Confirman la prisión permanente para la mujer que mató a su hija de 4 años para vengarse de su exmarido
La mujer alega que la condena a prisión permanente revisable es desproporcionada
La mujer drogó a su hija y luego la mató asfixiándola
La mujer, María Cristina Rivas, fue condenada en mayo de 2024 por el asesinato con alevosía de su hija de cuatro años. La condenada drogó con sedantes y luego asfixió a su hija con el objetivo de hacerle daño a su exmarido, que se negaba a volver con ella. Este viernes el Tribunal Supremo ha confirmado la pena de prisión permanente revisable para la asesina.
La mujer, que había recurrido la sentencia inicial, mató con alevosía a su hija de 4 años en Sant Joan Despí (Barcelona) en el año 2021. Luego, la madre intentó suicidarse tomando un cóctel de medicamentos.
Ahora el Tribunal Supremo confirma que la mujer mató a su hija con alevosía ya que no podía defenderse y que «no se acredita que la acusada sufriera ninguna patología y que tuviera las facultades mentales alteradas».
Planificó el crimen de su hija
Según la sentencia, los hechos reflejan sin dudas que la acusada planificó la muerte de su hija y que, para ello, «encontrándose las dos solas en su domicilio, lo que excluía la posibilidad de ser auxiliada por terceras personas, primero le proporcionó fármacos ansiolíticos y tranquilizantes, antes de matarla».
Además, añade que el ataque se produjo “contra una niña de tan sólo cuatro años que en ningún momento podía imaginar un ataque de esta naturaleza por parte de su madre, de quien dependía y a quien correspondía protegerla”.
La sala abunda en la indefensión de la pequeña: «La madre no podía ser ajena a que anulaba cualquier posibilidad de defensa efectiva por parte de la niña, además de eliminar todo el riesgo para ella».
El Supremo también rechaza que la pena de prisión permanentemente revisable sea desproporcionada, como sostiene la acusada en su recurso. La sala recuerda que la alevosía está confirmada por más de una circunstancia: la corta edad de la víctima; encontrarse sola en el domicilio con la acusada; haberla drogado para facilitar el crimen; y el hecho de que la acusada era su propia madre, de la que no podía esperar un ataque.
Según la sentencia, el ataque se produjo sobre una persona especialmente vulnerable, lo que obliga a «una respuesta punitiva de mayor entidad y la imposición de la pena de prisión permanente revisable que está de acuerdo con la gravedad de la conducta desplegada por la autora».
Pide una rebaja por confesar el crimen
El Supremo también rechaza la petición de la condenada para que se le aplique la atenuante de confesión. El tribunal, aclara que la condenada no confesó que mató a su hija antes de ser descubierta y detenida. Para la sala, la madre confesó tarde que mató a su hija , lo hizo cuando ya se había descubierto el cadáver y la recurrente estaba en el hospital recuperándose de los efectos de la ingesta de medicamentos.
«La madre sólo se limitó a aceptar lo evidente, reconociendo lo obvio, o anticipando lo inmediatamente inevitable». Según el Supremo es una confesión tardía, parcial e inevitable de los hechos.
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