Educación de los niños: 8 errores que no debemos cometer
Desde pequeños los niños deben aprender buenos valores de modo que a la hora de educar a los niños debemos evitar errores que suelen ser comunes en muchos padres.
Ser padre es realmente una tarea complicada. Desde el momento en el que nace el bebé, debemos aprender cómo cambiar un pañal, lidiar con los cólicos o pasar noches de insomnio, pero a todo ello se le suma el hecho de tener que educar a los hijos para que puedan convertirse en adultos con valores y educación. Pero ningún padre tiene todas las claves para acertar siempre en la educación de los hijos, aunque sí que podemos establecer una serie de pautas que nos servirán para no cometer errores.
Cuando hablamos de la «educación de los niños», nos referimos al hecho de saber cómo transmitir a un niño la capacidad de distinguir entre el bien y el mal, el respeto a sí mismo y a los demás, un sentido cívico y darle todas las herramientas que deberían ayudarlo a alcanzar sus sueños, sin «aplastar» los de los demás.
Educación de los niños: 8 errores que no debemos cometer
Ciertamente, no existe nada ni nadie que nos pueda decir o explicar cómo hacerlo correctamente si tenemos en cuenta que cada niño es un mundo, pero tampoco hay nadie que lo pueda hacer por nosotros, es decir, los padres. Lo único que podría ayudarnos es reflexionar siempre bien sobre las palabras y acciones que utilicemos y la consistencia de la figura paterna y/o materna. Y también como no, evitar los errores más comunes, los que cometemos todos los días que son los que ahora os vamos a enumerar.
- No cumplir la palabra que damos al niño: una promesa es una promesa y para el niño la palabra de mamá y papá es particularmente importante.
- No saber dar un buen ejemplo: dar buen ejemplo a los niños es la clave para que aprendan a diferenciar entre acciones buenas y malas. Los niños, sobre todo cuando son pequeños, imitan mucho el comportamiento de los padres, de modo que no debemos dejar de dar ejemplo con nuestras acciones frente al niño.
- Juzgar a la persona y no a las acciones. El niño nunca es «tonto o estúpido», si es que hizo algo tonto o estúpido.
- Tener una actitud violenta. La violencia jamás está justificada.
- No saber cómo decir que no. La negación también es importante, pero obviamente debe estar justificada.
- No deja que el niño haga las cosas por sí mismo. Especialmente cuando son pequeños y pensamos que el niño o niña requiere de nuestra ayuda constante. Debemos motivarles para que lo intenten a su manera y poco a poco que puedan comenzar a ser independientes.
- No darles tiempo para aburrirse. La infancia no es una carrera para quienes hacen más. El aburrimiento es positivo, es útil y esta fase de la vida es quizás la única en la que disfrutar este sentimiento también.
- Hacerle creer que es el mejor . Debemos enseñarle a perseverar, a hacer realidad sus sueños. Sin embargo, la arrogancia no es parte del equipaje que debe llevar. Puede que no llegue a la meta: no es importante, lo que importa es el compromiso. Podría haber alguien más hermoso o mejor. ¿Y qué? Cada uno de nosotros es especial de una manera diferente.
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