Un policía denuncia haberse contagiado después de que el gobierno de Colau le prohibiese usar mascarilla
Un agente de la Guardia Urbana, la policía municipal de Barcelona, ha denunciado que fue contagiado de coronavirus tras la decisión del teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle, de que los policías no llevasen mascarilla para no «generar alarma social».
El afectado ha explicado su historia a través de un documento que ha sido difundido por la Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF) en el que asegura que su situación se hubiera podido evitar si se hubiesen implementado políticas de seguridad, prevención y salud, y si todo esto se hubiera «llevado a tiempo y de forma adecuada, primando la salud de los trabajadores por encima de la imagen corporativa y no a la inversa como ha sido el caso».
Tal y como afirma el escrito, el 19 de marzo el Ayuntamiento informó de ciertas pautas que tenían que seguirse a partir de ese momento: «Se nos indicó de forma expresa la prohibición de utilizar durante la jornada laboral mascarilla de protección». La motivación, según añade, fue la de «no generar alarma social» ante los ciudadanos y el resto de empleados públicos que trabajaban en el ayuntamiento barcelonés.
Tras diez días trabajando sin mascarilla, el agente informó de que tenía fiebre, malestar general, dolor de cabeza y escalofríos. A pesar de ello, cuando acabaron sus días de libranza tuvo que incorporarse sin haberse realizado la prueba de detección del coronavirus.
Semanas más tarde, cuando finalmente se hizo el test, recibió la noticia: su PCR había dado positivo en coronavirus. El resultado se repitió días después, por lo que tuvo que causar baja laboral durante ese tiempo.
La situación fue crítica para el agente puesto que su madre, explica en la denuncia, tiene 86 años y es persona de riesgo. «Cada año es ingresada en el hospital en reiteradas ocasiones a causa de su precario estado de salud, es persona de movilidad reducida y dependiente, que requiere de mi atención y cuidados», explica.
Amenazas a los agentes
Tal y como informó OKDIARIO, los agentes que se rebelaron y decidieron usar la mascarilla se enfrentaron a amenazas de apertura de expediente disciplinario.
El protocolo del Consistorio de la Ciudad Condal contemplaba su uso únicamente cuando se diese la invasión de la distancia de seguridad. Es decir, en casos tan específicos como la intervención en el Metro de Barcelona.
Por lo tanto, y a pesar de ser conocedores de los peligros que esta decisión podía causar para su salud, los policías prefirieron no hacer uso del material de protección para no enfrentarse a posibles sanciones.
Denuncia por dedazo
No corren buenos tiempo para Colau y sus relaciones con la Guardia Urbana. CSIF también denunció ante la Fiscalía un delito de supuesta prevaricación por el nombramiento, en su opinión «arbitrario», del jefe de la Guardia Urbana, Pedro Velázquez.
Además, la denuncia también se dirigió contra el propio jefe de la policía local de Barcelona, por haber aceptado un cargo público sin cumplir con los requisitos legalmente establecidos.
Según sostiene la denuncia, Colau nombró al nuevo jefe de la Guardia Urbana de Barcelona el pasado mes de diciembre a través de un decreto de Alcaldía, lo que fue una decisión «totalmente contraria a derecho».
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