Pulchra Leonina | revista España Fascinante

La Catedral de León, elegida «la mejor de España», reabre su trascoro renacentista tras la restauración

Los participantes coincidieron en la sensación única al entrar en su interior: la luz coloreada transforma el espacio en un ambiente casi mágico

Catedral de León mejor de España
Interior de la Catedral de León.
Diego Buenosvinos

La revista España Fascinante ha elegido a la Catedral de León (primer Monumento Nacional) como la mejor de España según sus lectores, un reconocimiento que coincide con la reciente restauración de uno de sus grandes tesoros: el trascoro renacentista del siglo XVI, considerado una obra cumbre del Renacimiento. Este conjunto monumental, recuperado tras nueve meses de trabajos, refuerza el valor artístico y patrimonial de un templo que sigue fascinando tanto por su historia como por la riqueza de sus detalles.

De esta forma se presentó el resultado de la restauración del trascoro, que comenzó en octubre de 2024 y ha sido llevada a cabo por la empresa Talleres de Arte Granda bajo la coordinación del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE).

La restauración del conjunto escultórico y arquitectónico supone la culminación de un proceso iniciado en 2019, a través del que se ha realizado una completa documentación geométrica a partir de tecnología láser, un levantamiento fotogramétrico y los mapas de daños y planos necesarios para la ejecución de los trabajos, así como el análisis de materiales y los estudios histórico-artísticos pertinentes.

Por otra parte, la revista España Fascinante lanzó recientemente una encuesta entre sus lectores para descubrir cuál es la catedral más impresionante del país. La iniciativa, que generó una gran participación, invitaba a valorar no solo la belleza arquitectónica, sino también la historia, el entorno y la emoción que transmite cada templo. Entre todas las candidatas, algunas tan emblemáticas como las de Sevilla, Burgos o Santiago, el resultado final sorprendió a muchos.

La elegida fue la Catedral de León, conocida como la Pulchra Leonina, que destacó ampliamente por su espectacular estilo gótico y, sobre todo, por sus impresionantes vidrieras. Los participantes coincidieron en señalar la sensación única que se experimenta al entrar en su interior, donde la luz coloreada transforma el espacio en un ambiente casi mágico. Además, su armonía arquitectónica y el excelente estado de conservación reforzaron su posición como una de las joyas patrimoniales más admiradas de España.

Este reconocimiento pone en valor no solo la catedral en sí, sino también la ciudad de León como destino cultural. La publicación subraya que este tipo de iniciativas ayudan a redescubrir el patrimonio nacional desde la mirada del público, fomentando el turismo y el interés por la historia. Así, la Catedral de León se consolida no sólo como un símbolo religioso, sino como un referente artístico y emocional que sigue cautivando a quienes la visitan.

Este exhaustivo proceso de documentación y análisis previo se ha realizado a lo largo de tres años y la inversión total en el proceso de documentación y restauración ha superado los 470.000 euros. 

El traslado del trascoro que se produjo en 1746 (desde el presbiterio a la nave mayor del templo) produjo diversas patologías entre las que se encontraban uniones mal encajadas y numerosas roturas y pérdidas materiales, además del deterioro producido por el tiempo, los acontecimientos (la Catedral sufrió un incendio en 1966) o los efectos de restauraciones anteriores.

Detalles de la intervención

De este modo, la restauración ha requerido de una intervención integral que ha incluido, entre otras, actuaciones de aspirado; eliminación de elementos ajenos; apeo de piezas; tratamiento de madera vista; eliminación de morteros; fijación de la policromía; consolidación superficial del soporte pétreo; limpieza físico-química; unión de fragmentos, reintegraciones volumétricas y rejuntado; reintegración cromática; aplicación de capa de protección; tratamiento de elementos metálicos, así como la instalación de un nuevo sistema de iluminación para realzar el conjunto.

En este sentido, la diversidad material del trascoro (con presencia de caliza, alabastro y madera policromada) ha requerido la aplicación de tratamientos diferenciados y específicos para garantizar la correcta conservación de cada uno de sus componentes.

Catedrales en España

Cristo Crucificado

Una de las intervenciones más complejas fue la realizada en la escultura policromada del Cristo Crucificado del remate del trascoro. Tras los estudios técnicos realizados, se detectaron grietas en la peana de piedra que podían comprometer la estabilidad estructural del conjunto, por lo que se decidió sustituirla por una nueva de idénticas características formales y materiales. Para ello, se elaboró un modelo 3D a partir de la original.

La toma de decisiones contó a lo largo de todo el proceso de intervención con la participación de un equipo multidisciplinar con distintos especialistas, además de representantes del cabildo catedralicio, para garantizar un enfoque global que ha logrado integrar la conservación material, la estabilidad estructural y el respeto al valor histórico-artístico de la obra.

Juan de Badajoz ‘el Mozo’

El trascoro de la Catedral de León se encuentra entre las obras más destacadas del Renacimiento español. Concebido como un monumental arco de triunfo en alabastro y madera con un cuerpo de dos tableros a cada lado, se comenzó a construir en el año 1577 bajo la dirección de Juan López, sobre planos que había trazado Juan de Badajoz el Mozo un tercio de siglo antes.

El continuador de las obras fue Baltasar Gutiérrez, quien completó la estructura, en cuya decoración se quiere ver la mano borgoñesa de Juan de Juni, a quien se atribuyen figuras como los profetas o las sibilas.

Iconografía

Su temática iconográfica principal se desarrolla desde el Nacimiento de la Virgen, Anunciación, Nacimiento de Cristo y Adoración de los Pastores, hasta la finalización escultórica con la implantación de la Adoración de los Reyes Magos.

Inicialmente concebido como antecoro de la sillería catedralicia, realizada por artistas flamencos en el último tercio del siglo XV, cumplía la función de cerrar la capilla mayor mediante un muro pétreo que evocaba un arco de triunfo.

Tras dos intentos fallidos de reubicación, en 1560 y 1584, no fue hasta 1746 cuando se llevó a cabo su traslado definitivo a la nave mayor. A partir de entonces, el conjunto perdió su función original de antecoro para convertirse en trascoro, manteniéndose en su emplazamiento central hasta la actualidad.

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