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HOTELES

Aman llega a Baja California con un hotel que redefine el lujo entre el desierto y el océano Pacífico

  • Lucía Lera
  • Periodista especializada en viajes, belleza y estilo de vida. Al terminar la carrera entendí que quería convertir mi vocación en mi forma de vida, y desde entonces el periodismo se ha convertido en el lugar desde el que contar historias, descubrir lugares y conectar con personas. A lo largo de este camino he colaborado con distintas cabeceras, confirmando en cada artículo que elegí la profesión adecuada.

Competir en lugares como Baja California con las aperturas hoteleras que lideran este lugar no es algo sencillo. Desde hace años, este reducto de la costa mexicana se ha consolidado como un paraíso vacacional, con una oferta de alojamiento que responde a las expectativas del lugar. Entre algunos de los hoteles que ya se encuentran ahí, leemos nombres más que conocidos de reputadas cadenas internacionales. Y el de un nuevo competidor: Amanvari, la nueva apertura de la firma hotelera Aman. Situado en el Cabo del Este de Baja California Sur, ofrece el equilibrio perfecto entre conectividad y aislamiento, convertido en un hotel donde el diseño y la exclusividad son parte de la experiencia.

Paz y agua

La traducción literal de Amanvari es paz y agua, una filosofía que se encuentra perfectamente reflejada en la oferta de servicios de este hotel. A principios de año, su apertura se convertía en una de las más esperadas, según diversas publicaciones como la Forbes Travel Guide. Si tanto ha llamado la atención este proyecto, es, en gran parte, por lo antagónico de su oferta. Frente al bullicio, este hotel se encuentra en una aislada finca situada en el Cabo Este de Baja California Sur. Un paraje que se define como desierto selvático, al huir completamente de la idea de masificación turística que representa gran parte de la oferta turística de este lugar.

(Foto: Amanvari)

El resultado es un hotel boutique emplazado en medio de un vergel y junto a la costa. La exclusiva finca en la que se encuentra se extiende por más de 600 metros cuadrados, donde se despliegan las 18 villas que conforman el complejo, que cuenta con su propio club náutico, un puerto deportivo de aguas profundas y un campo de golf de categoría mundial. De frente, de hecho, descansa la línea de costa virgen que reposa a orillas del Mar de Cortés y que recoge más de 5 kilómetros de costa donde poder disfrutar de un baño.

Villas de playa. (Foto: Amanvari)

Y estar tan apartado no es un problema para llegar. Porque la experiencia para con el huésped en Amanvari comienza desde el momento en el que el avión se aproxima a su ubicación. Parte del lujo de este lugar reside en los servicios especializados de FBO que posee y en su terminal privada (PrimeSky), el Aeropuerto Internacional de San José del Cabo (SJD). Este se encuentra a menos de una hora en coche por una ruta panorámica que permite contemplar el encanto del lugar ya de camino al hotel; aunque también está la posibilidad de disponer de helicóptero para que la llegada sea más inmediata. Otra alternativa es llegar exclusivamente en jet privado a la pista de aterrizaje de Punta Colorada (PCO); está a sólo 20 minutos.

Diseño orgánico

Pero, como todo en México, aquí lo que prima junto al lujo es la arquitectura. Cada una de las dieciocho villas está diseñada para integrar al máximo la experiencia con el entorno. Para ello prima en todas ellas el uso de materiales nobles, como la madera, y acabados orgánicos logrados gracias al uso del hormigón. Otra particularidad es la forma en la que el interior se abre a su entorno gracias a la amplitud de los ventanales, que consiguen difuminar las barreras arquitectónicas de los diferentes espacios.

Casita Horizont. (Foto: Amanvari)

Las villas tienen más o menos las mismas características, con 82 metros cuadrados de espacio, pero cada una de ellas tiene algo de particular. Y esa esencia se define gracias a la singularidad del paraje que las rodea. Porque, aunque estén todas en la misma propiedad y se rijan bajo el mismo nombre, la extensión de la finca donde se encuentran ofrece diferentes escenarios que cambian al completo la experiencia dentro de cada una de ellas. Estas se extienden por toda la propiedad: desde los puntos más altos de la Sierra de la Laguna con sus vistas panorámicas, hasta rincones entre palmeras y encantadoras villas situadas en la orilla del mar.

Beachfront Casita. (Foto: Amanvari)

Respecto al interiorismo, la filosofía de cuidado por el detalle y la predominancia de una paleta neutra, protagonizada por los colores beiges y con destellos negros dentro de la decoración, continúa con esa voluntad de eliminar el ruido visual dentro de los espacios. Como servicios extra, las villas cuentan también con elementos que elevan aún más su categoría de exclusividad, puesto que todas las villas incorporan una piscina privada climatizada y una terraza al aire libre desde donde poder contemplar el lugar en el que se encuentran.

(Foto: Amanvari)

Aman Residences de Amanvari

Además del hotel, parte de este proyecto se centró en el desarrollo del primer proyecto residencial de la cadena Aman en México. Las Aman Residences de Amanvari continúan la filosofía de desarrollar una oferta que gire alrededor del diseño orgánico y también se sirven del entorno que rodea este lugar. Las villas se alzan con naturalidad sobre el paisaje, con vistas panorámicas al mar o al campo de golf de la finca, diseñado por Robert Trent Jones II.

(Foto: Amanvari)

Una de las ventajas de estas propiedades es que están ligadas a la oferta del resort y, por tanto, los propietarios pueden disfrutar de acceso completo a las experiencias gastronómicas y de bienestar de Amanvari.

Bienestar y gastronomía con sello Aman

La gastronomía es uno de los pilares principales de este lugar, al igual que ocurre en el resto de los alojamientos de la cadena Aman. Además de los emblemáticos restaurantes de cocina japonesa e italiana, Sesui y Arva, la oferta gastronómica de Amanvari rinde homenaje a los sabores intensos y a la abundancia de productos de temporada de Baja California. Ello toma sentido en el restaurante Luma, donde predomina la brasa, mientras que The Lounge ofrece un ambiente relajado ideal para disfrutar de cócteles y una buena conversación.

(Foto: Amanvari)

Si la riqueza del entorno está pensada para trasladar todos los beneficios del entorno a la experiencia y el descanso de los huéspedes, es porque la filosofía de bienestar del hotel Amanvari está integrada en cada parte del ADN de este lugar. Pero donde todo ello cobra sentido es en el espacio de bienestar que ofrece este resort paradisíaco. Su oferta se desarrolla dentro de las instalaciones del spa, donde cuenta con seis salas de tratamientos estéticos y dos áreas de hidroterapia equipadas con un banya (baño de vapor ruso) y un hammam.