Pesadilla en la cocina

‘Pesadilla en la cocina’ cierra temporada con más nervios de la cuenta en el Phoenix

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Cristian ha sido un reto difícil para Chicote en 'Pesadilla en la cocina'. (Foto: laSexta)
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El último reto de Alberto Chicote esta temporada en ‘Pesadilla en la cocina’ ha trasladado al madrileño hasta la ciudad alicantina de Elche. Allí esperaba el Phoenix, y Cristian, un dueño que siempre había tenido aíres de grandeza dentro del mundo hostelero, pero que nunca ha sacado nada adelante. Chicote se encontró con un bar vacío, que no estaba definido por ningún lado. Una decoración que oscilaba entre una discoteca de los 90 y un bar de carretera de los 70. Viejo, mal dispuesto, y con una comida indeseable.

El chef se ha puesto manos a la obra y ha logrado probar lo mejor de la carta del Phoenix. “Comida para estudiantes” ha definido la hamburguesa, el perrito y el sandwich que ha probado. Pero la comida ha sido el último de los problemas para el chef madrileño hoy en el final de temporada de ‘Pesadilla en la cocina’. Cristian y su novia no se aguantan dentro del restaurante, y para colmo tienen dos cocineros, jóvenes que no suelen aceptar bien las malas críticas. Igualmente los clientes tienen que soportar el mal humor y los nervios de Cristian cada vez que van a comer al Phoenix. Sillas voladoras, encimeras rotas e insultos en italiano es lo que ha tenido que soportar Chicote, que ha acabado por desesperarte con Cristian y su equipo.

En el fondo de la cuestión, como siempre en estos casos, estaba la mala situación económica del local. Cristian aseguraba a Chicote que seguramente, tuviera que cerrar en un par de meses. Pero Chicote, armado de paciencia, ha podido reconciliar a Cristian con su cocinero, y hacerle ver que sin trabajo y esfuerzo no podrían sacar el Phoenix adelante.

Y efectivamente el local ha dado un cambio drástico. Cocina del mundo, mejor iluminación y una decoración acorde con la comida del local, han sido los primeros cambios del equipo de de Chicote. Después ha venido una carta coherente y muy ligada a lo que hacían en el Phoenix, pero de buena calidad.

Los esfuerzo, y la paciencia, de Chicote han dado sus frutos, a pesar de que el último servicio ha empezado mal. Cristian, esta vez en cocinas, no llegaba a entender el concepto y la velocidad con la que debían salir los platos. Pero al final gracias al esfuerzo de todos, parece que el Phoenix puede tener un futuro prometedor.

Final de temporada en ‘Pesadilla en la cocina’ con muy buenos números para el equipo de Chicote.

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