Cataluña
BALANCE DE SEGURIDAD CIUDADANA EN LA METRÓPOLIS

Alarma en Cataluña: uno de cada cuatro residentes en el área metropolitana de Barcelona, víctima de un delito en 2024

El 25,3% de la población sufrió algún incidente delictivo, una cifra que asciende al 32,7% si se incluyen las estafas digitales

La desconfianza en el sistema judicial provoca que casi el 80% de los afectados opte por no presentar una denuncia formal

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La seguridad en el entorno metropolitano de Barcelona vuelve a situarse en el centro del debate público tras la publicación de la última Encuesta de Victimización (EVAMB) 2024. Los datos son contundentes: una cuarta parte de los ciudadanos declara haber sido blanco de la delincuencia durante el pasado ejercicio. El informe, que analiza la realidad de la capital y su conurbación, pone de manifiesto no sólo la incidencia real de los delitos, sino también una preocupante brecha entre los hechos sufridos y los que finalmente llegan a los juzgados.

El panorama de la seguridad en el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) presenta matices complejos según el último balance del Institut Metròpoli. Aunque el índice de victimización convencional se sitúa en el 25,3%, la irrupción de la criminalidad en la red altera significativamente las estadísticas. Al integrar los ciberdelitos, principalmente estafas en compras online y fraudes bancarios, el porcentaje de víctimas escala hasta el 32,7%, lo que implica que uno de cada tres residentes se vio afectado por alguna forma de delincuencia.

Evolución del Índice de victimización desde el año 1990. (Fuente: AMB)

Por zonas geográficas, la ciudad de Barcelona sigue encabezando el ranking con un 28,6% de victimización, seguida de cerca por los municipios del eje del Besòs. En el extremo opuesto, localidades como Santa Coloma de Gramenet o Sant Cugat del Vallès muestran indicadores de seguridad más favorables, situándose notablemente por debajo de la media metropolitana.

El reto de la «cifra negra»: la falta de denuncias

Uno de los puntos más críticos del informe es el desplome de la actividad de denuncia. Actualmente, apenas el 21,8% de las víctimas decide acudir a la policía, la cifra más baja registrada desde el año 2007. Este fenómeno, conocido técnicamente como «cifra negra», responde principalmente a un escepticismo ciudadano: el 70,6% de los encuestados considera que las autoridades «pueden hacer poco» ante delitos de baja intensidad, como hurtos de carteras o móviles sin violencia.

A pesar de esta reticencia a denunciar, la valoración de los cuerpos de seguridad se mantiene en niveles positivos. Los ciudadanos otorgan un 7,2 a los Mossos d’Esquadra y un 6,7 a las policías locales, lo que sugiere que la desafección no se dirige hacia el trabajo policial en sí, sino hacia la eficacia del sistema penal para resolver los delitos cotidianos.

Evolución del Índice de victimización según ámbitos desde 2015. (Fuente: AMB)

Percepción versus realidad

Paradójicamente, la sensación de seguridad en los barrios se mantiene estable, con una nota media de 6,46 sobre 10. No obstante, el estudio detecta una dualidad: mientras que más de la mitad de la población afirma no vivir con una preocupación constante por ser víctima de un ataque físico, la ciberestafa empieza a consolidarse como la nueva gran inquietud de los hogares metropolitanos, afectando ya al 13,7% de los ciudadanos de forma directa.