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Economía
Lidl

El origen de las patatas de Lidl: han comprado más de 26.000 toneladas

La campaña de patata nueva en España vuelve a mover a miles de agricultores, distribuidores y cooperativas de todo el país, pero este año una cifra destaca por encima del resto. Lidl superará las 26.000 toneladas de patata nacional adquirida, un aumento del 20% respecto al ejercicio anterior. Una apuesta que se suma a las más de 47.700 toneladas totales compradas por la cadena en 2024 y que consolida a la compañía como uno de los distribuidores que más volumen mueve dentro del sector, además de confirmarse que el origen de las patatas que vende Lidl es 100% español.

El dato no es menor. En un contexto de mercados tensionados, fluctuaciones climáticas y competencia internacional, garantizar patata española durante los doce meses del año es un reto logístico y productivo que solo unos pocos distribuidores han conseguido sostener. Lidl, según confirma la compañía, es uno de ellos. La estrategia combina compras anuales planificadas, acuerdos estables con agricultores y una red de proveedores que llevan décadas trabajando con la marca. Y detrás de este movimiento hay algo más que abastecimiento: un mensaje claro de apoyo al sector primario español.

El origen de las patatas de Lidl

Durante 2024, Lidl adquirió más de 47.700 toneladas de patatas, un incremento del 14% frente al año anterior. De ese volumen, casi la mitad procede de cultivos españoles, lo que sitúa a Lidl entre los principales compradores de patata nacional. Para este nuevo ciclo, la compañía apunta un crecimiento adicional del 20% en su apuesta por el producto de origen local, superando así las 26.000 toneladas. La decisión no sólo garantiza un suministro estable, sino que fortalece la campaña agrícola en regiones clave.

La procedencia tiene nombres propios con tres regiones que concentran la mayor parte de la producción destinada a Lidl y que son:

Este reparto territorial permite que la cadena combine diferentes fases de la cosecha y mantenga disponibilidad durante todo el año, un aspecto que se ha convertido en uno de sus mayores argumentos comerciales.

Los proveedores que sostienen la cadena

El suministro se apoya en productores locales con una larga trayectoria, algunos de ellos con décadas de relación estable con Lidl. Entre los principales se encuentran:

Estas alianzas permiten planificar campañas completas, asegurar volúmenes y ofrecer precios más competitivos al consumidor. Además, según detalla la compañía, todos los proveedores cuentan con certificación Global G.A.P., que garantiza la aplicación de buenas prácticas agrícolas enfocadas en la sostenibilidad y la biodiversidad.

Disponibilidad durante todo el año

Uno de los puntos más destacados es que Lidl se ha convertido en uno de los pocos distribuidores que puede ofrecer patatas de origen español durante los 12 meses, especialmente a través de su formato de 2 kg. Durante la temporada alta, este producto se amplía con bolsas de 3 y 5 kg, venta a granel y variedades como patata roja, patata para freír o patata para guarnición.

El funcionamiento de la cadena depende de una planificación que va moviéndose según avanza la temporada. Cuando una zona termina su ciclo de recolección, otra comienza, y esa rotación permite que la patata española siga llegando a las tiendas durante buena parte del año. En los momentos en los que el campo nacional no puede cubrir toda la demanda, la compañía recurre a producto importado para evitar desabastecimientos, pero la prioridad sigue siendo el origen local. Gracias a este encaje de calendarios y proveedores, la presencia de patata nacional se mantiene mucho más allá de la campaña estricta.

Una compra estratégica que impulsa al sector agrícola

El impacto económico va más allá de las cifras. Al garantizar compras elevadas y constantes, Lidl da estabilidad a agricultores y cooperativas, que pueden planificar siembras, adjudicar mano de obra y organizar sus campañas con previsión. En un sector donde los precios, la climatología o la competencia internacional pueden tensar las rentabilidades, contar con contratos estables supone una diferencia importante. Y esto, unido a la certificación Global G.A.P. y a la voluntad de trabajar con proveedores históricos, refuerza la apuesta por un modelo de agricultura más sostenible.

Un comprador clave de la huerta española

La compañía mantiene más de 700 tiendas en la península, y su política de compras la ha convertido en uno de los grandes motores de la distribución agroalimentaria nacional. Solo en 2023 destinó alrededor de 7.400 millones de euros a producto español procedente de unos 900 proveedores, exportando más de la mitad a una treintena de países.

En ese conjunto de compras, el peso de las frutas y las hortalizas es especialmente significativo. Sólo este segmento superó los 3.100 millones de euros, una cifra que explica por qué la cadena se ha convertido en un cliente fundamental para el campo español. Para muchos productores, Lidl no es únicamente un distribuidor más, sino una vía estable para colocar su mercancía dentro y fuera del país, lo que ha permitido que buena parte de la huerta nacional llegue a mercados internacionales donde antes apenas tenía presencia.