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La Policía Montada de Palma refuerza la seguridad ciudadana con patrullas a caballo por el centro de la ciudad

La presencia de las unidades montadas resulta determinante para evitar cientos de hurtos, especialmente, carteristas

Palma rinde homenaje a la Policía Montada en su 150 aniversario, una de las unidades más antiguas de España

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Julio Bastida

Las calles más transitadas de Palma cuentan estos días con una presencia policial que no pasa desapercibida. La Policía Montada de Palma patrulla a diario algunos de los puntos con mayor afluencia de residentes y turistas para reforzar la seguridad ciudadana, prevenir delitos y estrechar el contacto con la población.

Durante un recorrido por Passeig Mallorca, las Ramblas y las calles próximas a la clínica Rotger, los agentes a caballo se convierten en un auténtico foco de atención. Son numerosos los ciudadanos que aprovechan su presencia para solicitar información, plantear consultas o simplemente saludar a los policías, en una imagen que combina vigilancia policial, cercanía y un importante atractivo visual.

La estampa de los caballos recorriendo el centro histórico despierta especialmente la admiración de los más pequeños, que observan con entusiasmo el paso de los animales y no dudan en acercarse para fotografiarlos. Al mismo tiempo, la presencia de la Unidad de Policía Montada transmite una sensación de tranquilidad y seguridad muy valorada tanto por vecinos como por visitantes.

Pero más allá de su componente simbólico, la función de la Policía Local de Palma es eminentemente policial. La posición elevada que proporciona el caballo permite a los agentes disponer de un amplio campo de visión sobre calles, plazas y zonas de gran concentración de personas, facilitando la detección de comportamientos sospechosos y la intervención rápida ante cualquier incidencia.

Este factor convierte a la Policía Montada en un recurso especialmente eficaz para la prevención de hurtos y la lucha contra los carteristas, una problemática que aumenta durante la temporada turística. Desde varios metros de altura, los agentes pueden controlar grandes espacios con facilidad y localizar movimientos que desde el nivel de la calle resultarían mucho más difíciles de detectar. Su mera presencia ejerce un importante efecto disuasorio contra la delincuencia, reduciendo las posibilidades de actuación de los delincuentes habituales.

El trabajo de la Policía Montada se divide en dos grandes partes. Una primera función es más representativa. Son los encargados de participar en los actos de las procesiones, Reyes, Estandard, recepción de autoridades, etc. Este servicio se realiza con vestidos de gala, gran gala o con uniforme ordinario, dependiendo del evento.

No obstante, la principal misión del servicio es garantizar la seguridad ciudadana en Palma. Sin duda alguna, la más importante es la función policial. Vigilancia y prevención de delitos. El campo de actuación está centrado en zonas turísticas como la Seu, Platja de Palma, Passeig Marítim y todo el casco antiguo. Además, del Castell de Bellver, donde la afluencia de carteristas se dispara durante el verano. La presencia de las unidades montadas resulta determinante para evitar cientos de hurtos.

La Unidad de Policía Montada de Palma desarrolla patrullas preventivas tanto en el centro de la ciudad como en los principales espacios turísticos, donde el elevado tránsito de personas requiere una vigilancia constante. La movilidad de los caballos permite acceder con facilidad a zonas peatonales y recorrer amplios itinerarios manteniendo siempre una gran visibilidad, lo que facilita tanto la labor preventiva como la atención inmediata a cualquier ciudadano que requiera ayuda.

La historia de esta unidad se remonta a septiembre de 1875, cuando la Comisión de Gobierno del Ayuntamiento de Palma decidió ampliar la entonces denominada Guardia Municipal con la creación de la Policía Montada. Más de 150 años de historia avalan una unidad que ha sabido adaptarse a las necesidades de la ciudad sin perder su esencia.

Hoy, la Policía Montada de Palma sigue siendo una herramienta clave para mejorar la seguridad en las calles de Palma, prevenir delitos, ofrecer un servicio de proximidad y reforzar la confianza de ciudadanos y turistas. Su capacidad para patrullar zonas peatonales, detectar movimientos sospechosos desde una posición privilegiada y actuar como elemento disuasorio frente a los carteristas convierte a esta unidad en un recurso policial de gran valor para la capital balear.

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