El truco inteligente para limpiar el cajón de la lavadora: de lo contrario la suciedad y el moho acaban en el tambor
El limpiado del cajetín se vuelve indispensable para evitar que tu ropa se manche y tu lavadora se dañe
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Mucha gente no es consciente de la acumulación de suciedad y gérmenes que se pueden dar en el cajetín de la lavadora. Para evitar estas acumulaciones que pueden provocar daños en nuestro electrodoméstico, debemos limpiarlo. Para su limpieza, deberemos extraerlo por completo, echarle vinagre blanco y cepillarlo. Esta suciedad acumulada puede tener tanto un efecto en la vida de tu lavadora como un impacto en tu ropa e incluso en tu salud.
Manchas y olores en la ropa
El suavizante y el detergente acumulados en el cajetín crean una capa viscosa que se pudre y genera un olor de humedad que se puede acumular en las prendas que se encuentren en el tambor. Esta humedad hace favorable la proliferación de hongos. Estos hongos crecen en las paredes del cajetín y se desprenden con el agua del lavado, pudiendo dejar manchas oscuras y difíciles de quitar en la ropa limpia.
Los compartimentos húmedos y con hongos son caldos de cultivo perfectos para bacterias que pueden causar irritaciones en la piel o problemas respiratorios.
Vida útil de la lavadora
Los restos de detergente y suavizante solidificados pueden obstruir pequeños orificios superiores del compartimento, impidiendo que el agua baje con fuerza. Si los conductos se taponan, la lavadora no arrastrará todo el detergente o suavizante, desperdiciando producto que se queda pegado en el cajón. Toda la suciedad oculta detrás del compartimento viaja directamente hacia el tambor y las tuberías internas, provocando una aceleración en el desgaste del electrodoméstico.
¿Cómo limpiar el cajetín de la lavadora?
Para una limpieza adecuada, deberemos retirar el cajón hacia afuera hasta el tope y presionar la lengüeta o pestillo interior para sacarlo completamente. A continuación, deja la pieza en un recipiente con agua caliente y 200 ml de vinagre blanco durante 20 minutos para ablandar los restos sólidos de detergente y suavizante.
Tras la espera, usaremos un cepillo de dientes viejo para limpiar todos los recovecos, la parte posterior y el hueco donde se sitúa el cajón. Una vez limpiado profundamente, se aclarará con abundante agua limpia, con su posterior secado con un paño y dejando el cajón abierto para prevenir la humedad.