El código oculto del arte: Los pintores y sus bodegones
La lección de Dabiz Muñoz, chef y emprendedor (46 años), sobre el liderazgo: "Ahora sé que para llegar lejos hay que cuidar al equipo"
El aviso de Reid Wiseman, astronauta del Artemis II: "No creo que la humanidad haya evolucionado lo suficiente"
Miguel Delibes, escritor vallisoletano amante de la caza: "No soy un escritor que caza, sino un cazador que escribe"
El arte ha existido desde que nació el ser humano, no es ningún misterio. Lo que sí se extrae de ello es que, según la época y la libertad de expresión, eran necesarios algunos trucos para añadir un extra de carga metafórica, fuera el tema que fuera. En concreto hablamos de los bodegones, las obras más ignoradas de la historia de la pintura, que guardan más de una sorpresa según un nuevo reportaje de la cadena BBC.
De la religión a la pasión
Viajamos hasta el siglo XVI para descubrir que tras las frutas y las verduras se esconden fuertes estigmas. En plena Edad Media, rara vez la temática escapaba del ámbito religioso. Y así lo demostró Velázquez, que mandaba un claro mensaje en su obra “Cristo en casa de Marta y María”. ¿El fin? Promover la religiosidad devota, como indica el gesto de la anciana.
Con el Renacimiento llegó la explosión de la fruta como mensaje de la mano de autores como Fra Angélico y Boticelli. Mientras que el limón se asociaba al dolor o la muerte, la naranja indicaba fecundidad. La manzana tomaba de la Religión su significado para convertirse así en metáfora del pecado carnal. En esta línea, las uvas seguían encaminándose hacia el deseo, mientras la fresa se asociaba con la armonía.
¿Eternidad o muerte?
Con la llegada del Barroco las flores empezaron a cobrar protagonismo. Como todos sabemos, su significado depende del color de la planta. Mientras las flores blancas daban lugar a la devoción a la Virgen y la castidad, el color rojo iba unido al dolor por la muerte de Jesucristo. Con el tiempo esta asignación viró hacia la pasión. Y por ello los artistas empleaban este color para confesar sus pasiones más bajas. Poco a poco, los autores de la época inundaron sus cuadros con flores, que delataban desde creencias religiosas hasta sus inclinaciones políticas.
Pero también hubo motivos oscuros escondidos en las obras costumbristas. Goya, siguiendo su estilo negro y adentrado en su serie “Los desastres de la guerra”, pintó en sus bodegones animales en los que casi se pueden distinguir rostros. Toda una metáfora de los soldados caídos. Y es que la naturaleza muerta ofrecía mayor libertad de expresión que cualquier cuadro por escandaloso que fuera.
Lo último en Curiosidades
-
Poner vinagre a las pilas AA y AAA: para qué sirve y por qué lo recomiendan los expertos
-
Marco Aurelio, sobre la ansiedad: «Hoy escapé de la ansiedad. O no, la descarté, porque estaba dentro de mí, en mis propias percepciones, no fuera»
-
Adiós a quitar los azulejos para modernizar tu baño: el truco para reformarlo sin obras y que parezca nueva
-
Los expertos avisan del robo de la moneda en el parabrisas del coche: qué significa y por qué es importante saber cómo actuar
-
La reflexión de ‘El Principito’ sobre el amor: «Al primer amor se le quiere más, al resto se le quiere mejor»
Últimas noticias
-
El CTA se olvida de explicar el penalti a Lamine Yamal y reconoce el error de no pitar el de Raúl García en el Osasuna-Espanyol
-
El desgarrador vídeo de la hermana de la estudiante española asesinada en México: «Esto no puede quedar así»
-
7 obras maestras que acaban de aterrizar en Filmin: tienes que verlas al menos una vez en la vida
-
Última hora de la situación en Ceuta y la actualidad política en directo hoy: Sánchez preside la reunión de seguimiento sobre la crisis migratoria
-
El Ibex 35 se queda a las puertas de los 19.600 mientras el petróleo se enquista en los 107 dólares