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David Gross, Nobel de Física: «Las probabilidades de que una persona viva otros 50 años son muy bajas»

David Gross
Guerra nuclear (IA).
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

David Gross, Premio Nobel de Física en 2004 por el descubrimiento de la libertad asintótica y considerado una de las figuras más destacadas de la física contemporánea, ha concedido una entrevista a Live Science en la que asegura que las posibilidades de que una persona llegue a vivir otros 50 años son «muy bajas». Su afirmación no parte únicamente de una visión pesimista del futuro, sino de un profundo análisis sobre la posibilidad de que se produzca un conflicto nuclear a gran escala.

Gross calcula que el riesgo anual de que se produzca una guerra nuclear podría rondar el 2%. Aunque pueda parecer una cifra extremadamente baja, el físico advierte de que la acumulación de ese riesgo durante varias décadas eleva considerablemente las probabilidades de que finalmente ocurra una guerra nuclear. Además, reconoce que el contexto actual le resulta incluso más preocupante que algunos de los momentos más tensos de la Guerra Fría.

La preocupación de David Gross por una guerra nuclear

David Jonathan Gross es un destacado físico teórico estadounidense, nacido el 19 de febrero de 1941. En 2004 recibió el Premio Nobel de Física, compartido con Frank Wilczek y David Politzer, por el descubrimiento de la libertad asintótica, un hallazgo fundamental para comprender la interacción fuerte que mantiene unidos a los quarks. Durante su carrera, Gross desarrolló gran parte de su actividad académica en instituciones como Harvard, Princeton y la Universidad de California en Santa Bárbara. Además de su labor científica, ha participado en iniciativas relacionadas con la defensa de la  investigación científica y la lucha contra el cambio climático.

Si bien no es un analista político ni un experto en relaciones internacionales, sino un físico teórico acostumbrado a estudiar sistemas complejos y escenarios en los que intervienen múltiples variables. Desde esa perspectiva, ha trasladado conceptos como el riesgo acumulativo y la probabilidad estadística a su análisis sobre la situación internacional.

En sus declaraciones, el científico vincula el incremento de este peligro con el deterioro de algunos acuerdos destinados a limitar el armamento nuclear y con el aumento de las tensiones entre diferentes potencias nucleares. Aunque sus advertencias puedan resultar alarmantes, su intención parece centrarse en poner el foco sobre la prevención y promover una reflexión acerca de los riesgos que plantea el escenario actual.

Inteligencia Artificial

Otro de los temas que generan mayor inquietud en el Nobel de Física es el vertiginoso avance de la inteligencia artificial. Gross considera que estas tecnologías pueden superar ampliamente a los seres humanos en capacidad de procesamiento y velocidad de respuesta en determinados escenarios, lo que podría favorecer que gobiernos e instituciones deleguen progresivamente algunas decisiones en sistemas automatizados.

«Será muy difícil resistirse a que la IA tome decisiones porque actúa muy rápido», advierte el científico. Su preocupación adquiere especial relevancia cuando se trata de ámbitos tan delicados como la defensa, la seguridad o la gestión de situaciones de emergencia, donde un fallo, una interpretación incorrecta o una respuesta demasiado rápida podrían desencadenar consecuencias catastróficas.

El Reloj del Juicio Final

En este contexto, en enero de 2026 el Reloj del Juicio Final se situó en 85 segundos antes de la medianoche, la posición más cercana registrada desde su creación en 1947. Con esta cifra, se adelantó cuatro segundos respecto a enero de 2025, ya que la situación internacional se ha deteriorado, según la valoración de la Junta Directiva del Boletín de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago.

«El mensaje no puede ser más claro: los riesgos catastróficos están en aumento, la cooperación en declive y nos estamos quedando sin tiempo. El cambio es tanto necesario como posible, pero la comunidad global debe exigir una acción rápida de sus líderes», comentó Alexandra Bell, presidenta y directora ejecutiva.

El primer reloj se situó a siete minutos de la medianoche y, desde entonces, la Junta Directiva revisa a comienzos de cada año cuánto ha avanzado, de forma simbólica, la humanidad hacia una posible catástrofe. Sin embargo, hubo periodos en los que la situación permitió «ganar» tiempo. En 1963, por ejemplo, el reloj retrocedió hasta las 23:48, es decir, a doce minutos de la medianoche, después de que Estados Unidos y la Unión Soviética firmaran el Tratado de Prohibición Parcial de los Ensayos Nucleares. En la actualidad, el análisis no se limita a la amenaza nuclear, sino que también tiene en cuenta factores como el cambio climático, el desarrollo de nuevas tecnologías y el avance de gobiernos de carácter autocrático.

María Ressa, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2021, comentó, según recoge National Geographic: «Estamos viviendo un Armagedón de la información impulsado por tecnología extractiva y depredadora que difunde mentiras más rápido que los hechos y obtiene beneficios de nuestra división. No podemos resolver problemas cuya existencia no podemos acordar. No podemos cooperar a través de fronteras cuando ni siquiera podemos compartir los mismos hechos. Amenazas nucleares, colapso climático, riesgos de la IA: ninguno puede abordarse sin antes reconstruir nuestra realidad compartida. El reloj está corriendo».

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