Sociedad

Los centros ‘libre de sujeciones’ apuestan por un modelo que respete la dignidad de los mayores

La costumbre de utilizar sujeciones para evitar caídas o daños en las personas mayores ha llegado hasta nuestros días, pero cada vez son más los centros que evitan este tipo de prácticas. Las fijaciones provocan debilidad muscular y ósea, apatía y atrofia muscular, y por eso la apuesta por un nuevo modelo que respete la dignidad y la autoestima de las personas cada vez es mayor.

«El envejecimiento de la población en las últimas décadas ha provocado una explosión en ofertas de servicios residenciales para personas mayores que ya no pueden vivir en sus casas. Y muy especialmente en aquellas personas que además de eso tienen unos altos niveles de dependencia. La ‘industria’ para atender a estas personas ha crecido tan deprisa que los servicios ha habido casi que inventarlos sobre la marcha», explica Rubén Muñiz, codirector de Investigación de la Fundación María Wolf.

Así, una de las soluciones a las que se llegó fue la de utilizar fijaciones mecánicas, como atar a la persona a la silla y a la cama o poner muñequeras para evitar que se rasque. Sin embargo, el paso del tiempo demostró que no es la mejor forma de afrontar el problema y, actualmente, se están retirando dichas prácticas en muchos centros, como es el caso de algunos de los gestionados por Clece.

Las sujeciones causan muchas molestias por falta de movilidad y provocan descalcificación de huesos y pérdida de masa muscular. Es decir, si tienen una caída y antes sufrían un moratón, ahora podrían incluso tener una fractura ósea. Además, también se producen efectos psicológicos en algunas personas: se puede sentir rabia, depresión o incluso perder las ganas de vivir.

Certificación ‘libre sujeciones’

La Residencia de San Sebastián de La Orotava, de Clece Canarias, obtuvo la certificación ‘libre de sujeciones’ en el verano de 2017. Su directora, Belén Monje, explica las peculiaridades de un centro de este tipo: «Hay una parte humana que se tiene que trabajar, tanto con las familias como para las auxiliares. Porque cuando certificas un centro libre sujeciones la realidad es que al auxiliar le requiere trabajo. En ese sentido es muy importante el trabajo en equipo».

La certificación se enmarca en la implantación de nuevos modelos de cuidados de mayores como la Atención Integral Centrada en la Persona (AICP), que ponen el foco en las personas dotándolas de libertad, dignidad y poder de decisión. Un modelo innovador que junto al Centro Socio Sanitario San Sebastián, Clece está aplicando  en Canarias en el Centro de día La Isleta, en Las Palmas de Gran Canaria, y en el Centro de día Cardones, en el municipio de Arucas.

«Lo más importante es tratar a la gente como personas y que tengan libertad de movimientos. El principal beneficio es que, aunque no se puedan expresar, sienten que tienen derecho a seguir decidiendo sobre su vida. Siempre guardando su seguridad», apunta Monje.

La directora de la residencia reconoce que nuestro país está haciendo los deberes pero aún falta trabajo porque es complejo: «La realidad es que un centro de mayores no es un centro hospitalario. Habría que romper poco a poco eso y que los centros cada vez se parezcan más a una casa, con sus matices pero caminando en ese sentido. Lo más fácil es poner una sujeción, pero hace falta compromiso y trabajo para evitarlo».

«En España hemos llegado un poquito tarde, pero los centros que trabajan sin sujeciones ofrecen claramente calidades asistenciales mejores. En un futuro, España va a estar bastante limpia de sujeciones mecánicas. De hecho, el futuro es la eliminación de las sujeciones farmacológicas. Eliminar fármacos que no obedecen a ningún problema médico pero que se utilizan por conveniencia organizativa. Es el siguiente nivel que veremos», concluye Rubén Muñiz.