Nadie lo esperaba, pero los hongos también sirven para crear zapatos: investigadores belgas lo han presentado en Milán
Durante la prestigiosa Semana del Diseño de Milán, un grupo de investigadores belgas presentó un prototipo de calzado que prescinde de materiales sintéticos o pieles animales. El proyecto nace de una colaboración entre la Universidad Libre de Bruselas (VUB) y la jefa de calzado del teatro La Monnaie/De Munt, Marie De Ryck.
Esta pieza de moda biológica utiliza el micelio, parte que constituye el entramado de raíces de los hongos, para dar forma a cada componente del objeto. La propuesta busca demostrar que los materiales vivos poseen la capacidad estructural necesaria para aplicaciones reales en la industria. Según los datos facilitados por la Universidad Libre de Bruselas, el desarrollo ha requerido un proceso de trabajo de dos años.
Un zapato basado en hongos y tecnología biológica
El equipo, liderado por el diseñador Lars Dittrich, seleccionó dos cepas de hongos con características mecánicas diferenciadas para cubrir las necesidades específicas de un calzado funcional, que aprovecha la densidad natural del micelio puro para generar una estructura sólida. Una de las variedades permite obtener un material con textura de espuma, ideal para la base, mientras que la otra genera una lámina elástica similar al cuero para la parte superior.
La construcción de la suela representó el mayor desafío técnico del proyecto, ya que el equipo tuvo que transformar láminas planas en una estructura tridimensional con capacidad de carga.
Mediante el pegado de diversas capas de este tejido fúngico, consiguieron una densidad suficiente para soportar el peso corporal sin recurrir a refuerzos externos. Los investigadores de la VUB, bajo la dirección de las profesoras Eveline Peeters y Elise Vanden Elsacker, integran esta labor en el programa MycoMatters.

Investigadores belgas unen la artesanía con el laboratorio
El diseño presentado en Milán no intenta ocultar su origen biológico; al contrario, resalta su naturaleza a través de una silueta robusta. La fabricación de la bota recupera métodos de la cordonería tradicional, como el laminado de suelas, pero adaptado a las condiciones de crecimiento de los microorganismos.
La pieza cuenta con costuras vistas y bordes estratificados clásicos que potencian las irregularidades propias de un material vivo.
Lars Dittrich define el calzado como un objeto conceptual que establece un marco de posibilidades actuales para la ciencia de materiales. «Se trata de un objeto conceptual destinado a crear un marco para lo que es posible actualmente con el material», explica el diseñador.
Por su parte, desde La Monnaie/De Munt apuntan que esta biotecnología de vanguardia supone un avance para su estrategia de sostenibilidad, denominada Green Opera, que busca asegurar un futuro ecológico para las artes escénicas.
«Si bien las primeras muestras de material todavía representaban un verdadero desafío y no cumplían inmediatamente con los requisitos técnicos de la construcción compleja de calzado, el progreso que hemos logrado es bastante inspirador», explica Marie De Ryck, jefa zapatera de La Monnaie/De Munt.
«Al integrar el patrimonio artesanal de La Monnaie/DeMunt con esta biotecnología de vanguardia y vincular nuestra experiencia práctica con el laboratorio, hemos dado un gran paso adelante para hacer del calzado biofabricado una realidad funcional», añade.