Pepe Moral triunfa en Sevilla y corta dos orejas a los Miuras
El diestro ha paseado un trofeo de cada uno de sus toros
El diestro palaciego Pepe Moral ha sido el máximo triunfador del último festejo de la Feria de Sevilla después de pasear un trofeo de cada uno de sus toros en una tarde marcada por su entrega, capacidad y fe en sus propias posibilidades que suponía la vuelta al gran circuito después de algunos años alejado de los principales escenarios.
El diestro ya había convertido el recibo al segundo de la tarde en toda una declaración de intenciones. A la larga en la puerta de chiqueros –los tres espadas se marcharían a portagayola en los seis toros- le siguió otra pegada a tablas. El toro, llamado Adobero, iba a dar el susto de la tarde saltando al callejón sin mayores consecuencias.
Moral recogió el animal con un puñado de lances aclamados sin que las protestas del público por una supuesta cojera fueran atendidas por el palco. De hecho, el bicho blandeó en los primeros muletazos pero el torero supo ahormarlo sobre el lado derecho, acertando a buscarle las vueltas en una maciza labor que tuvo su mayor mérito y expresión por naturales. El espadazo, algo contrario, fue fulminante y validó la oreja.
Iba a cortar otra al quinto, al que volvió a cuajar a la verónica y en un aplaudido galleo por chicuelinas. Una vez más iba a encontrar el mejor fondo del animal con paciencia, poco a poco, hasta llegar a torearlo por excelentes naturales sin importarle nada los defectos de su embestida. La impresión de Pepe Moral no pudo ser más sólida que aún lo cuajó por redondos antes de rematar por el izquierdo, culminando su labor con una contundente estocada.
Esaú Fernández también iba a estar cerca de tocar pelo del tercero de la tarde, al que toreó con vibración manejando la capa después de la preceptiva portagayola. El camero acabaría aprovechando la nobleza del animal con muletazos hondos, largos y templados por el pitón derecho.
No encontró el mismo hilo por el otro lado, aunque acabó imponiéndose. Lo mató de media estocada que necesitó el refrendo de dos descabellos mientras sonaba un aviso. El sexto, un animal que apenas pasaba en los engaños, no le iba a dar apenas opciones.
Tampoco las tuvo Manuel Escribano que inauguró la puerta de chiqueros en una tarde a contrapelo en la que tampoco anduvo nada fino con la espada. Ni el primero ni el cuarto iban a ser material apto para el lucimiento aunque el matador de Gerena pudo brillar en ambos toros con su acostumbrada facilidad con las banderillas.
Ficha del festejo
Se lidiaron seis toros de Mira, correctamente presentados y en el tipo de la casa. Dentro de las peculiaridades del encaste hubo tres toros –segundo, tercero y quinto- que se dejaron más. El resto fueron muy deslucidos y complicados.
- Manuel Escribano, de violeta y oro, silencio tras aviso y silencio tras aviso
- Pepe Moral, de verde inglés y oro, oreja y oreja con petición de la segunda
- Esaú Fernández, de tabaco negro y oro, ovación tras aviso y oreja
Lleno en sol y huecos en sombra en tarde primaveral que concluyó muy fresca.
Temas:
- Sevilla
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