Descubren una cuenta privada de Instagram que difunde peleas callejeras protagonizadas por menores en Palma
La Policía Nacional investiga este perfil y crece la preocupación por el posible 'efecto llamada'
La alerta surgió en varios clubes deportivos tras detectar que los vídeos circulaban entre jóvenes
Sorpresa, estupor y una profunda decepción. Son las palabras que mejor describen la reacción de padres, educadores, entrenadores deportivos y agentes de la Policía Nacional tras el hallazgo de una cuenta privada de Instagram dedicada exclusivamente a recopilar y difundir peleas callejeras protagonizadas por menores de edad en Palma.
Según ha podido saber OKBALEARES, el perfil funciona en modo privado y solo permite el acceso previa solicitud, una circunstancia que, lejos de reducir la preocupación, ha incrementado la alarma entre los investigadores. Todo apunta a que el administrador de la cuenta podría ser también un menor de edad. De hecho, en la descripción del perfil aparece un mensaje en el que se pide expresamente a los usuarios que no denuncien la cuenta ni a Instagram ni a la Policía.
Sin embargo, una vez dentro, el contenido es muy distinto. En el apartado de historias destacadas y publicaciones temporales aparecen únicamente vídeos de peleas grabadas en distintos puntos de Palma: a las puertas de colegios, en parques públicos, en zonas deportivas y en plena vía pública. Las imágenes muestran agresiones entre menores, empujones, puñetazos y persecuciones, mientras otros jóvenes observan, animan o graban con sus teléfonos móviles.
Fuentes conocedoras del caso explican que algunos vídeos son de una dureza considerable y que en varias grabaciones los protagonistas no son solo adolescentes, sino también niños y niñas de edades muy tempranas. Esa circunstancia ha elevado la preocupación de los investigadores, que consideran especialmente grave la difusión de imágenes de menores implicados en actos violentos sin ningún tipo de control.
Los vídeos comenzaron a circular hace semanas entre grupos de jóvenes y, finalmente, varios de ellos fueron entregados a la Policía Nacional. La investigación ha quedado en manos del Grupo de Delitos Tecnológicos, que trabaja para identificar al responsable de la cuenta y determinar si existe una posible responsabilidad penal relacionada con la difusión de imágenes de menores y la eventual incitación a la violencia.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es que la alerta no surgió inicialmente en el ámbito policial, sino en el deportivo. Varios clubes de distintas localidades de Baleares detectaron el problema después de que algunos alumnos mostraran los vídeos a sus monitores y entrenadores durante los entrenamientos.
Fueron precisamente esos responsables deportivos quienes, alarmados por el contenido y por la normalización de la violencia que reflejaban las imágenes, decidieron activar el mecanismo de denuncia y poner los hechos en conocimiento de las autoridades. «Se llevaron las manos a la cabeza», explica una fuente cercana al caso, que subraya que muchos entrenadores no podían creer que existiera una cuenta dedicada únicamente a coleccionar peleas entre menores como si se tratara de un entretenimiento.
Los investigadores tratan ahora de averiguar cuántos seguidores tiene el perfil, desde cuándo lleva activo y si, además de difundir las peleas, también las organiza, promueve o incentiva de alguna manera. No se descarta que algunos enfrentamientos hayan sido grabados con la intención expresa de subirlos posteriormente a la cuenta para ganar notoriedad entre otros menores.
Ese posible «efecto llamada» es una de las principales preocupaciones de los especialistas en delincuencia juvenil, ya que la difusión de este tipo de contenidos en redes sociales puede convertir la violencia en un elemento de exhibición y reconocimiento social entre adolescentes.
Fuentes policiales recuerdan la importancia de que las familias supervisen la actividad de los menores en redes sociales y comuniquen cualquier contenido violento o vejatorio del que tengan conocimiento. La Policía Nacional insiste en que la colaboración ciudadana está siendo fundamental para avanzar en la investigación y evitar que este tipo de perfiles sigan funcionando con aparente impunidad.
Mientras continúan las pesquisas, el caso ha reabierto el debate sobre el uso de las redes sociales entre menores, la difusión de contenidos violentos y la necesidad de reforzar tanto la educación digital como los mecanismos de prevención para impedir que las peleas callejeras se conviertan en un espectáculo compartido y consumido por otros jóvenes a través de internet.