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Ni los científicos lo vieron venir: hasta el sushi de los restaurantes está afectado por el increíble cambio

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Un equipo internacional de científicos alerta de que el océano que baña las costas japonesas se encuentra en una fase de transformación sin precedentes debido al comportamiento anómalo de las corrientes oceánicas y el aumento del nivel del mar. Los investigadores observan con inquietud cómo un sistema que siempre ha mostrado unos patrones estables está presentado irregularidades significativas.

La comunidad científica coincide en que los cambios no se limitan a modelos climáticos o estadísticas; a medio y largo plazo, las consecuencias podrían ser catastróficas en la biodiversidad marina y las infraestructuras costeras. Los científicos están especialmente preocupados por la corriente Kuroshio, cuya función en el Pacífico es comparable a la de la Corriente del Golfo en el Atlántico. En los últimos años, su desplazamiento hacia el norte ha superado cualquier previsión histórica, provocando un aumento del nivel del mar y de la temperatura del agua en algunas zonas del litoral japonés.

El increíble cambio en las costas japonesas

Shusaku Sugimoto, profesor asociado de la Universidad de Tohoku, ha señalado que la magnitud de los cambios es tal que «ni siquiera sé si «sorprendido» es la palabra correcta». Según los estudios realizados, el extremo norte de Kuroshio se ha desplazado aproximadamente 480 kilómetros hacia latitudes más cercanas al polo. Esto ha provocado que las aguas de la costa de Sanriku hayan aumentado cerca de seis grados, un fenómeno sin precedentes en la zona.

El sector pesquero, principal fuente de ingresos de la región, ya está sufriendo las consecuencias de estas anomalías.  «Antes sabíamos dónde encontrar nuestros peces y en qué época. Ahora tenemos que recorrer kilómetros de más y muchas veces regresamos con redes vacías o con especies que nunca antes habíamos visto aquí», cuenta un pescador de la prefectura de Iwate.

Sin embargo, los efectos van más allá de la economía. La alteración de la temperatura del agua influye en los ciclos reproductivos de los peces, la disponibilidad de alimento y la dinámica de las cadenas tróficas.

Algas kombu

Uno de los casos más simbólicos de esta transformación es el de las algas kombu, fundamentales para la elaboración del dashi, base de numerosos platos tradicionales japoneses.

«El alga Kombu es originaria de Japón y constituye una de las más utilizadas. Pertenece al grupo de las «algas pardas» y entre sus riquezas destaca su alto contenido en yodo que puede influir en el correcto funcionamiento de las glándulas tiroides.Sus nutrientes predominantes son los carbohidratos, aunque no podemos olvidar su alto valor proteico con respecto a los vegetales habitualmente consumidos.

Su valor calórico es escaso, pero su aporte en minerales es abundante, ya que posee hierro, calcio y potasio, todos ellos grandes colaboradores del adecuado crecimiento y desarrollo de músculos y huesos, así como de la contracción muscular y oxigenación de los tejidos», detalla Japon Shop.

Este tipo de alga sólo se puede recolectar en Hokkaido, pero el calentamiento de las aguas ha reducido drásticamente sus reservas. Los investigadores indican que la producción de kombu en regiones como Rausu ha disminuido hasta en dos tercios durante las últimas tres décadas.

Clima y aumento del nivel del mar

Por otro lado, la Agencia Meteorológica de Japón ha relacionado las condiciones oceánicas extremas con el calor récord registrado en el norte del país durante el verano de 2025, el más caluroso desde que se iniciaron los registros en 1898. La temperatura media fue 2,36 ºC más alta del promedio de los últimos 30 años. El 5 de agosto se alcanzó una temperatura de 41,8 °C en la ciudad de Isesaki, en la prefectura de Gunma, la más alta jamás registrada en Japón

A nivel global, el aumento medio del nivel del mar se ha acelerado. Entre 1993 y 2022, la subida anual promedio fue de 3,3 milímetros, acumulando más de 20 centímetros desde 1880. Las proyecciones para 2100 estiman un incremento de entre 30 y 120 centímetros. En España, el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) indica que el nivel del mar ha crecido 2,8 milímetros anuales desde 1993.

«El nivel del mar ha subido entre 15 y 25 cm desde 1901 hasta 2018 y se prevé que siga subiendo durante siglos. Este fenómeno se debe principalmente al calentamiento de los océanos, que provoca la expansión del agua, al deshielo de los glaciares y las capas de hielo, y a los cambios en el almacenamiento de agua terrestre».

En definitiva, Japón está registrando una transformación de los ecosistemas sin precedentes, y las repercusiones tanto ecológicas como económicas son evidentes. Los científicos advierten de que los cambios afectarán a las comunidades costeras si las tendencias se mantienen. Uno de los principales riesgos son los daños por tormentas; al debilitarse la protección natural que ofrecen los hábitats costeros, las tormentas impactan con mayor intensidad en el litoral.

Por último, Copérnico Servicio Marítimo señala que «los fenómenos extremos relacionados con el nivel del mar serán más frecuentes debido a la subida del nivel del mar y también a la menor protección de los hábitats costeros».