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Los expertos en psicología coinciden: los padres que llaman a sus hijos con su mismo nombre podrían cargarlos con expectativas

  • Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz Rodríguez (Madrid, 2005) es estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde el año 2023. Es especialista en periodismo de SEO y en información de actualidad. Con experiencia en comunicación empresarial y radio.

La elección del nombre de un bebé es una de las primeras decisiones dentro del encuadre familiar y son numerosas las personas que eligen nombres más originales y otras, en cambio, prefieren mantener las tradiciones y transmitir el nombre de una generación a otra. La psicología asegura que en un futuro esto puede generar presión en el hijo debido a que podría llegar a sentir que debe continuar obligatoriamente los pasos de sus padres.

¿Qué significa compartir el nombre con uno de los padres?

Muchos de nosotros compartimos nuestro nombre con el de uno de nuestros progenitores como símbolo de homenaje a mantener el vínculo con la historia familiar. Las investigaciones señalan que los hijos que reciben el nombre de un familiar muestran que esta práctica responde a diferentes motivos sociales y culturales. Los expertos confirman que el problema no se encuentra en el nombre, sino en los mensajes que reciba el menor durante su crecimiento y el significado adicional que adquiera.

¿Cuándo puede ser perjudicial?

La situación puede ser compleja en el momento en que el niño escucha constantemente que se llama igual que su padre y debe parecerse a él. Las reiteradas comparaciones hacen que sienta que tiene que cumplir un modelo familiar en lugar de hacer lo que le gustaría.

Por eso, la psicología estudia cómo las expectativas de los padres se relacionan con la percepción que los hijos desarrollan sobre sus capacidades y posibilidades.

Por ejemplo, cuando una exigencia es muy elevada, los menores pueden llegar a sentir presión por no querer decepcionar a sus padres. Así que, la clave se encuentra en la relación familiar, la comunicación y la libertad de cada familia.

El nombre y su independencia

Los expertos en crianza concluyen que es importante reconocer a cada hijo como una persona independiente que tiene sus gustos concretos, habilidades, sueños y aspiraciones. Además, evitar las comparaciones y valorar el esfuerzo del pequeño ayuda a crear un ambiente de bienestar en el hogar.

Por lo tanto, compartir nuestro nombre con el nombre de uno de nuestros padres figura como una tradición significativa y la importancia recae en no transformar ese bonito legado en la obligación de imponer una identidad al menor cuando en realidad debe vivir su propia vida.