Lo que nunca hay que decirle a los padres de bebés prematuros
Cada día nacen cientos de niños prematuros en todo el mundo. Y es que esos casos son más normales de lo que podríamos pensar.
Sus padres están felices de tenerlos en brazos y de poder verles la carita. Sin embargo, se encuentran preocupados, ya que su venida antes de tiempo les puede llevar a estar en la incubadora, a permanecer ingresados en el hospital durante días para que sus organismos se acaben de desarrollar como deberían…
Por esa circunstancia, por las incertidumbres y temores que tienen los recién estrenados papás, hay que ser precavido a la hora de visitarles y hacerles compañía. Es decir, hay que tener tacto y no meter la pata con comentarios que les pueden molestar y herir especialmente. Es cierto, que los familiares y amigos que les visitan lo que desean es apoyarles y animarles, pero, en ocasiones, se dicen cosas que consiguen todo lo contrario.
Si tú vas a acudir al hospital para ver al bebé prematuro de algún ser querido, sigue leyendo. A continuación encontrarás las cosas que no deben salir de tu boca si no quieres enojarle o herirle:
1-”Por lo menos, dormís en casa”
El querer transmitir positividad a los papás de prematuros cuando se les visita lleva a intentar ver lo bueno de cualquier cosa. Por eso, hay quienes no dudan en decirles que una cosa buena de que el bebé esté ingresado en el hospital en la incubadora es que ellos no tienen que soportar las duras camas del centro sanitario, pues se marchan a casa a dormir.
Un comentario de ese tipo lo único que puede arrancar en los padres es una mirada de reproche o un pensamiento de “qué gilip….”. Vale que se quiera transmitirles ánimo y una visión favorable de la situación por dura que sea, pero esa afirmación está fuera de todo lugar. Por más que se marchen a su hogar a descansar, no pueden hacerlo, porque están pensando en cómo estará su recién nacido, si se encontrará bien, si evoluciona correctamente…
2-”¡Ay, qué chiquitín que es !”
Quienes han tenido un bebé prematuro se sienten especialmente preocupados cuando lo ven por primera vez, ya que tiene un tamaño más pequeño de lo normal. Un hecho este que les aumenta el temor de que sea demasiado frágil, que no pueda salir adelante, que tenga enfermedades o trastornos peligrosos…Por eso, no se te ocurra decirles a los papás del menor que vas a ver que es muy chiquitín. No ahondes en la herida. Así, aunque te lo parezca no hagas ese comentario. En su lugar di algo así como “¡qué carita más mona tiene!”.
3-”¿Y cuándo le dan el alta?”
Un gran porcentaje de todas las personas que les visitan no duda en preguntarles cuándo le darán el alta al pequeño. Una cuestión que se cansan de responder y que lo único que hace es provocar que sus dudas y temores acerca del bienestar del hijo aumenten. Ya les gustaría conocer que muy pronto le van a dar el permiso para salir del centro hospitalario, pero no es así. Así que mejor no hacerles ninguna referencia a esa circunstancia.
4-”Pobrecito”
Bajo ningún concepto, lee bien, bajo ningún concepto dejes escapar de tu boca la palabra “pobrecito”. Vale que cuando veas al niño, por su tamaño y por todos los cables que tiene alrededor del cuerpo en la incubadora, te dé pena verlo así por la fragilidad que desprende y por cómo ha comenzado su vida, pero no lo expreses verbalmente.
Si usas ese término, aumentarás la tristeza de sus padres y posiblemente su rabia por cómo ha ocurrido el parto así que, por favor, cuidado con lo que dices. No les hagas más daño con tus palabras, lo que tienes que hacer es animarles y apoyarles.
5-”Ya en casa. Ya se acabó todo”
En el caso de que el prematuro ya haya salido del hospital y acudas a la casa familiar a visitarlo, ten cuidado también con los comentarios que haces. En concreto, no se te ocurra decir eso de “ya se acabó todo”, porque no es verdad. Es cierto que ya han superado el trance del ingreso y de los días en la incubadora, pero ahora los padres tienen que hacerle frente a un periodo complicado en el que deberán prestarle especial atención y mimo al pequeño, para que siga adelante con su crecimiento de manera normal.
6-”No seáis exagerados”
Precisamente porque es un bebé prematuro y ha tenido que superar unos días duros, una vez en casa requiere cuidados más especiales. Y eso hará que los padres reduzcan al mínimo las visitas, para que así no se le altere y para que tampoco se pueda contagiar de ninguna enfermedad. Por ese motivo, si sus papás te indican que no lo cojas o que hagas una visita corta, no se te ocurra decirles que son unos exagerados.
Tienes que ser comprensivo, entender el miedo por el que han pasado y darles tiempo para que normalicen todo lo ocurrido.
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