Adiós al Everest: el aviso de los científicos sobre estas montañas que lo cambia todo


En las profundidades del planeta Tierra, los científicos han realizado un descubrimiento que ha dejado a muchos asombrados: montañas gigantes que superan con creces la altura del monte Everest. Sin embargo, no se encuentran en la superficie terrestre, sino en una región remota y misteriosa, a más de 1.000 kilómetros de profundidad. Estas estructuras rocosas, conocidas como provincias de baja velocidad sísmica (LLSVP, por sus siglas en inglés), han desconcertado a los investigadores que las descubrieron. A pesar de su impresionante, tamaño estas formaciones permanecen ocultas, ya que están enterradas en el interior de nuestro planeta, en el límite entre el núcleo y el manto terrestre.
La investigación que ha permitido identificar estas gigantescas estructuras subterráneas estuvo liderada por un equipo de científicos de la Universidad de Utrecht. A través del análisis de ondas sísmicas generadas por terremotos, los investigadores lograron rastrear el comportamiento de las ondas a medida que viajaban a través de la Tierra, lo que permitió detectar estas montañas ocultas. Aunque los científicos aún no saben con exactitud el origen y la composición de estas formaciones, su tamaño y las características que presentan han dado pie a una serie de teorías geológicas que podrían cambiar nuestra comprensión de la historia y evolución del planeta.
Un descubrimiento bajo la superficie: el estudio de las ondas sísmicas
El hallazgo de estas colosales formaciones geológicas se debe al análisis de ondas sísmicas. Las ondas generadas por terremotos se desplazan a través de la Tierra y su velocidad y comportamiento dependen de las propiedades físicas de los materiales que atraviesan. Al estudiar cómo estas ondas cambian su velocidad al atravesar diferentes capas del planeta, los científicos fueron capaces de identificar áreas donde las ondas se desaceleraban significativamente. Estas áreas de baja velocidad sísmica, a 1.000 kilómetros de profundidad, corresponden a las provincias de baja velocidad sísmica, que son las estructuras responsables del descubrimiento.
El equipo de la Universidad de Utrecht, bajo la dirección del Dr. Arwen Deuss, fue el primero en analizar con detalle estas ondas sísmicas. Aunque el equipo aún no sabe exactamente cómo se formaron estas gigantescas montañas subterráneas, los datos obtenidos sugieren que las LLSVP son más cálidas que el material circundante. Esto significa que podrían estar formadas por materiales con características diferentes a las del resto del manto terrestre. A pesar de ser estructuras colosales, estas formaciones no son visibles en la superficie, lo que hace que su estudio sea un desafío aún mayor para los geólogos.
Características de las LLSVP
Las provincias de baja velocidad sísmica tienen una altura impresionante de alrededor de 1.000 kilómetros, lo que las convierte en verdaderos gigantes subterráneos. Para poner esto en perspectiva, el monte Everest, el pico más alto de la Tierra, se eleva «apenas» 8.848 metros sobre el nivel del mar. Si las LLSVP estuvieran en la superficie, serían miles de veces más altas que el Everest, lo que las convierte en una de las estructuras más grandes conocidas en el planeta.
Aunque las ondas sísmicas ralentizan su paso al atravesar estas montañas subterráneas, su composición exacta sigue siendo un misterio. La falta de amortiguación de estas estructuras sugiere que podrían estar formadas por materiales densos y con una estructura única en comparación con el resto del manto terrestre.
El hecho de que estas montañas subterráneas sean más cálidas que el material circundante ha llevado a los científicos a pensar que podrían estar hechas de materiales de diferente naturaleza. Sin embargo, la causa de esta diferencia sigue siendo un enigma. Además, los científicos han señalado que la baja velocidad de las ondas sísmicas indica que las provincias de baja velocidad sísmica tienen propiedades muy distintas a las de otras áreas del manto terrestre, como la «zona de subducción», un lugar donde las placas tectónicas se hunden hacia el interior de la Tierra.
Un aspecto fascinante de las LLSVP es que podrían ser vestigios de un antiguo planeta que colisionó con la Tierra en el pasado, conocido como Theia. Según esta teoría, Theia habría sido un planeta del tamaño de Marte que chocó con la Tierra hace miles de millones de años, y una parte de este planeta podría haberse incrustado en el manto terrestre, dando lugar a las montañas subterráneas que se han descubierto. La colisión también podría haber sido responsable de la formación de la Luna, ya que parte del material de Theia se habría dispersado en el espacio, formando nuestro satélite natural.
En conclusión, el descubrimiento de las provincias de baja velocidad sísmica y sus impresionantes montañas subterráneas abre nuevas perspectivas en la ciencia de la Tierra. Aunque aún quedan muchas preguntas por responder, este hallazgo podría cambiar nuestra comprensión sobre la estructura interna del planeta y su evolución. Las teorías sobre el origen de estas formaciones, como la hipótesis de Theia, proporcionan una nueva visión sobre cómo se formó la Tierra y cómo los eventos cósmicos podrían haber dejado una huella duradera en el manto terrestre.