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Adiós a las masificaciones: el pintoresco pueblo de Castilla y León con 12 habitantes y un roble casi milenario

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

En el interior de Castilla y León, lejos de las rutas turísticas más transitadas, se encuentra un pequeño pueblo con apenas 12 habitantes, según los últimos datos del INE.

Este municipio de Burgos se ha convertido en un ejemplo de tranquilidad, patrimonio preservado y contacto directo con la naturaleza. Su imagen más reconocible es un roble casi milenario que, además de su valor ecológico, funciona como símbolo de la memoria colectiva del lugar.

Jaramillo Quemado, el pueblo de Castilla y León que tan sólo tiene 12 habitantes

Jaramillo Quemado, ubicado en la provincia de Burgos, dentro de la comarca de la Sierra de la Demanda, es uno de los municipios menos poblados de Castilla y León. Lejos de perder su identidad, la despoblación ha contribuido a conservar su trazado urbano tradicional, su arquitectura popular y un entorno natural prácticamente intacto.

El visitante que llega hasta aquí no encuentra colas ni aglomeraciones, sino calles tranquilas, casas de piedra y un ritmo de vida pausado que hoy resulta excepcional.

El roble casi milenario de Jaramillo Quemado, un tesoro natural único

El elemento más singular del municipio es el roble de la Verruga, considerado uno de los árboles más longevos de la comunidad autónoma. Este ejemplar monumental, con una edad estimada cercana a los mil años, está catalogado como Árbol Singular de Castilla y León.

Según informa Tierra de Burgos, su relevancia va más allá de lo ambiental, ya que históricamente ha sido un punto de encuentro social y un referente cultural para los vecinos de la zona.

Historia medieval de Jaramillo Quemado, un pueblo de Burgos, y su legado patrimonial

La trayectoria histórica de Jaramillo Quemado se remonta a la Edad Media, cuando ya estaba constituida como villa y recibió un fuero en el siglo XII otorgado por los condes de Lara. Esta herencia medieval explica la presencia de varios elementos arquitectónicos y administrativos que todavía se conservan.

Tal y como recoge la información municipal, el pueblo llegó a tener jurisdicción propia, algo que marcó su desarrollo político y social durante siglos.

Qué ver en Jaramillo Quemado: monumentos y lugares de interés

A pesar de su reducido tamaño, el municipio cuenta con varios enclaves de interés cultural y patrimonial. Estos son algunos de ellos:

Fiestas y tradiciones en Jaramillo Quemado que mantienen viva su identidad

Aunque la población actual es mínima, las fiestas y tradiciones continúan siendo un elemento clave para la cohesión social del municipio. Destacan las fiestas de San Martín, la fiesta de Gracias y la romería a la ermita de Nuestra Señora de Valdepeñoso.

Las celebraciones patronales reúnen a antiguos vecinos y descendientes que regresan al pueblo en fechas señaladas, manteniendo vivas costumbres que se transmiten de generación en generación.

Estas festividades forman parte esencial de la identidad local y evitan que el pueblo caiga en el olvido. Jaramillo Quemado se consolida como una alternativa para quienes buscan calma, naturaleza e historia.