Desde hace al menos medio siglo, la interacción con el espacio exterior ha fascinado a los humanos. Han sido cientos los intentos de enviar satélites, personas e incluso mascotas más allá de los límites de nuestro planeta para intentar llegar a algunas conclusiones acerca de la vida en otras latitudes. Pues bien, una de esas pruebas supuso el envío de un disco de música al espacio por la NASA.
Se trata de una historia que fue ampliamente cubierta en su día pero que, con el paso de los años, ha acabado siendo olvidada, incluso por muchos de los que vieron atónitos los despegues de las populares sondas espaciales Voyager, lanzadas en 1977, y aún en órbita.
¿Cómo es el disco de música del espacio?
Es que estas sondas, que se prevé tardaran 40.000 años en alcanzar las proximidades de la estrella más cercana a nuestro Sistema Solar por fuera de éste, no sólo representaron uno de los más audaces ensayos de contacto con extraterrestres, sino además otro hito histórico.
Frente a la posibilidad de, efectivamente, entrar en un ida y vuelta con seres del más allá, la NASA decidió que podía ser una buena oportunidad para mostrarles algo de lo mejor que tenemos como especie, y por eso envió en la misión el Disco de Oro de las Voyager, como se le llamó entonces.
Este Disco de Oro de las Voyager o “The Sounds of Earth”, nombre que llevaba en idioma español, estaba compuesto por dos discos fonográficos de cobre bañado en oro y de 30 centímetros de diámetro. Básicamente, porque esa era la tecnología musical que teníamos en la época.
El disco que Carl Sagan envió al espacio
El proyecto, que contó con la participación del astrónomo, astrofísico, cosmólogo, astrobiólogo, escritor y divulgador científico norteamericano Carl Sagan, consideró que si bien las probabilidades de que algún otro tipo de vida escuche esa música eran minúsculas desde lo estadístico, esa iniciativa representaba “algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta”.
¿Y qué música se había incluido en ese Disco de Oro? Johann Sebastian Bach es el artista que más aparece, con hasta tres intervenciones, junto a dos piezas de Beethoven, lo que hace que Alemania tenga representación mayoritaria, incluso por encima de los Estados Unidos.
Por último, otro detalle curioso es que Sagan quiso incluir el tema “Here Comes the Sun” del álbum Abbey Road de los Beatles y, si bien ellos estuvieron de acuerdo, la discográfica EMI que lo había producido se opuso a ello y finalmente no pudo formar parte de semejante campaña espacial.
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