Ciencia
The Line

Adiós definitivo a la mayor obra de ingeniería de la historia: Arabia Saudí renuncia al 98% de su ciudad futurista

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El sueño utópico y futurista de Mohamed bin Salman se ha encontrado con la realidad financiera y las leyes de la física. Lo que prometía ser la mayor obra de ingeniería de la historia ha sufrido un revés dramático que cambia por completo los planes de Arabia Saudí. La visión de transformar el país a través de Neom se desmorona ante la falta de viabilidad técnica y recursos.

Los cimientos de la ciudad futurista ya marcan el terreno, con miles de metros cavados, pero la finalización se ve cada vez más lejana. Este colapso de expectativas pone en duda la capacidad de ejecución de los «gigaproyectos» con los que Riad pretendía asombrar al mundo.

¿Por qué se ha detenido la construcción de la ciudad futurista de Arabia Saudí?

Los planes iniciales preveían una ciudad lineal de 170 kilómetros, pero la situación actual es distinta. Según una investigación del Financial Times, las ambiciones se han reducido drásticamente.

Arabia Saudí ha recortado la primera fase del proyecto de tal manera que, de facto, renuncia al 98% de lo proyectado originalmente. De los 20 módulos previstos para completarse en 2030, el objetivo ha caído a solo tres.

Esta decisión deja en el aire miles de millones de dólares ya invertidos en cimientos que, por el momento, no sostendrán nada. La idea de alojar a nueve millones de personas en una estructura espejada de 500 metros de altura ha chocado con la negativa de los inversores extranjeros a financiar una fantasía de ciencia ficción que los propios arquitectos veían inviable.

Los problemas económicos y físicos de The Line

Ingenieros y arquitectos advirtieron desde el inicio sobre la imposibilidad de ciertos detalles de diseño dentro de Neom. Un ejemplo claro que cita el medio británico era el «candelabro», un edificio invertido de 30 pisos suspendido sobre una marina oculta excavada en la arena. Los expertos señalaron que el viento haría oscilar la estructura como un péndulo hasta romperla, pero las obras continuaron bajo la presión de no contradecir los deseos del Príncipe Heredero.

A los desafíos técnicos se sumó el caos financiero. El presupuesto interno para The Line saltó de 1,6 billones a unos 4,5 billones de dólares, una cifra inasumible sin la inyección de capital externo que Riad esperaba y que nunca llegó. Los costes de materiales también amenazaban con romper el mercado, ya que el proyecto requería tal cantidad de acero y cristal que habría consumido un porcentaje enorme de la producción mundial, disparando los precios.

La naturaleza también le dice que no a la ciudad futurista de Arabia Saudí

Más allá del dinero y la ingeniería, la naturaleza impuso su ley. El diseño de The Line bloqueaba rutas migratorias vitales para millones de aves que viajan entre Europa, Asia y África. La pared de espejos de 500 metros de altura suponía una trampa mortal para especies en peligro de extinción. Aunque se propusieron soluciones estéticas, los expertos en conservación alertaron de que el daño a la biodiversidad sería irreversible.

Hoy, el desierto muestra cicatrices de cimientos colosales que carecen de propósito. Aunque los responsables de Neom insisten en que el proyecto sigue siendo una prioridad estratégica, la actividad ha frenado en seco en gran parte del trazado.

Las excavaciones masivas, equivalentes a sacar la tierra de 40 pirámides de Giza, esperan mientras la atención se desvía hacia obras menores, como la estación de esquí Trojena, retrasando así las más importantes.