Las flores del desierto de Atacama: un fenómeno de ‘El Niño’ extremo podría traer consigo la mayor floración en el desierto desde 1997
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En los últimos días, el desierto de Atacama, situado en el norte de Chile, se ha convertido en noticia por una estampa tan sorprendente como inusual: amplias extensiones de su árido territorio han quedado cubiertas de flores. Se trata del conocido fenómeno del «desierto florido», que, según los expertos, ha tenido lugar por las intensas lluvias registradas en la región durante los meses de julio y agosto, después de un periodo marcado por el «Súper El Niño».
Según la Corporación Nacional Forestal (CONAF), las precipitaciones han alcanzado cifras «extraordinarias» en algunas zonas, con registros de entre 160 y 190 milímetros. La propia CONAF ha recordado que estas cantidades no se observaban desde la década de 1950. La extensión de esta floración alcanza aproximadamente los 17.000 kilómetros cuadrados, una superficie comparable a la de la Región Metropolitana de Santiago, donde se encuentra la capital del país. De acuerdo con los datos de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), se trataría de la floración más amplia e intensa registrado en Atacama desde 1997.
‘Desierto florido’, un fenómeno extraordinario en el desierto de Atacama
Aunque la floración del desierto de Atacama suele producirse entre el final del invierno y el comienzo de la primavera, este año el paisaje ha adquirido un aspecto especialmente llamativo. Las habituales dunas rocosas y de tonos marrones han dado paso a una extensa alfombra de flores silvestres de distintos colores.
Entre julio y agosto de 2026, varias regiones de Chile registraron precipitaciones con cantidades que no se habían observado desde que comenzaron los registros meteorológicos a mediados del siglo XX. Estas lluvias estuvieron relacionadas con el fenómeno conocido como «Súper El Niño», un episodio climático que se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se calientan más de lo habitual y puede alterar los patrones meteorológicos.
«Desde que existe registro de precipitaciones éstos son los registros más importantes del punto de vista de los montos: 160, 180, 190 milímetros en algunas localidades», explicó el biólogo César Pizarro, jefe de la Sección de Conservación de la Biodiversidad de la CONAF Atacama. «Lo que ha ocurrido ahora tiene un origen y se llama «Súper El Niño»».
Según el «Libro rojo de la flora nativa y de los sitios prioritarios para su conservación: Región de Atacama», el desierto florido es un fenómeno natural que se produce cuando las lluvias invernales, poco habituales en esta zona, superan los 15 milímetros en la franja costera de la región. Estas precipitaciones favorecen la aparición, durante la primavera, de más de 200 especies de plantas anuales y geófitas.
La vegetación que protagoniza este espectáculo natural está adaptada a las condiciones de aridez y semiaridez propias del desierto. Muchas de estas especies pueden sobrevivir durante largos periodos sin agua, permaneciendo en estado latente bajo tierra hasta que las condiciones son favorables para su desarrollo. Entre ellas destacan las geófitas, plantas que conservan sus reservas y órganos de supervivencia bajo el suelo en forma de bulbos, rizomas, tubérculos o raíces engrosadas.
«Es un fenómeno único, son más de 200 especies vegetales», dijo a The Associated Press Jorge Carabantes, jefe del Departamento de Áreas Protegidas de la Corporación Nacional Forestal (CONAF). «Ésta es una floración que obviamente es extraordinaria e inusual, muy distinta a otras floraciones que suceden en otras partes del globo terráqueo».
Recomendaciones para visitarlo
Según los datos de la Secretaría Nacional de Turismo, se prevé que la región de Atacama reciba cerca de 300.000 visitantes antes de que finalice este fenómeno natural, cuya duración se estima hasta noviembre. Para ellos, la Corporación Nacional Forestal (CONAF) ha difundido una serie de recomendaciones que buscan el objetivo de proteger el entorno natural y garantizar una visita segura y responsable.
Entre las principales indicaciones, el organismo aconseja circular únicamente por caminos autorizados y utilizar los senderos señalizados para caminar. También recuerda la importancia de estacionar en zonas habilitadas y evitar pisar, manipular o cortar las flores, así como recoger semillas o bulbos, ya que deben permanecer en su hábitat natural.
Otra de las medidas consiste en no acudir con mascotas, respetar a los animales silvestres y evitar alimentarlos o generar ruidos excesivos. Asimismo, se recomienda no escuchar música a un volumen elevado y recoger todos los residuos generados durante la visita para depositarlos posteriormente en los lugares adecuados.
La CONAF también insiste en la necesidad de respetar a los demás visitantes y disfrutar de la floración sin alterar el paisaje. La mejor forma de llevarse un recuerdo es fotografiar las flores, sin arrancarlas ni dañarlas. Por último, aconseja contratar servicios turísticos registrados en SERNATUR, una medida que contribuye a fomentar un turismo responsable y a apoyar la economía local.
«Durante la temporada de desierto florido, solo debes transitar en vehículos por la ruta C-382. El resto de los caminos son peatonales, por lo que se debe estacionar en el sector delilmitado para ello (en donde se encuentran los letreros) antes de visitar los prados con flores», recuerda.