Salud

Los principales motivos que provocan el cansancio eterno

Los principales motivos que provocan el cansancio eterno
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El cansancio es el gran enemigo a combatir por parte de algunos, que soportan días, semanas o meses una enorme sensación de sueño y fatiga desde que se levantan por la mañana. Lo único en lo que deben centrarse desde que lo detectan es en la recuperación. A continuación te explicamos los principales motivos que provocan el cansancio eterno.

No entrenar cuando uno se siente sin fuerzas: en un intento por reservar energías, en lugar de proporcionarle al organismo una dosis de entrenamiento se opta por descansar. Sin embargo, la práctica de ejercicio regular incrementa la resistencia y la fuerza, consiguiendo que el sistema cardiovascular funcione de una manera más eficaz.

No consumir la suficiente agua: la deshidratación repercute en los niveles de energía. Entre otras provoca la disminución del volumen sanguíneo, convirtiendo la sangre en más especie. Al latir el corazón con menos eficiencia se reduce la velocidad con que los nutrientes y el oxígeno llegan a los músculos.

Falta de hierro: el déficit de hierro en el organismo ocasiona debilidad, cansancio, irritabilidad y dificultades para concentrarse. Lo adecuado sería incrementar el consumo de carne roja, vegetales de hoja verde, tofu y nueces.

La intención de ser perfecto: esa forma de pensar hace que se trabajen más horas y durante más tiempo. Muchos de los objetivos que se plantean no resultan realistas y con el tiempo de producen las decepciones.

Saltarse el desayuno: al levantarse por la mañana de la cama es preciso reponer fuerzas con un desayuno. No hay que olvidar que se trata de la primera comida del día. Lo adecuado sería introducir en ella proteínas, granos enteros y grasa saludable.

Una dieta compuesta por comida basura: las comidas repletas de carbohidratos y azúcar implican un alto índice glucémico. Eso origina una sensación de cansancio permanente. En la alimentación diaria no deben faltar las frutas y verduras frescas.

Tener la oficina desordenada: sentarse en una mesa repleta de papeles, en donde encontrar un documento resulta casi imposible, no es lo más conveniente. Se acaba restringiendo la capacidad de concentrarse.

Preocuparse del trabajo en vacaciones: cuando te encuentres en tu jornada de descanso o de vacaciones no debes mirar ni el correo electrónico. Hay que desconectar por completo de las obligaciones laborales en ciertos momentos para que cuando llegue el momento de regresar a la rutina se haga con muchas ganas.

Tomar una copa de vino por la noche: el alcohol afecta de manera negativa al sistema nervioso central y puede estropearnos el descanso nocturno.

Mirar móviles y tabletas en la cama: las luces de las tabletas y teléfonos acaban alterando el ritmo cardíaco por medio de la eliminación de melatonina, que es la hormona que se ocupa de controlar los ciclos del descanso. Una hora antes de meterse en la cama hay que desconectar todos los aparatos electrónicos.

No respetar los horarios: durante los fines de semana se pueden permitir algunas licencias. No ocurre nada por dormir algo más, pero tampoco es cuestión de levantarse dos horas más tarde de lo habitual. De lo contrario nuestro organismo se resentiría y el lunes por la mañana le costaría mucho recuperar la normalidad.

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