Aniol Esteban: «El calentamiento del Mediterráneo es muy rápido y provoca una gran mortandad de especies»
"Algunas de las principales amenazas que sufre el mar balear son el calentamiento del agua y la llegada de especies invasoras"
"En Baleares se han detectado mortalidades masivas de corales y gorgonias por el calentamiento del mar"
"La población de tiburones en el mar balear se ha reducido más de un 90%"
Es biólogo marino y director de la Fundación Marilles, que centra todos sus esfuerzos en la preservación del mar balear. Aniol Esteban (Barcelona, 1975) es también economista medioambiental y dedica su vida profesional a reconciliar economía y medio ambiente. Antes de unirse a Marilles, trabajó 15 años en el Reino Unido. Tiene experiencia en educación, economía, organización de campañas y diseño de proyectos destinados a proteger el mar de las Islas Baleares.
En esta entrevista, Aniol Esteban analiza las principales amenazas que sufre el mar balear, los efectos del cambio climático, habla de la entrada de especies invasoras y, entre otros muchos temas, de la desaparición progresiva de rayas y tiburones. Para Esteban no está todo perdido y resalta por ello el trabajo que está haciendo la Fundación Marilles para preservar el mar de las Islas.
PREGUNTA. —Como biólogo marino y director de la Fundación Marilles, ¿cuáles cree que son las principales amenazas que sufre el mar balear?
RESPUESTA.-El mar balear sufre muchas amenazas. La amenaza más importante que sufre es el calentamiento de sus aguas. También sufre la llegada de especies invasoras que no son habituales de nuestras aguas y que pueden tener un impacto catastrófico. Y luego hay una serie de presiones que podemos controlar. El calentamiento del agua y la llegada de especies invasoras son más difíciles de controlar desde Baleares, pero hay otras presiones que sí que podemos controlar, que son la pesca, tanto la profesional como la recreativa; la contaminación, tanto por plásticos como por aguas sucias; la presión del sector náutico, porque tiene un impacto sobre el medio marino; y, por supuesto, también la presión demográfica, porque en unas islas, más gente sobre el territorio tarde o temprano se traduce en un impacto sobre el medio litoral, costero y marino.
P.-¿Cómo influye el calentamiento global del planeta en los mares y, especialmente, en el mar balear?
R.-El calentamiento de las aguas tiene muchos impactos, y una parte de ellos no se conocen, pero lo que sabemos es que calentar las aguas hace que las poblaciones de peces se desplacen. Y hay unas poblaciones de peces a las que no les gusta el agua caliente y se van, o a más profundidad o a otras zonas. Esto hace que otras especies de peces o de invertebrados (crustáceos, moluscos, etcétera) puedan llegar y habituarse. Y no podemos llegar a prever del todo cuál será el impacto de estos cambios ecosistémicos, pero sí que sabemos que más calentamiento del agua implica, por ejemplo, la mortalidad de corales y gorgonias. Las gorgonias son corales blandos que viven fijos en las paredes verticales, filtran el plancton. En Baleares, en los últimos 10-15 años, hemos tenido mortalidades masivas de comunidades enteras de gorgonias y de corales. Son especies muy valiosas para el ecosistema porque una gorgonia o un coral crea estructura y crea los hábitats en los que tenemos las especies de interés comercial más valiosas. Son los hábitats donde encontramos, por ejemplo, el pez de San Pedro, déntols, meros, langostas, la corvina de roca. Son especies de alto valor comercial que viven asociadas a estos coralígenos, a los corales. Si perdemos los corales, perdemos también estas especies. Tanto en Menorca como en Ibiza se han detectado mortalidades masivas de corales y gorgonias por el calentamiento del agua.
P.-¿El calentamiento afecta a las praderas de posidonia?
R.- Precisamente, otro impacto del calentamiento es una mayor mortalidad de las praderas de posidonia y ello puede facilitar la llegada de especies invasoras o parásitos. Además de esto, un impacto que a menudo no se tiene en cuenta es que la temperatura del agua, cuanto más alta es, puede crear un exceso de nutrientes, que puede ser nitrógeno o fósforo. La combinación de agua caliente con exceso de nutrientes es lo que facilita el crecimiento de microalgas que flotan en el agua o de macroalgas que cubren los fondos marinos y que cambian radicalmente el ecosistema y que quitan transparencia al agua.
P.-Ya ha mencionado algunas especies, tanto de animales como de vegetales, ¿cuáles serían las más amenazadas en el mar balear?
