¿Sabes cuál es el animal más mortífero de la sabana africana?
La respuesta te sorprenderá
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La respuesta a esta sencilla pregunta no es tan obvia como parece. La mayoría de nosotros jugaría todas sus cartas por el león, el tigre o el elefante, tres de los animales salvajes más peligrosos del planeta. Sin embargo, la realidad se encuentra muy alejada de dicha suposición. El título de criatura más mortífera del continente africano lo sustenta el hipopótamo. Un ser de apariencia afable y simpática que esconde una personalidad agresiva y muy territorial. Según las estadísticas, el Hippopotamus amphibius es responsable de la muerte de hasta 3.000 individuos por año, una media que sin duda cambia por completo la visión que hasta ahora teníamos de este majestuoso animal.

Sin embargo, esta actitud no surge sin motivo aparente. El hambre, la sed y la necesidad de proteger a su prole son solo algunas de las causas que provocan el enfrentamiento entre los hipopótamos y el ser humano, a quien ven como su principal enemigo. Un comportamiento más que justificado si conseguimos ponernos en su lugar. En Zambia y Tanzania, donde residen las poblaciones más numerosas, la destrucción de su hábitat natural o la amenaza de los cazadores furtivos es cada vez más preocupante. De hecho, estos ataques solo se producen contra el hombre. El resto de animales que habitan junto a ellos la sabana africana apenas experimentan el fuerte carácter de los hipopótamos. Incluyendo a los cocodrilos o caimanes, con los que conviven en el medio acuático.
No es un bostezo, sino una amenaza

Cuando el hipopótamo ataca a su adversario, este muestra sus colmillos de medio metro para lanzar una firme intimidación. Su fuerza es también su principal ventaja, que reside en los más de 2.000 kilogramos que pesa, de media, cada ejemplar adulto. Llegando a alcanzar los 4.500 en edades más avanzadas. Tal es su importancia que dentro de la misma manada, el liderazgo del macho alfa reside en su resistencia y fortaleza. Este sanguinario mamífero es, además, capaz de correr a una velocidad de hasta 50 kilómetros por hora. Un dato que reduce las posibilidades de sobrevivir a tan feroz enfrentamiento.