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Apple mejora Siri con inteligencia artificial gracias a un acuerdo clave con Google

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Apple ha cerrado un acuerdo estratégico con Google por el que desembolsará alrededor de 1.000 millones de dólares al año para utilizar su tecnología de inteligencia artificial. El objetivo es claro: una mejorar de Siri y reforzar las nuevas funciones inteligentes que la compañía está desplegando en sus dispositivos bajo el paraguas de Apple Intelligence. Se trata de uno de los movimientos más relevantes de Apple en los últimos años dentro de la carrera por la IA.

Este acuerdo supone un cambio de rumbo significativo para la compañía de Cupertino, que tradicionalmente ha preferido desarrollar sus tecnologías clave de forma interna y con un fuerte control sobre todo el proceso. En esta ocasión, Apple ha optado por apoyarse en uno de sus grandes rivales para acelerar un terreno en el que llegaba con cierto retraso.

Un giro estratégico para modernizar Siri

Siri fue durante años uno de los asistentes de voz más reconocibles del mercado, pero también uno de los más criticados por su evolución lenta y por quedarse corto frente a alternativas cada vez más capaces. La llegada de la inteligencia artificial generativa ha dejado aún más en evidencia esas limitaciones, y Apple necesitaba una solución rápida y eficaz.

El acuerdo permitirá a Apple utilizar modelos avanzados de IA desarrollados por Google como base para algunas funciones de Siri y otras herramientas inteligentes del sistema. No se trata de sustituir por completo la tecnología propia de Apple, sino de reforzarla con modelos más maduros y competitivos. Este movimiento encaja con la estrategia presentada por Apple en sus últimos eventos, donde ha dejado claro que la inteligencia artificial será una pieza central de iOS, macOS y el resto de sus plataformas en los próximos años.

Por qué Apple recurre a Google ahora

La carrera por la IA se ha acelerado de forma brutal en muy poco tiempo. Mientras otras compañías llevaban ventaja con modelos ya muy avanzados, Apple ha preferido avanzar con más cautela, priorizando la privacidad y el control del ecosistema. Esa filosofía sigue intacta, pero el contexto ha cambiado.

Apple ha entendido que quedarse atrás en inteligencia artificial supone un riesgo real para su negocio, especialmente en productos tan masivos como el iPhone. Pagar 1.000 millones de dólares al año puede parecer una cifra elevada, pero es asumible para una empresa de su tamaño y mucho menor que el coste reputacional de ofrecer una experiencia claramente inferior a la de sus competidores. Además, Google cuenta con una de las infraestructuras de IA más potentes del mundo, lo que permite a Apple ganar tiempo mientras sigue desarrollando sus propias soluciones internas.

Fuente: Getty

Qué cambia para los usuarios de Apple

Desde el punto de vista del usuario, el impacto debería notarse sobre todo en un Siri más natural, más contextual y más útil. Respuestas más elaboradas, mejor comprensión del lenguaje y una mayor capacidad para interactuar con apps y servicios son algunas de las mejoras esperadas.

Apple insiste en que su enfoque de privacidad no cambia. Las funciones de inteligencia artificial seguirán ejecutándose, siempre que sea posible, directamente en el dispositivo o en su infraestructura privada en la nube. La tecnología de Google actúa como motor de base, pero el control de los datos seguirá en manos de Apple.

Un acuerdo que también genera debate

No todos ven este pacto con buenos ojos. Depender de un competidor directo para una tecnología tan estratégica plantea dudas a largo plazo, tanto a nivel tecnológico como regulatorio. También reabre el debate sobre el peso de las grandes tecnológicas y su influencia en el mercado.

Aun así, para Apple parece una decisión pragmática. En lugar de prometer avances lejanos, ha optado por una solución inmediata que le permite competir desde ya en un terreno clave. Apple pagará 1.000 millones a Google, sí, pero a cambio gana tiempo y una base sólida para que Siri deje de ser una promesa y vuelva a estar a la altura de lo que esperan los usuarios.