Audrey Hepburn lo resumió en una frase: «Puedes saber más sobre una persona por lo que dice de los demás que por lo que los demás dicen de ella»
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Hace apenas dos meses habría cumplido 97 años, aunque su legado es tan eterno que cualquier cifra para referirnos a ella se queda corta. Audrey Hepburn es una de las actrices más icónicas de la historia de Hollywood y su imagen sigue siendo, a día de hoy, la representación del equilibrio perfecto entre elegancia, talento y compromiso social. Ganó un Oscar por Vacaciones en Roma (1953) y estuvo nominada en otras cuatro ocasiones. Pero hoy, queremos recordarla por una cita que resume a la perfección su falta de malicia y el pensamiento libre de prejuicios que siempre practicó la bruselense.

A pesar de nacer en una familia pudiente a finales de los años 20, Hepburn supo desde muy pequeña lo que era el abandono. Su padre dejó a la familia siendo ella una niña y, sumado esto a la actitud fría de su madre, la actriz terminó arrastrando de por vida el miedo al rechazo. Sin embargo, aceptar la partida paterna terminó siendo una minucia comparado con el horror de la Segunda Guerra Mundial. Los suyos perdieron todo el dinero y el hambre terminó causándole problemas de salud para siempre. No obstante, el arte fue un refugio que terminaría virando desde el baile a la actuación y, finalmente, al éxito de la meca del celuloide. La actriz de Sabrina (1954) canalizó toda esa energía en su desempeño como actriz y, posteriormente, en una labor humanitaria que la llevó a ser embajadora de UNICEF.
Audrey Hepburn, una ética centrada en el respeto y la compasión
«Puedes saber más sobre una persona por lo que dice de los demás que por lo que los demás dicen de ella» es una sentencia que explica a la perfección el mundo interior de Audrey Hepburn.

En lo cinematográfico y, de forma habitual, los personajes a los que dio vida la intérprete replicaban la bondad de su propia imagen. De hecho, sus amigos más cercanos siempre aseguraron que le resultaba imposible decir algo negativo de alguien a sus espaldas.
En lo profesional, rompió el molde del ego del artista, elogiando constantemente a sus compañeros y manteniendo una estricta y humilde cultura de trabajo en el set. Trataba con el mismo respeto a los maquilladores como al propio director del filme, creyendo firmemente que criticar delataba las carencias del crítico y, por ello, decidió hablar desde la compasión y transmitir a través del arte todas sus vivencias personales.
La defensa de las necesidades de la infancia
Aparte de ese repudio total a hablar mal de los demás sin que estos estuviesen presentes, Hepburn emitió varios discursos memorables dentro de UNICEF, exigiendo que cada niño pudiese disfrutar de sus derechos «sin excepción alguna ni discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión o política».

La última película de la actriz fue Always (Para siempre) en 1989, a las órdenes de Steven Spielberg. Aunque su trabajo tardío más celebrado fue en realidad Robin y Marian (1976), disponible en Movistar Plus (Ficción Total).