R.-Amenazadas por el calentamiento del mar tendríamos el grupo de los corales y las gorgonias, el grupo de las esponjas y los briozoos; tendríamos también las praderas de plantas marinas como la posidonia y también las algas marrones como la cystoseira, que generan pequeños bosques. Aparte del calentamiento del mar, tenemos la presión pesquera. Los tiburones y las rayas son especies muy vulnerables. Son especies que tienen un crecimiento muy lento, maduran sexualmente tarde y, cuando se reproducen, tienen pocas crías. Con lo cual, si a una especie de tiburón o raya se le ejerce una presión pesquera, en este caso principalmente profesional, pues lo que tenemos es la reducción de la población de estas especies. Y el Mediterráneo ahora mismo es el mar más peligroso para los tiburones. O sea, un tiburón que entra en el Mediterráneo tiene menos posibilidades de vivir que un tiburón en el Pacífico, o en el Atlántico, o en el Índico. Es un mar peligroso para los tiburones, hay mucha mortalidad. Las poblaciones de tiburones en algunos casos se han reducido un 90 o un 99%, como puede ser el caso del tiburón martillo o del tiburón zorro, o incluso del marrajo, que antes era más abundante.
P.-Parece que el Mediterráneo se calienta más rápido que otros mares.
R.-El Mediterráneo se calienta entre dos y tres veces más rápido que el resto de los mares. Entonces tenemos una combinación bastante letal en el Mediterráneo, pero esto no quiere decir que no podamos hacer nada.
P.-Ha mencionado que los tiburones y las rayas están muy amenazados en el mar balear.
R.-De tiburones y rayas hay más de 50 especies en el Mediterráneo y se encuentran más de 30 en el mar balear. La gran mayoría de ellas está en un estado de vulnerabilidad crítico, pero unas cuantas de ellas están en un relativo buen estado de conservación. Son una minoría. Desde la Fundación Marilles una de nuestras prioridades es trabajar para la conservación y recuperación de tiburones y rayas.
P.-Se habla mucho de la posidonia, ¿por qué es tan importante proteger la posidonia?
R.-La posidonia es una planta marina que crea praderas submarinas y crea unos hábitats muy valiosos porque también, como los corales y las gorgonias, genera estructura. Crear estructura bajo el agua es muy importante porque cuando uno tiene estructura y tiene superficie, hay otros animales que pueden crecer sobre ella, que se pueden esconder, que pueden vivir en ella, que se pueden alimentar, que se pueden reproducir. O sea, un ecosistema y un hábitat como la posidonia lo que hace es sostener a miles de especies que viven y dependen de ella. La pradera de posidonia es una fuente de vida. Pero más allá de esto, nos da muchísimos servicios y beneficios a nuestra sociedad. La posidonia lo que hace es estabilizar el sedimento, con lo cual tienes aguas más transparentes. Lo que hace es captar carbono y enterrarlo. El valor de la posidonia no está en la absorción de carbono que hace cada año, sino en todo el carbono que ha enterrado bajo sus rizomas durante siglos y milenios. Hay praderas de posidonia en Baleares que tienen 2.000, 4.000, 6.000 y hasta 10.000 años. Además del valor patrimonial, de estabilizar el sedimento, de limpiar las aguas, de captar carbono, también previene la erosión de nuestras costas. La posidonia es lo que permite amortiguar el impacto de las olas y que las olas no se lleven la arena de nuestras playas, como está sucediendo en tantos puntos de nuestra costa. Baleares cuenta con 500 kilómetros cuadrados de posidonia. La mitad de la posidonia que existe en España, que son 1.000 kilómetros cuadrados, está en Baleares.
P.-¿Se está haciendo lo suficiente para proteger la posidonia?
R.-Baleares probablemente es de las regiones del mundo que más conocimiento tiene sobre la posidonia, donde la población sabe qué es la posidonia, una gran parte de la población conoce los beneficios de la posidonia y existen muchas iniciativas para protegerla. ¿Quiere decir esto que se está haciendo todo lo posible para protegerla? No. Aún hoy en día hay muchas calas de Baleares que están perdiendo posidonia. Aún hoy en día vemos cómo haces enteros de posidonia que igual han tardado 20 o 30 años en crecer, son arrancados en 20 minutos por un ancla mal puesta. La gran mayoría de navegantes lo hace bien, pero tenemos una densidad tan alta de embarcaciones que sólo que haya un 5% que hagan las cosas mal, el impacto es muy grande.
P.-¿Qué influencia tiene el turismo en el mar balear?
