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CRÍTICA

El ‘Oratorio de Navidad’ de Bach ilumina la Catedral de Mallorca

A cargo de la Sinfónica, en formato de cámara, sumándose cuatro voces solistas y la Capella de la Seu para las partes corales

Sentarse en el Coro de la Catedral de Mallorca es una experiencia íntima y muy gratificante. Sólo por ello, debe felicitarse a la Orquesta Sinfónica de Baleares ante su iniciativa, a partir de la post-pandemia, de convocar a sus abonados a una suerte de Concierto de Navidad en la espectacular belleza del primer templo de la isla. Este año, los días 18 y 19 de diciembre hemos asistido a la representación (en versión reducida) del Oratorio de Navidad de J. S. Bach, con una duración de 90 minutos frente a los 180 de la puesta en escena integral. La Sinfónica, en formato de cámara, sumándose cuatro voces solistas y la Capella de la Seu para las partes corales.

Empezando por los protagonistas, no es un asunto menor contemplar en su salsa a la Capella de la Seu, especialmente desde que se confió su dirección y su remodelación a Joan Company, una vez desvinculado de la Coral UIB.

También el cuadro de solistas era en sí mismo una exquisitez, empezando por los mallorquines Irene Más (soprano) y Tomeu Bibiloni (barítono), los dos en plena expansión de sus carreras en el mundo de la lírica. Cerrando el cuarteto solista otras dos voces singulares: el contratenor valenciano Rafael Quirant (especializado en el barroco) y el tenor cubano Bryan López, cuya trayectoria se mueve entre la lírica y el repertorio mozartiano. Todos ellos sumados a la calidad de nuestra sinfónica bajo la batuta de su titular, Pablo Mielgo. Debido a que el aforo es forzosamente reducido, este oratorio iba dirigido en exclusiva a los abonados de la Temporada de la OSIB.

El repertorio elegido era especialmente adecuado para la ocasión debido a que este Oratorio de Navidad (1734) lo compuso J. S. Bach para que se representase específicamente en iglesias, su marco irremplazable. 

El recogimiento y silencio propios de un templo de la solemnidad de la Seu era un valor añadido para el recorrido de una velada dividida en seis partes: el nacimiento de Jesús, anuncio a los pastores, adoración de los pastores, la presentación de Jesús en el templo, el viaje de los Reyes Magos y Epifanía.  Entendiendo que las seis piezas son parte de un todo, pese a que en origen Bach compuso esta obra sacra para festejar la Navidad ajustándose a lo que dictaba el calendario eclesiástico de la época y con la posibilidad de que las seis cantatas de que consta el oratorio fuesen expresadas en cada una de las seis festividades del ciclo navideño.

Con el paso del tiempo ha pasado a ser la más popular de las obras vocales sacras de Bach, con solemnes coros de apertura y clausura, mientras la ambientación del relato navideño aflora en los recitativos intercalados entre las arias de las voces solistas y el coro.

Todo aquel espacio sonoro, acogido por la Seu de Mallorca, transcurrió en apacible armonía y una espiritualidad permanente en la actitud de todos y cada uno de los presentes. He descrito con exactitud lo ocurrido en aquellas dos veladas de diciembre y de agradecer sería que ese buen entendimiento entre Fundació Orquestra Simfònica Illes Balears y Obispado de Mallorca llegase a cuajar en la confección de un calendario anual de las festividades de renombre para que el público de la isla estrechase su relación con estos dos referentes de primera magnitud en lo cultural y espiritual.