años, algo ‘catastrófico’ le ocurrió al mundo y los científicos temen que pueda volver a suceder ahora
Un episodio ocurrido durante una antigua edad de hielo en el que la temperatura global aumentó unos 7,5 ºC
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La historia climática de la Tierra acaba de revelar una de sus advertencias más inquietantes. Hace unos 304 millones de años, cuando el planeta atravesaba una gran etapa glacial, un calentamiento inicialmente moderado desencadenó una respuesta mucho mayor del sistema climático. La investigación demuestra que incluso un planeta con grandes masas de hielo podía experimentar una transformación térmica extraordinaria.
Un planeta que pasó de frío a extremo
Este episodio se conoce como Máximo Térmico Kasimoviano-Gzheliano (KGTM) y tuvo lugar durante la Edad de Hielo del Paleozoico tardío. Los investigadores reconstruyeron sus condiciones mediante el análisis de fósiles de conodontos, pequeños organismos marinos cuyos dientes conservan señales químicas de las temperaturas del océano. Las muestras proceden de diferentes zonas de la actual China y de los montes Urales rusos, lo que permitió comparar registros de regiones alejadas.
Los resultados son llamativos, ya que la temperatura media global de la superficie aumentó aproximadamente 7,5 ºC, mientras que la concentración atmosférica de dióxido de carbono pasó de alrededor de 300 a 700 partes por millón. El proceso se desarrolló durante unos 175.000 años, un periodo enorme para los seres humanos, pero relativamente corto en términos geológicos. El calentamiento tuvo además dos fases diferenciadas, con aumentos de temperatura de unos 2 ºC y 3,5 ºC respectivamente.
¿Puede volver a ocurrir?
Aquí se encuentra la parte que conecta directamente el descubrimiento con el presente. La Tierra actual continúa siendo, desde el punto de vista geológico, un planeta en una fase de clima frío o icehouse, porque conserva grandes masas de hielo en Groenlandia y la Antártida. Por eso, este episodio constituye un precedente especialmente interesante para estudiar cómo puede reaccionar un sistema climático que todavía contiene enormes reservas de hielo.
Los investigadores advierten de que el calentamiento actual podría favorecer mecanismos de retroalimentación, como la pérdida de hielo y la liberación de carbono almacenado en el Permafrost. Eso no significa que la Tierra vaya a repetir exactamente el episodio de hace 304 millones de años, ya que las condiciones geográficas, biológicas y atmosféricas eran muy diferentes y las escalas temporales tampoco son comparables. La importancia del hallazgo está en demostrar que un pequeño desequilibrio puede desencadenar respuestas climáticas mucho mayores cuando se cruzan determinados umbrales.
La investigación no predice una catástrofe inminente, pero sí aporta una pieza importante para comprender los llamados puntos de inflexión climáticos. El pasado demuestra que el sistema terrestre no siempre responde de manera gradual, ya que en determinadas circunstancias, una perturbación inicial puede poner en marcha una cadena de procesos capaces de transformar el clima y los océanos a una escala planetaria.