R.-Siendo muy simplista, a grosso modo, es incuestionable que tiene un impacto negativo sobre el mar balear, igual que cualquier actividad humana, igual que la pesca, igual que la actividad náutica. Las infraestructuras de depuración de agua han evolucionado más lentamente que el volumen de personas que han ido llegando a las Islas. Hemos estado jugando al gato y al ratón porque, cuando ya teníamos una depuradora actualizada, ha resultado que el volumen de población ya era superior al que la depuradora podía tratar. Yo creo que en el sector del turismo tenemos un ecosistema muy amplio de actores, y podemos encontrar actores que son lo que llamaríamos cercanos al turismo regenerativo, es decir, un turismo que lo que quiere es dejar una huella positiva sobre el medio natural. Hay una serie de empresas que tienen políticas de gestión de compra de producto local, de educación y divulgación, y de trato e información al cliente. Son empresas que están en un espectro del sector del turismo que puede llegar a ser positivo. Y en la otra punta de este espectro, tendríamos empresas que trabajan a muy corto plazo y les importa muy poco la conservación de este activo, que es nuestro medio natural. Son empresas que igual tienen la misión de extraer la máxima riqueza posible en el mínimo periodo de tiempo. Y en estos casos, es un impacto radicalmente negativo y muy malo.
P.-¿Y qué propone la Fundación Marilles?
R.-Creo que sería importante analizar qué empresas están en la senda del turismo regenerativo y qué empresas están en la senda del turismo extractivo, que lo que hacen es chupar riqueza de Baleares, no sólo económica y humana, sino también natural. Se trata de ver los flujos de beneficios y de impactos que está generando el sector para poder determinar el turismo que queremos. Porque ahora mismo, me da la sensación de que se están promoviendo actividades turísticas extractivas y negativas que nos dejan más costes que beneficios.
P.-Siguiendo con las amenazas sobre el mar balear, ¿hay mucha contaminación de plástico?
R.-Sí, Baleares sufre la contaminación de plásticos como todos los puntos de litoral del Mediterráneo, y esto es un problema que nosotros siempre hemos dicho que hay que abordar en raíz. El problema de los plásticos no es un problema marino, es un problema terrestre. La Fundación Marilles, una entidad que actúa como gestor de fondos y que tiene la responsabilidad de garantizar que cada euro que recibe tenga el máximo retorno en términos de mejora del medio marino, financia actividades que están, diríamos, al final del problema. No financiamos limpiezas de playas. Las limpiezas de playas son unas actividades que están muy bien a nivel colectivo, a nivel social, a nivel comunitario. Pero las limpiezas de playa no solucionan el problema. Lo que necesitamos es evitar el problema en la producción del plástico, en la distribución del plástico y en cómo se trata el residuo una vez se ha producido. Marilles hace mucha pedagogía para trabajar a favor de un sistema de retorno de envases.
P.-¿Y siguiendo con las amenazas, cómo influye la pesca?
R.-La pesca, obviamente, es el impacto más directo que tenemos sobre el medio marino, pero también es el impacto que podemos controlar mejor. Hay que dividir la pesca también en un amplio espectro de modalidades. Está la pesca profesional; dentro de la pesca profesional está la pesca de arrastre, la pesca a pequeña escala, la pesca con redes, de palangre… Luego está la pesca recreativa. Cada modalidad, sea profesional o recreativa, tiene sus impactos, y cada modalidad debe estar bien gestionada porque, de lo contrario, tenemos la tragedia de que pescamos más de lo que puede producir el mar y nos quedamos sin pescado. Yo creo que todos los buenos pescadores quieren tener más peces en el mar, y ahí hay un punto en común, tanto recreativos como profesionales, que pueden trabajar para tener más peces en el mar. Y esto quiere decir no pescar peces cuando tienen una talla inmadura. También hemos detectado que tenemos un problema con la pesca furtiva, especialmente en Ibiza y Menorca, pero presente en todas las Islas. Hay pescadores que pescan en lugares y en sitios donde no deberían, y en algunos casos, comercialización fraudulenta del producto. Unos pocos pescadores furtivos que no hacen las cosas bien y dañan la reputación de todo un sector.
P.-¿Está funcionando el Proyecto Sharko?
