Es oficial: Canadá entra en la red de supercomputadores europeos, la del JUPITER y el MareNostrum 5, y cierra con la UE un acuerdo de comercio digital
El pacto, anunciado el 30 de octubre de 2026 en Montreal, regula flujos de datos, firmas electrónicas y spam en un comercio digital de 19.800 millones de euros.
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Canadá se convirtió el 30 de octubre de 2026 en Estado participante de EuroHPC JU, la red pública de supercomputadores de la Unión Europea. El anuncio llegó en la cumbre UE-Canadá de Montreal. Allí ambas partes cerraron también las negociaciones de un Acuerdo de Comercio Digital sobre datos, contratos electrónicos y spam.
La cumbre la acogió el primer ministro canadiense, Mark Carney, con Ursula von der Leyen y António Costa. Ella preside la Comisión Europea y él, el Consejo Europeo. Según la Comisión, EuroHPC ha comprado ya 12 supercomputadores, entre ellos el JUPITER alemán y el MareNostrum 5 de Barcelona.
Doce supercomputadores abiertos a Canadá
EuroHPC JU es un organismo de financiación creado bajo derecho de la UE. Reúne dinero europeo y nacional para comprar supercomputadores e investigar en IA y computación cuántica. Su consejo lo forman la Comisión y 39 Estados participantes, según la nota de la DG CONNECT, el departamento digital de la Comisión.
Los científicos canadienses podrán usar los recursos de supercomputación, IA y computación cuántica de la red. También podrán sumarse a proyectos punteros con equipos europeos. La red supervisa además 19 fábricas de IA y 13 antenas que dan apoyo gratuito a pymes y empresas emergentes.

El buque insignia es JUPITER, instalado en el centro de investigación de Jülich, en Alemania. Es el primer supercomputador de exaescala de Europa y sostiene 1 exaflop, un trillón de operaciones por segundo. Estados Unidos ya tiene máquinas de esa liga, como el superordenador Aurora de Argonne.
España aporta el MareNostrum 5, alojado en el Barcelona Supercomputing Center. Rinde 215,40 petaflops sostenidos y 314 de pico, según la ficha oficial de EuroHPC. Un petaflop son mil billones de operaciones por segundo.
«Estamos abriendo a Canadá la infraestructura europea de supercomputación», dijo Von der Leyen en su declaración tras la cumbre. Quiere dar a investigadores y empresas «más oportunidades de innovar juntos». La Comisión lo enmarca en su búsqueda de autonomía estratégica en supercomputación e IA.
Vídeo de la Comisión Europea sobre la entrada de Canadá en EuroHPC. Vídeo: DigitalEU
Datos, firmas y facturas electrónicas
La otra pieza tecnológica de Montreal es el Acuerdo de Comercio Digital. Completa el CETA, el tratado de libre comercio entre la UE y Canadá que se aplica de forma provisional desde 2017. Von der Leyen lo resumió así ante la prensa: «Piénsenlo como el brazo digital del CETA».
El núcleo del texto es un marco para los flujos de datos entre ambos lados del Atlántico, según la Dirección General de Comercio de la Comisión. Su objetivo es impedir restricciones injustificadas que frenen a las empresas. El acuerdo promueve también los contratos, las firmas y las facturas electrónicas.
Las negociaciones arrancaron el 5 de marzo de 2026, en la quinta reunión del Comité Mixto del CETA. Se han cerrado, por tanto, en menos de ocho meses. Bruselas destaca que estas reglas son vitales para las empresas, sobre todo para las pymes.
Normas contra el spam comercial
Para los usuarios, lo más visible es la protección del consumidor en internet. El texto incluye medidas contra los mensajes comerciales electrónicos no solicitados. Además, esos envíos tendrán que identificar al remitente y ofrecer una forma de darse de baja.
El acuerdo protege también frente a prácticas engañosas y fraudulentas, según la Comisión. En la declaración conjunta, ambas partes prometen coordinarse en la seguridad de los menores en internet. Bruselas ya ha propuesto en ese terreno la EU KIDS Act para las redes sociales.
Las cifras explican el interés de las dos partes. Según datos de Eurostat que cita la Comisión, el comercio de servicios digitales entre ambas sumó 19.800 millones de euros en 2025. De ellos, 11.200 millones fueron exportaciones europeas a Canadá y 8.600 millones, importaciones.
Carteras digitales y sellos de IA
Desde la cumbre anterior, de junio de 2025, ambas partes han firmado también memorandos de entendimiento sobre inteligencia artificial y sobre identidad digital. Este segundo texto abarca las credenciales digitales, las carteras de identidad y los servicios de confianza. Las carteras son las aplicaciones con las que los europeos podrán identificarse y llevar documentos oficiales en el móvil.
La declaración conjunta apunta además al reconocimiento mutuo en tres ámbitos. Son la identidad digital, la ciberseguridad y la evaluación de la conformidad de los sistemas de IA. Esa evaluación es el examen que la ley europea de IA exige a los sistemas de alto riesgo antes de venderse.
Las dos partes colaborarán en Destination Earth, el gemelo digital del planeta que impulsa la UE. Lo harán con herramientas de IA para incendios forestales, fenómenos extremos y simulaciones del clima. También lanzarán iniciativas para tender nuevos cables submarinos entre Canadá, Europa y Asia.
Sin texto ni fecha de vigor
El acuerdo de comercio digital solo está cerrado en lo político. En el lado europeo quedan la revisión jurídica y la traducción a todas las lenguas de la UE. Después tendrán que estudiarlo el Consejo y el Parlamento Europeo, y la Comisión no da fecha para la firma.
El texto completo tampoco se ha publicado. Por eso se desconoce el detalle de las garantías sobre datos personales, más allá de la promesa de «fuertes salvaguardas para las personas y sus derechos». La nota de EuroHPC, por su parte, no dice cuánto pagará Canadá ni cuándo podrán pedir acceso sus investigadores.
La idea de hacer de Canadá miembro asociado de la UE está en una fase todavía más temprana. Von der Leyen la describió como una «asociación sin adhesión». Según su declaración, en Montreal solo se debatió la idea.
La nota sobre el acuerdo se ha publicado en la web de Comercio y Seguridad Económica de la Comisión Europea (30 de octubre de 2026).
Crédito de la imagen: Unión Europea.