Sonorama 2026

Sonorama 2026: Valeria Castro eclipsa al festival con su banda sonora para los amores de verano

El festival indie por antonomasia de España emocionó con su mensaje: "Hay que quererse más"

Valeria Castro en Aranda de Duero.
Valeria Castro en Aranda de Duero.

El Sonorama Ribera ha cerrado este domingo su 29ª edición en Aranda de Duero (Burgos) con Valeria Castro como una de las grandes triunfadoras del cartel. La artista, de raíces canarias, ha puesto su granito de arena para que el público se enamorara entre nota y nota dejando frases que han calado hondo entre los miles de asistentes.

La cantante, nacida en La Palma, ha llevado su particular banda sonora para los amores de verano a un festival que, según ha informado la organización, ha reunido a 40.000 personas en su última jornada grande. Su repertorio, cargado de canciones sobre el desamor y la reconciliación, ha servido de contrapunto íntimo a los grandes nombres del cartel.

No solo de amor ha vivido Sonorama. Sexy Zebras, que ha repetido actuación tras su paso por el escenario principal el viernes, ha aprovechado su concierto sorpresa del sábado en la plaza del Trigo para lanzar un alegato contra los extremismos, reivindicando el festival como un espacio de encuentro frente al discurso del odio.

Leiva y el homenaje a Robe

El concierto de Leiva, con el Tour Gigante Fin de Gira en su formato íntegro, ha regalado uno de los momentos que quedará en los anales sonorámicos: su homenaje a Robe Iniesta. Xoel López y Ojete Calor, con la aparición inesperada de la actriz Blanca Suárez, han completado una noche de las que se recuerdan.

Leiva en el Sonorama 2026.

La M.O.D.A., devoción burgalesa

La Maravillosa Orquesta del Alcohol ha vuelto a ser una de las bandas más queridas del festival. Su vocalista, David Ruiz, ha recordado el vínculo del grupo con Sonorama desde su debut en 2011. «La primera vez que actuamos aquí fue en 2011 y había viéndonos 30 personas, porque tocábamos en una carpeta muy pequeña a ras de suelo al lado de la zona de los puestos de comida», ha explicado, visiblemente emocionado.

La despedida ha llegado el domingo con una última sorpresa: La M.O.D.A. ha vuelto a subirse al escenario de la plaza del Trigo acompañada por Leiva, con quien ha interpretado por primera vez en directo Subiendo como el Chava Jiménez.

Ajenjo se calza la camiseta de La M.O.D.A.

El coordinador del festival, Javier Ajenjo, se ha quitado la camisa para dejar a la vista la camiseta blanca de tirantes que se ha convertido en identidad del septeto burgalés, un gesto que él mismo ha definido como «el único traje de héroes que reconocen».

Después ha brindado junto a la banda, haciendo gala del propio nombre del grupo —La Maravillosa Orquesta del Alcohol— con una copa del buenísimo Ribera del Duero, el vino que da nombre al escenario principal del festival y a la comarca que lo acoge.

Un festival que no deja de crecer

Sonorama Ribera lleva 29 años celebrándose el segundo fin de semana de agosto en Aranda de Duero y se ha convertido, por méritos propios, en un referente de la música en español. Año tras año, la organización introduce pequeños retoques en sus escenarios, un ejercicio de mejora continua sobre una fórmula que, a estas alturas, resulta ya difícil de perfeccionar.

Ajenjo se ha referido al futuro de la comarca: «Vamos a seguir defendiendo que necesitamos un tren», y ha reivindicado el papel de las bandas emergentes: «Vamos a seguir defendiendo que los principales cabezas de cartel de nuestro festival son las bandas emergentes y que ojalá pudiéramos tener 1.000 en vez de 100».

Rumbo al 30 aniversario

El espectáculo de drones de la noche del sábado, que sustituye a los tradicionales fuegos artificiales, ha puesto en marcha la edición más esperada. El primer nombre confirmado de la trigésima edición es el de Siloé. La organización ha puesto además a la venta 5.000 bonos a un precio especial de 85 euros para celebrar la efeméride con el público.

Las expectativas para 2027 son altas. Después de tres décadas de crecimiento constante, el festival aspira a reunir en su cartel de aniversario a grandes figuras nacionales e internacionales que estén a la altura de una cita que ya forma parte del imaginario colectivo del verano español.

Con el recinto vacío y las últimas notas de Subiendo como El Chava Jiménez resonando todavía entre las calles de Aranda, Sonorama ha demostrado que su verdadera fórmula no está solo en los cabezas de cartel: está en artistas que deslumbran, en un director de festival brindando en camiseta de tirantes con un vino que lleva el nombre del propio escenario, y en un público dispuesto a comprar ya, con la voz rota, la entrada de la edición número treinta.

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