R.-Sharko es un proyecto que nace en 2024 y tiene 3 años de duración. Tiene el objetivo de mejorar el estado de conservación de tiburones y rayas en el Mediterráneo español. Está funcionando muy bien, tenemos un equipo asesor científico con expertos de Baleares, Cataluña, Valencia… que están aportando mucha información. Trabajamos con el Oceanogràfic de Valencia, trabajamos con el Instituto de Ciencias del Mar, trabajamos con centros de Baleares y hasta la fecha se han conseguido varias cosas. En primer lugar, se ha puesto los tiburones y las rayas en el ojo público. Se elaboró un documento con recomendaciones que ha sido tenido en cuenta por el Govern Balear para elaborar el Plan de Conservación de Tiburones y Rayas. El Proyecto Sharko ha puesto en marcha un estudio sobre el estado de conservación de todos los tiburones y rayas del Mediterráneo español. Muchos tiburones y muchas rayas se pescan accidentalmente por pescadores y tienen un valor comercial muy bajo. Esto nos da una gran oportunidad, sobre todo para el sector pesquero, de demostrar su compromiso con el medio marino, que lo tiene. La flota pesquera balear ha sido ejemplar tomando la iniciativa en conservación de muchas especies en Baleares, pero hay margen de mejora. Hemos elaborado un manual de manipulación y liberación de tiburones y rayas y cómo liberarlos, porque es distinto liberar una raya poco a poco, oxigenándola y soltándola en el mar, que lanzándola con riesgo de que se rompa la columna al caer al mar. También se está trabajando con cofradías de pescadores en el Mediterráneo español para hacer talleres de discusión colectiva y estamos haciendo un estudio muy interesante sobre el valor económico que representan los tiburones y rayas para la flota pesquera y cuánto podría llegar a perder un pescador si se tomara la decisión de liberar a todos los tiburones y rayas. Un análisis preliminar nos indica que los tiburones y las rayas representan un 6% de las capturas de la flota balear, del peso total, pero representan solo un 3% del valor. Es decir, representan en peso el doble de lo que representan en valor. Con lo cual, yo creo que aquí hay una oportunidad para que una especie que tiene un valor económico muy bajo pero un valor ecológico muy alto, pues se libere y tener así un mar bien conservado.
P.-¿Cómo nació y cuáles son los principales objetivos de la Fundación Marilles que usted dirige?
R.-La Fundación Marilles nació de una idea que expuso en 2015 una familia holandesa que ama las islas y que tiene una fundación filantrópica. Consideró que las Islas Baleares son una maravilla que tienen un mar que está en relativo buen estado de conservación, pero que está sufriendo una fuerte presión y hay muy poco dinero invertido en su conservación. Pensó que había llegado el momento de establecer una fundación que ayude a conservar el mar balear. Entonces, a partir de esta idea, nos reunimos con más de 60 personas del ámbito científico, empresarial, tercer sector, del ámbito de la pesca, del turismo, para tantear un poco… Yo personalmente elaboré un estudio para ver si habría una receptividad y si habría ganas y voluntad y si la creación de una fundación con las características de proteger el mar balear sería bien recibida. El resultado de este estudio fue que sí, que había una gran oportunidad en Baleares para crear una fundación que sería muy bien recibida, que había una demanda local en todas las islas para crear una fundación que ayude a la conservación marina. En 2017 se crea oficialmente la Fundación Marilles para la conservación del mar balear, con el objetivo y la visión de hacer de las Islas Baleares un referente mundial en conservación marina. ¿Por qué? Porque Baleares aún tiene un medio marino en relativo estado de conservación comparado con otros puntos del Mediterráneo. Y desde el principio, lo que ha querido hacer la Fundación Marilles y ha hecho ha sido tender puentes con todos los actores que han de ser aliados en la conservación marina.
P.-¿Cómo se financia la Fundación y a qué destinan el dinero?
R.-La Fundación Marilles se financia con donaciones filantrópicas, principalmente de donantes privados que son fundaciones, principalmente europeas, que tienen el objetivo de conservar el mar Mediterráneo. La misión de la Fundación en parte es la de captar fondos e invertirlos bien. Somos como un gestor de fondos que, en lugar de darte una renta económica por cada euro que inviertes, lo que garantiza es que cada euro que recibimos se va a invertir para rentabilizar al máximo la mejora de los mares y las costas en Baleares. Empezamos con un presupuesto de 300.000 euros que ahora supera los 2 millones anuales. Se invierte en proyectos de conservación marina, que van tanto a organizaciones locales que están trabajando para conservar el mar balear, como a la comunidad científica o a iniciativas que puede liderar la misma fundación, como es el Informe Mar Balear o el certamen de fotografía submarina MARE. Somos una fundación que aspira a mejorar el mar balear, y aspira a captar y a movilizar más financiación, porque sin financiación no lo vamos a conseguir. Entonces, ahora mismo se da el caso de que Marilles probablemente sea la fuente de financiación privada en conservación marina mayor que existe en España, y todo esto se destina a Baleares.