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Andalucía

Los expertos están en vilo: este complejo fenómeno geológico está pasando en Andalucía ahora

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Vivir en provincias como Granada, Almería, Málaga o Murcia implica convivir con el mayor riesgo sísmico de España. No se trata de una amenaza puntual ni de episodios aislados, sino de la consecuencia directa de un proceso geológico activo y persistente: la colisión lenta pero constante entre las placas tectónicas africana y euroasiática. Este choque, que se produce desde hace millones de años, continúa acumulando energía bajo el sureste peninsular y es responsable de algunos de los terremotos más destructivos registrados en la historia de la Península Ibérica.

A diferencia de otras regiones, el empuje entre África y Europa no se distribuye de forma uniforme. En el sur y sureste de España, la presión se concentra en una zona especialmente compleja desde el punto de vista geológico: el mar de Alborán y las Cordilleras Béticas. Allí, la energía tectónica se canaliza a través de un entramado de fallas activas, tanto en tierra firme como bajo el fondo marino, que mantienen al territorio en un estado de tensión permanente. Aunque el desplazamiento entre ambas placas es de apenas unos milímetros al año, su efecto es acumulativo.

África y Europa chocan bajo el sur de España

La clave del elevado riesgo sísmico en Andalucía oriental y el sureste español está en la complejidad tectónica del área. Entre África y Europa se sitúa la llamada microplaca de Alborán, un bloque intermedio que se desplaza lentamente hacia el oeste y actúa como una cuña sometida a enormes esfuerzos. Este comportamiento genera distintos tipos de fallas: unas comprimen el terreno, otras lo estiran y otras lo desplazan lateralmente.

El resultado es una región donde la sismicidad es parte de su dinámica natural. Granada, Almería, Málaga y Murcia se asientan sobre este sistema activo, lo que explica que concentren la mayor parte de los terremotos registrados en España. De hecho, los mapas de peligrosidad sísmica elaborados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) sitúan a estas provincias en los niveles más altos de riesgo del país.

En los últimos días se ha registrado una gran actividad sísmica en el mar de Alborán, con varios terremotos de baja y moderada magnitud localizados tanto en su sector norte, sur y occidental. Destacan movimientos como el seísmo del 8 de enero de 2026 en el Alborán Oeste, con una magnitud 4,2 mb y una profundidad inusual de 82 kilómetros, percibido con intensidad II-III, así como otros temblores repartidos entre el Alborán Norte y el Alborán Sur con magnitudes comprendidas entre 1,7 y 2,2 mbLg y profundidades generalmente superficiales, en torno a los 0–17 kilómetros.

Entre ellos figuran eventos el 7 de enero (Alborán Norte y Sur), el 10 de enero (Alborán Sur) y el 11 de enero (Alborán Sur), además de varios episodios previos los días 7 y 8 de enero. Aunque ninguno de estos terremotos ha tenido consecuencias dañosas, su frecuencia confirma la actividad tectónica persistente del mar de Alborán.

Un fenómeno único en Europa

Bajo las provincias de Granada y Málaga se desarrolla uno de los procesos geológicos más singulares del mundo. Diversos estudios geofísicos han demostrado que parte de la litosfera profunda en esta zona se está desprendiendo y hundiendo hacia el manto terrestre, un fenómeno conocido como delaminación.

Este proceso explica la existencia de terremotos a profundidades inusuales, incluso superiores a los 600 kilómetros bajo Granada, algo extremadamente raro. La entrada de material caliente desde el interior de la Tierra altera el equilibrio del subsuelo, modifica las tensiones existentes y contribuye a mantener una actividad sísmica constante en el sureste peninsular.

¿Hay riesgo de tsunami?

Durante años se consideró bajo el peligro de maremotos en el Mediterráneo occidental, pero investigaciones recientes han cambiado esta percepción. La Falla de Averroes, situada en el mar de Alborán, presenta un desplazamiento vertical capaz de generar tsunamis si se produce un gran terremoto.

«Estas olas gigantes pueden representar una amenaza para las poblaciones costeras, dañar infraestructuras marinas y terrestres, y provocar una crisis económica y medioambiental. Estos resultados resultarán vitales para mejorar las medidas de planificación encaminadas a la mitigación del impacto de un posible tsunami. La falla de Averroes presenta, en su extremo noroeste, un salto vertical de hasta 5,4 metros que habría generado un terremoto de magnitud 7. Hemos estudiado la actividad de la falla de los últimos 124.000 años y, según registros históricos, el último terremoto generado por esta fractura pudo haber sido en el año 365 de nuestra era», explica el investigador del CSIC Ferran Estrada, del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC).

«Son episodios demasiado rápidos para que los sistemas de alerta temprana actuales funcionen con éxito. Estos hallazgos indican que el potencial para generar tsunamis de las fallas de salto en dirección debe tenerse en cuenta para la reevaluación de los sistemas de alerta temprana de tsunamis», concluye.

La colisión entre África y Europa continuará durante millones de años. En zonas costeras, la recomendación es clara: tras un terremoto, alejarse inmediatamente del mar y dirigirse a zonas elevadas.