Sulfato de magnesio: ¿qué es y para qué se utiliza?
Entre los minerales más saludables y positivos para el organismo humano es el sulfato de magnesio. ¿Cuáles son las propiedades de este principio activo?
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Características del magnesio
Científicamente clasificado bajo la fórmula Mg SO4·7H2O, el sulfato de magnesio es un compuesto químico con variadas funciones, algunas de las cuales tienen que ver con la prevención de convulsiones en mujeres que sufren cuadros de eclampsia o preeclampsia grave.
Esta aplicación ha llevado, de hecho, a que en los últimos años los consumidores adopten el sulfato de magnesio como una solución posible para otra clase de convulsiones, incluso cuando no está previamente indicado por un profesional de la salud, con los riesgos que ello supone.
Por otro lado, y como ocurre con muchos compuestos similares, el sulfato de magnesio forma parte de las recomendaciones y tratamientos contra la falta de magnesio en el organismo.
¿Qué es el sulfato de magnesio y para qué sirve?
Este mineral esencial para el bienestar del ser humano cumple dentro del cuerpo algunas funciones que podríamos considerar básicas, como por ejemplo mantener el equilibrio del sistema nervioso central, a su vez clave para el rendimiento correcto de cada uno de los aparatos y órganos.
Por lo general, cuando se receta el sulfato de magnesio, no se lo hace bajo esta denominación, sino que se lo menciona como sales de Epsom o sales de Sedlitz, administrándose vía oral, para que llegue al estómago, donde se convierte en cloruro de magnesio para su rápida asimilación.
En ocasiones también aplicado por vía parenteral, las dosis de sulfato de magnesio que ingresan al organismo deben ser no sólo decididas a partir de un exhaustivo análisis de la condición del paciente, sino además controladas en la medida en la que el magnesio actúa sobre éste.
En líneas generales, el magnesio actuará entonces como un relajante, aunque tampoco se deben perder de vista sus usos como antitetánico y antiespasmódico, reduciendo la excitación de las neuronas, y colaborando con la distensión de los músculos del corazón cuando se irritan.
En ciertas ocasiones, por ejemplo cuando se deben ingerir medicamentos para el cáncer colorrectal, el sulfato de magnesio es un complemento sugerido para contrarrestar sus posibles efectos adversos.
Ahora bien, debemos insistir en consultar siempre a un especialista porque el sulfato de magnesio, como cualquier otro fármaco, posee determinadas contraindicaciones, las siguientes:
- Hipotermia
- Reacciones alérgicas
- Pérdida de reflejos y reacción
- Hipotensión y probabilidad de desmayos
- Depresión respiratoria por bloqueo neuromuscular
Y si de embarazadas hablamos, el sulfato de magnesio se halla en la lista de medicamentos de riesgo D, lo que significa que puede generar daños hasta en los huesos del bebé en formación.
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