El secreto de la Portada de la Feria de Abril de Sevilla 2026: un mensaje oculto a este polémico rey español
El Cenador de Carlos V, en el Real Alcázar de Sevilla, es una construcción del siglo XVI edificada sobre restos almohades de los siglos XII y XIII
Sevilla comienza su cuenta atrás para dar comienzo a la Feria de 2026, que arrancará oficialmente a las 00:00 horas de este martes 21 de abril con el tradicional Alumbrado. Desde ese momento, miles de luces iluminarán las calles del Real, destacando especialmente la portada, que este año, como es costumbre, presenta un diseño renovado inspirado en un edificio emblemático de la ciudad.
La construcción y el montaje de esta portada han sido responsabilidad de Heliopol, empresa del Grupo Rusvel, que ha logrado completar los trabajos con una semana de adelanto. Así lo ha comunicado la propia compañía, señalando que la estructura estuvo terminada antes de lo previsto, a pesar de las condiciones meteorológicas que han afectado a la capital sevillana durante varias semanas.
La portada de la Feria de este año se inspira en una combinación representativa de elementos arquitectónicos históricos de la ciudad. En concreto, el diseño fusiona la imagen del Pabellón de Portugal de la Exposición Iberoamericana de 1929 con detalles ornamentales del Cenador de Carlos V, ubicado en el Real Alcázar de Sevilla. El proyecto fue presentado en el Salón Colón del Ayuntamiento a mediados de septiembre y cuenta con unas dimensiones de 40 metros de ancho, 40 de alto y 5,70 de fondo, además de incorporar 28.000 puntos de iluminación LED.
Creador de la portada
El autor de esta propuesta es el arquitecto italiano Davide Gambini, quien ya diseñó la portada de 2024, en aquella ocasión inspirada en el Pabellón Mudéjar del Parque de María Luisa. Para este año, ha vuelto la mirada hacia 1929 como referencia histórica. Según explicó el propio arquitecto, la idea parte de reinterpretar el Pabellón de Portugal e integrar los característicos azulejos del Cenador de Carlos V, aportando así un valor decorativo. Además, esta combinación pretende conmemorar el quinto centenario del enlace entre el emperador Carlos V e Isabel de Portugal, resaltando el papel histórico de Sevilla como punto de encuentro cultural. De este modo, la estructura también rinde homenaje a dos de las efemérides más destacadas que celebra la ciudad.
El Pabellón de Portugal se sitúa en la zona del Prado de San Sebastián, muy cerca de la Plaza de España. Fue construido entre 1928 y 1929 con motivo de la Exposición Iberoamericana, ocupando una extensa parcela rectangular de unos 9.400 metros cuadrados próxima a uno de los accesos principales del recinto.
El diseño arquitectónico fue obra de los hermanos Carlos Rebelo de Andrade y Guilherme Rebelo de Andrade, quienes apostaron por un estilo Neo-João V, recuperando así la riqueza decorativa del siglo XVIII portugués y adaptándola a una estética monumental. La dirección de las obras corrió a cargo del ingeniero Jácome de Castro.
Uno de los rasgos más destacados del edificio es el empleo de materiales traídos desde Portugal, como el granito de Viana, la piedra caliza de Pêro Pinheiro o el mármol de Estremoz, además de maderas exóticas procedentes de antiguos territorios coloniales. A esto se suma una elaborada ornamentación en la que participaron alrededor de treinta artistas portugueses, entre escultores, pintores y yesistas.
Entre todos sus elementos, sobresale especialmente su cúpula, que alcanza los 26 metros de altura y está coronada por tejas vidriadas, convirtiéndose en uno de los elementos más característicos del edificio. El conjunto se completa con los jardines que lo rodean, aportando equilibrio al entorno. Actualmente, este histórico inmueble alberga el Consulado de Portugal en Sevilla.
Pabellón del Alcázar
Por otro lado, el Cenador de Carlos V, ubicado en el Real Alcázar de Sevilla, es una edificación del siglo XVI levantada sobre los restos de una antigua construcción almohade de finales del siglo XII y principios del XIII. Aunque en el pasado se llegó a pensar que pudo tener un carácter funerario, las investigaciones actuales apuntan a que su finalidad fue principalmente lúdica, concebida como un lugar destinado al ocio y al disfrute.
Este espacio está muy ligado a la celebración del enlace entre Carlos V e Isabel de Portugal, acontecimiento que motivó su construcción. En su interior destaca uno de los pavimentos más sobresalientes del Renacimiento español, especialmente por la riqueza y calidad de sus azulejos, que lo convierten en una pieza de gran valor artístico.
Considerado uno de los elementos patrimoniales más emblemáticos del Alcázar y protegido como Bien de Interés Cultural, el Cenador ha experimentado un notable deterioro en los últimos años, en gran medida debido a la humedad y a intervenciones que alteraron su aspecto original. Por este motivo, se ha previsto una restauración que se llevará a cabo a lo largo de 2026. Esta actuación coincidirá con la conmemoración del quinto centenario del matrimonio imperial, reforzando así el valor histórico y simbólico de este enclave.