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ROBÓTICA MILITAR

Los Marines de EEUU compran 12 “mulas robot” eléctricas capaces de seguir a los soldados y meterse en el agua

Imagina una mula de carga que no se cansa, apenas hace ruido y sigue a la patrulla a todas partes. Es el Mission Master SP, un vehículo eléctrico de ocho ruedas y sin conductor que los Marines de Estados Unidos prueban desde 2023. El 10 de septiembre de 2026, la alemana Rheinmetall anunció un contrato de 7,28 millones de dólares (unos 6,33 millones de euros) por doce unidades más y cinco kits para meterse en el agua.

¿Por qué les interesa tanto un robot que nada? Por el Pacífico. Su plan para un posible conflicto allí pasa por moverse entre islas en grupos pequeños, y cada kilo que no cargue un soldado cuenta. Los evaluará el laboratorio que estudia qué equipos acaban en manos de toda la fuerza.

Un robot del tamaño de un coche pequeño

Mide 3,05 metros de largo, 1,52 de ancho y solo 1,02 de alto, y pesa 1.134 kilos en vacío. Ocupa lo que un utilitario, aunque mucho más bajo. Las siglas SP vienen de Silent Partner, «compañero silencioso», porque su motor eléctrico apenas hace ruido, lo que le ayuda a pasar desapercibido.

Su ficha técnica habla de 1.000 kilos de carga útil, casi lo mismo que pesa, 40 kilómetros por hora de máxima y unos 54 kilómetros por carga de batería. Vamos, como si un coche pequeño llevara otro encima. Ahí caben agua, munición y baterías para una escuadra, un herido en camilla o un módulo de comunicaciones.

Un kit para meterse en el agua

La novedad del pedido son los cinco Marine Kits, unas piezas que convierten al robot en anfibio para la franja donde el mar toca la playa. Rheinmetall asegura que permiten operaciones anfibias fiables y prolongadas, sin dar de momento más detalles.

Eso sí, nadar tiene un precio. En el agua la carga máxima baja a 300 kilos, un 70% menos, y la velocidad se queda en 4 kilómetros por hora, el paso de una persona, u 8 con propulsión asistida. No es un barco, claro que tampoco lo pretende.

La idea es que cruce un río o la última franja de playa sin cambiar de vehículo. Otras potencias, como China, apuestan por drones submarinos en esa misma región.

Cuatro años de pruebas con los Marines

Las primeras unidades llegaron a principios de 2023 y ese verano se probaron en el ejercicio Talisman Sabre, en Australia. En febrero de 2024 hubo una demostración de fuego real con una torreta de armas manejada a distancia, la Fieldranger. ¿Dispara solo? No, abrir fuego sigue siendo decisión de una persona.

El cerebro del vehículo se llama PATH, un sistema de navegación autónoma que Rheinmetall Canadá ya ha montado en más de 40 tipos de vehículos y que le permite seguir a un soldado a pie. Según la empresa, hoy hay doce Mission Master en servicio con los Marines y, si se cumple el calendario, la flota se duplicará hasta 24.

El robot que llegó en helicóptero

El episodio más llamativo ocurrió el 28 de enero de 2026 en Camp Schwab, en Okinawa (Japón). El Cuarto Regimiento de Marines metió un Mission Master en un helicóptero pesado CH-53E y montó con él un puesto de mando a pie. Era la primera vez en las fuerzas armadas estadounidenses, de acuerdo con el Cuerpo de Marines.

¿Qué llevaba encima? Radios, antenas, servidores y generadores, todo lo que normalmente exige varios vehículos con sus conductores, su combustible y su escolta. Menos vehículos significa menos huella que detectar, algo que importa cuando los enjambres de drones vigilan cualquier columna.

El coronel Richard Barclay, jefe del regimiento, explicó que el ejercicio les permitió «integrar tecnología no tripulada para ganar ventaja en el campo de batalla». Hace cinco años, reconocen sus mandos, algo así no era viable.

Quién compra y para qué

El cliente es el Marine Corps Warfighting Laboratory, el laboratorio de los Marines en Quantico (Virginia) que prueba equipos nuevos antes de recomendar si se adoptan a gran escala. La compra se tramita a través de la Agencia de Logística de Defensa, con ADS Inc. como contratista principal.

Matt Warnick, consejero delegado de American Rheinmetall, habló de «un hito importante» en la relación con los Marines. En la práctica, esto sigue siendo una evaluación y no una compra masiva.

Doce robots no cambian una guerra, pero apuntan hacia dónde va el sector, con cazas sin piloto en el aire y mulas eléctricas en el suelo. Que cada compañía de infantería acabe llevando una detrás, todavía está por ver.

La nota de prensa oficial se ha publicado en la web de Rheinmetall.