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Pedro Ruiz dice esto de las vacaciones de Semana Santa y todos le aplauden

Pedro Ruiz ha hablado muy claro sobre los días festivos de la Semana Santa

"Hace años eran tres o cuatro días", ha declarado el comunicador recientemente

La Dirección General de Tráfico ya ha activado la 'Operación Especial Semana Santa 2025'

Pedro Ruiz ha vuelto a hacerlo. Con un simple comentario en redes sociales, el presentador ha conseguido poner en palabras lo que muchos piensan pero pocos se atreven a decir: la Semana Santa ya no es lo que era. Para bien o para mal, los días de descanso ligados a esta época del año han mutado en una suerte de acueducto vacacional que, en algunos casos, se extiende durante casi medio mes.

«Empieza la huida de la ‘decena santa’. Hace años eran tres o cuatro días de puente. Ahora el acueducto, antes puente, se alarga. Pronto será medio mes», ha expresado con ironía a través de su cuenta oficial en X (antiguo Twitter). Su reflexión, breve pero afilada, hace referencia directa a cómo los festivos tradicionales se han ido ampliando progresivamente, gracias a una combinación de días no lectivos, flexibilidad laboral y cierta permisividad institucional. El resultado: un país que en Semana Santa se vacía de oficinas y se llena de carreteras colapsadas y playas repletas. Su frase no es casual: refleja una visión cultural de las vacaciones que se han convertido, según él, en un escaparate de consumo más que en un momento de desconexión.

El comentario de Ruiz ha sido recibido con una oleada de aplausos. Muchos usuarios han compartido su publicación, agradeciendo que alguien con visibilidad pública se atreva a hablar de un fenómeno que suele pasar desapercibido: la evolución del descanso. No se trata de negar el derecho a las vacaciones, sino de cuestionar un modelo que, en ocasiones, parece más una huida colectiva que una pausa reflexiva.

El otro momento viral de Pedro Ruiz

La Semana Santa no ha sido la única excusa para que Pedro Ruiz se hiciera viral en los últimos días. En un tono mucho más vehemente, ha reaparecido en Instagram con un mensaje encendido en favor del uso del dinero en efectivo. Mostrando un billete de 20 euros frente a la cámara, relató una experiencia cotidiana que desató un debate inesperado.

«Fui a cortarme el pelo. En el aparcamiento de al lado, solo aceptaban tarjeta. No volveré», afirmó molesto. El comentario, aunque aparentemente anecdótico, tocó una fibra sensible entre sus seguidores. Ruiz denunció lo que considera una «deriva digital impuesta», en la que cada vez hay menos espacio para la autonomía del usuario.

Para él, el dinero en metálico representa una de las pocas libertades que aún conservan los ciudadanos. Su defensa del pago en efectivo no es nueva, pero esta vez ha alcanzado una nueva dimensión viral. En pocas horas, sus vídeos acumularon miles de visualizaciones y cientos de comentarios que le daban la razón.

Pedro Ruiz: entre el humor y la crítica

Como es habitual en él, Pedro Ruiz acompañó su mensaje con una pincelada de humor negro. En otra publicación, utilizó una historia inventada sobre una familia de tacaños para ilustrar su crítica al euro digital. En el relato, tres hijos discuten qué dejar en el ataúd de su padre fallecido como ofrenda para el más allá. Uno sugiere 50 euros, otro 100… y el tercero lanza una tarjeta: «Que gaste lo que quiera», concluye el chiste.

Perdo Ruiz posando en un estreno. (Foto: Gtres)

Detrás del tono sarcástico, se esconde una preocupación genuina. Para Ruiz, la implantación del euro digital prevista para los próximos años supone una amenaza real a la privacidad y al control del dinero. Su crítica, aunque revestida de ironía, no ha pasado desapercibida entre comerciantes y usuarios que sienten que cada vez tienen menos opciones.

La presencia de Pedro Ruiz en las redes sociales

Lo más interesante de este doble fenómeno viral protagonizado por Pedro Ruiz es la coherencia que hay entre ambos mensajes. Tanto en su reflexión sobre las vacaciones de Semana Santa como en su defensa del dinero en metálico, el comunicador está haciendo lo mismo: invitar a pensar. Su estilo, directo pero irónico, busca precisamente eso. No tanto imponer una opinión, sino provocar un pequeño terremoto en la comodidad del pensamiento generalizado.

No es la primera vez que lo hace. El protagonista de nuestra noticia, que lleva décadas combinando el humor con la crítica social, ha construido un personaje público que, aunque no siempre guste a todos, resulta difícil de ignorar. Su forma de expresarse, a veces incómoda, es también una llamada a la honestidad: una manera de poner el dedo en la llaga cuando la mayoría prefiere mirar hacia otro lado.

En un contexto social donde muchas voces se repiten y los debates parecen estar cada vez más dirigidos, figuras como la suya emergen como recordatorio de que aún queda espacio para el pensamiento libre, para las opiniones impopulares y para el uso del sarcasmo como herramienta de denuncia.