Hito en la ciencia: crean plantas que simulan a las luciérnagas e iluminan ciudades sin gastar luz
El doctor Li Renhan ha logrado combinar genes de luciérnagas y hongos con el de las plantas para crear una nueva especie que brilla en la oscuridad
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Una de las estrellas del reciente Foro de Zhongguancun de innovación celebrado en Pekín es una planta capaz de emitir luz sin necesidad de usar cables, bombillas o gastar un solo vatio de potencia eléctrica. La ‘magia’ se consigue gracias a una combinación de genes naturalmente bioluminiscentes, de luciérnagas y determinados hongos, con el de las plantas.
Las luciérnagas y algunos hongos logran emitir luz gracias a una oxidación controlada de ciertas moléculas que libera energía en forma de fotones visibles. El resultado es una luminiscencia continua y autónoma que no depende de fuentes de energía externas, sino de su propio metabolismo.
A pesar de ello, las plantas no tienen esta capacidad de forma natural y, para conseguir que estas plantas puedan emitir luz, los investigadores han utilizado técnicas de edición genética para insertar en células vegetales los genes bioluminiscentes, logrando que más de veinte especies, entre ellas orquídeas Phalaenopsis, girasoles y crisantemos, puedan brillar por sí mismas durante la noche.
Detrás del proyecto está el doctor Li Renhan, fundador de la empresa Magicpen Bio y doctor en Biología por la Universidad de Agricultura de China. «Nací en el campo. En aquel entonces, mi familia no era muy acomodada, así que por las noches me acostaba en una hamaca en el bosque de bambú de mi abuelo para refrescarme. «A menudo, luciérnagas se posaban en mis brazos», recuerda el investigador para CGTN.
Pero el objetivo que mueve a Li va mucho más allá de la estética o la nostalgia. «Imaginen un valle lleno de plantas que brillan en la oscuridad: sería como traer el mundo de Avatar a la Tierra», afirma. «Estas plantas no necesitan electricidad, solo agua y abono. Ahorran energía, reducen emisiones y pueden iluminar las ciudades por la noche».
Las aplicaciones que plantea Magicpen Bio son ambiciosas a largo plazo. En el corto, el equipo apunta al turismo cultural y a la llamada «economía nocturna»: parques temáticos, jardines iluminados, rutas turísticas donde la naturaleza sustituye al alumbrado artificial.
El proyecto chino no es el único en este campo, aunque sí el de mayor escala. Un equipo de la Universidad Agrícola del Sur de China publicó en agosto de 2025 un método que, en lugar de modificar el genoma, inyectó directamente en tejido vegetal partículas de fósforo similares a las de los juguetes fosforescentes, logrando suculentas que emiten luz verde, roja, azul o violeta durante unas dos horas tras cargarse con luz solar o artificial. Suficiente para leer un texto cercano durante un corto espacio de tiempo, aunque todavía lejos de sustituir una farola.
Un método similar es el que propone la compañía española Bioo. Para sortear la estricta regulación europea sobre organismos modificados genéticamente, la empresa desarrolló una solución sin edición genética que consiste en aplicar a las plantas un compuesto fosforescente biocompatible que se absorbe en unas 24 horas y que, según la compañía, puede mantener el efecto durante toda la vida de la planta.
La empresa más avanzada comercialmente es Light Bio, una startup de Idaho que en 2024 comenzó a vender su Petunia Luciérnaga tras recibir la aprobación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos en septiembre de 2023. Paradójicamente, y a pesar del nombre, sus genes no vienen de luciérnagas, sino de hongos bioluminiscentes, insertados en petunias por un equipo liderado por el doctor Keith Wood, uno de los científicos que creó las primeras plantas luminosas en los años ochenta.
Por su parte, la startup japonesa LEP, surgida de la Universidad de Osaka y el Instituto de Ciencia y Tecnología de Nara, trabaja en árboles y plantas con fotoproteínas de hongos y tenía prototipos previstos para 2025, aunque el proyecto sigue en fase semilla tras captar unos 160 millones de yenes.
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