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España tiene su propio Machu Picchu en un valle salvaje: está en Tenerife y pasa desapercibido para muchos turistas

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

España goza de enclaves que, por su emplazamiento, recuerdan a grandes iconos del patrimonio mundial. En Tenerife, hay un rincón en particular que se ganó merecidamente la comparación con el famoso Machu Picchu de Perú, debido a su asentamiento en un valle abrupto, rodeado de paredes volcánicas y conectado por caminos históricos.

Antes de analizar sus accesos, su barranco o su arquitectura tradicional, conviene entender cómo este núcleo se formó y por qué se ha convertido en uno de los paisajes más reconocibles del norte de Tenerife sin perder su carácter rural.

Entre barrancos y acantilados: así es el Machu Picchu de Tenerife

El caserío de Masca se localiza a unos 680 metros sobre el nivel del mar, en el macizo de Teno, una zona marcada por profundos barrancos que descienden hasta el océano Atlántico. Esta disposición escalonada, con viviendas adaptadas a la pendiente, es uno de los motivos por los que se le compara con Machu Picchu.

Masca está formado por cuatro núcleos: La Bica, El Turrón, La Piedra o Lomo del Medio y el Lomo de Masca. Todos, están unidos por antiguos caminos.

La plaza principal se sitúa en La Piedra, junto a una pequeña ermita del siglo XVIII y un laurel de Indias que actúa como punto central del caserío. Muy cerca se encuentra el Centro de Visitantes, desde donde se gestiona buena parte de la información del enclave.

El aislamiento natural del macizo de Teno permitió conservar durante siglos una arquitectura rural basada en piedra volcánica, teja curva y madera de tea.

Aunque muchas edificaciones no son especialmente antiguas, el conjunto mantiene una coherencia constructiva que refuerza la imagen de Machu Picchu aplicada al contexto canario.

El Barranco de Masca, eje natural del «Machu Picchu» canario

Uno de los principales elementos que refuerzan la comparación con Machu Picchu es el Barranco de Masca. Este cauce natural fue durante siglos una vía de comunicación esencial entre el interior y la costa. Hoy constituye una de las rutas de senderismo más conocidas de Tenerife y está sometida a regulación para preservar su equilibrio ambiental.

El descenso del barranco recorre cerca de cinco kilómetros y salva un desnivel aproximado de 650 metros hasta la playa. A lo largo del trayecto aparecen antiguos bancales agrícolas, diques basálticos y zonas con especies endémicas protegidas. El recorrido comienza y finaliza en el Centro de Visitantes de Masca, donde se controla el acceso.

Desde 2025, el acceso al barranco incluye un sistema obligatorio de transporte discrecional desde Santiago del Teide, con microbuses y plazas limitadas. Esta medida busca reducir la presión sobre la carretera y el entorno, reforzando la idea de Masca como un espacio frágil, similar en gestión a enclaves internacionales como Machu Picchu.

Carreteras, caminos históricos y acceso: ¿Cómo se llega a la Masca?

Llegar a Masca forma parte de la experiencia del lugar. La carretera que conecta el caserío con Santiago del Teide y Buenavista del Norte es estrecha, con curvas pronunciadas y tramos de un solo carril. Esta complejidad ha contribuido a mantener el aislamiento del núcleo y a limitar el desarrollo urbanístico.

Hasta mediados del siglo XX, el acceso solo era posible a pie o mediante animales de carga, a través de rutas como el antiguo Camino de los Guanches.

En la actualidad, el transporte público sigue siendo una opción prioritaria debido a la regulación del aparcamiento. Las líneas de guagua conectan Masca con distintos puntos de la isla.

Los miradores cercanos, como Cruz de Hilda o Cherfe, permiten observar el valle desde distintos ángulos y entender la magnitud del macizo de Teno.

Otros puntos en común con el Machu Picchu: la agricultura y el legado aborigen

La comparación con Machu Picchu también se apoya en el pasado agrícola y aborigen del enclave. Los antiguos pobladores aprovecharon la disponibilidad de agua para crear bancales donde se cultivaban papas, cereales, cebollas y batatas, además de la cría de cabras en zonas escarpadas. Muchos de estos elementos aún son visibles en el paisaje.

En los alrededores del caserío se han documentado yacimientos arqueológicos con grabados rupestres, cuevas y restos sepulcrales, especialmente en áreas como el roque de Tarucho o el Pico Yeje.

Destaca la llamada Estación Solar de Masca, un grabado vinculado a la observación del astro, que refuerza el carácter simbólico del lugar.

Hoy, Masca forma parte del municipio de Buenavista del Norte y está declarado Bien de Interés Cultural como Lugar de Interés Etnográfico e Histórico.

Información práctica para visitar el caserío de Masca

Como se mencionó previamente, desde abril de 2025, el acceso al Barranco de Masca incluye un servicio obligatorio de transporte discrecional desde Santiago del Teide.

Este sistema opera viernes, sábados y domingos, entre las 7:00 y las 14:00 horas, con microbuses de 18 plazas y salidas cada 20 minutos. Los billetes se adquieren exclusivamente a través de la web oficial del barranco e incluyen tanto el transporte como la entrada al sendero.

El estacionamiento en el caserío es limitado y está regulado, por lo que el uso de transporte público es una opción habitual. Las líneas de guagua 355 y 365 conectan Masca con distintos puntos del norte y sur de Tenerife.

Reservas y precios del Barranco de Masca

El descenso del barranco de Masca requiere una reserva previa y está limitado a un número concreto de personas por día. Los precios varían según la residencia administrativa:

Sin el ticket validado en la guagua no se permite el acceso al camino del barranco, que comienza y finaliza en el Centro de Visitantes de Masca.

Por último y para tener en cuenta, Masca cuenta con pequeños comercios, bares y restaurantes de gestión local, además de un museo etnográfico y un centro de interpretación de la naturaleza.