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Adrián De La Torre, experto en plantas: «Preocúpate si las puntas de las hojas de tu dracaena empiezan a secarse»

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

La dracaena ocupa desde hace años un lugar destacado entre las plantas de interior más utilizadas en hogares, oficinas y estudios. Su porte vertical, su crecimiento controlado y su capacidad para adaptarse a diferentes niveles de luz explican su presencia constante en espacios cerrados.

A pesar de esa fama de planta resistente, la dracaena no está exenta de mostrar signos cuando algo en su entorno no va bien. Algunos de estos indicios forman parte de su ciclo natural, mientras que otros requieren una revisión de los cuidados. Para despejar cualquier duda, está Adrián De La Torre, un profesional vinculado al diseño floral y al cuidado de plantas.

¿Qué es lo que indica el estado de las hojas en una dracaena de interior?

El aspecto de las hojas es uno de los principales indicadores de la salud de la dracaena. Según explica Adrián De La Torre en uno de sus últimos videos, es habitual que las hojas más antiguas, situadas en la parte inferior, amarilleen y caigan con el paso del tiempo. Este proceso es normal y responde al crecimiento del tallo y a la aparición de nuevos brotes en la parte superior.

La preocupación aparece cuando las hojas no solo amarillean, sino que muestran otros cambios menos habituales. Manchas marrones, zonas resecas o un aspecto apagado suelen estar relacionados con desequilibrios en el riego, la luz o la temperatura. Y entre todas estas señales, hay una especialmente relevante en esta especie ornamental.

Cuando las puntas de las hojas de la dracaena empiezan a secarse, el problema no suele estar en el sustrato, sino en el ambiente. De La Torre advierte que este síntoma está relacionado con una falta de humedad ambiental, una situación frecuente en interiores con calefacción o aire acondicionado.

En estos casos, la solución no pasa por aumentar el riego, ya que el exceso de agua puede provocar pudrición de raíces. Lo adecuado es incrementar la humedad del entorno mediante acciones sencillas:

¿Cuánta luz, riego y temperatura precisa una dracaena para estar saludable?

La dracaena destaca por su capacidad para adaptarse tanto a espacios luminosos como a zonas con menor entrada de luz natural. Aun así, conviene evitar siempre el sol directo, ya que puede quemar las hojas y generar manchas marrones irreversibles.

En cuanto al riego, esta planta prefiere la moderación. Es recomendable esperar a que el sustrato se seque por completo antes de volver a regar. Un método habitual es el riego por inmersión, dejando escurrir todo el exceso de agua y evitando platos que provoquen encharcamientos.

La temperatura también juega un papel clave. La dracaena se desarrolla mejor entre los 18 y 26 grados, con un margen de tolerancia limitado por debajo de los 15. Temperaturas demasiado bajas frenan su crecimiento, mientras que el calor excesivo puede generar estrés si no se mantiene una humedad adecuada.

Mantenimiento básico y otros aspectos a vigilar de esta planta

Además de la humedad ambiental, existen otros cuidados que ayudan a mantener la dracaena en condiciones estables.

El uso de un sustrato bien drenado, preferiblemente a base de turba, reduce el riesgo de acumulación de agua. Durante la primavera y el verano, un abono para plantas de hoja verde aplicado cada dos semanas favorece el color y el desarrollo foliar.

También conviene revisar periódicamente la presencia de plagas como cochinillas, pulgones o araña roja, especialmente en ambientes secos. Por último, la limpieza de hojas dañadas con tijeras limpias y el trasplante cada dos o tres años completan un mantenimiento sencillo.