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¿Y si el cuerpo tuviera su propia defensa contra la artritis reumatoide?: éstas son las claves

El tratamiento con este compuesto redujo la inflamación en las articulaciones y mejoró el estado de los tejidos afectados

Artritis reumatoide.
Artritis reumatoide.
Diego Buenosvinos

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Un nuevo estudio sugiere que un compuesto natural podría abrir una vía diferente para tratar la artritis reumatoide, una enfermedad que provoca dolor e inflamación en las articulaciones. En lugar de centrarse únicamente en frenar el sistema inmunológico, esta investigación, publicada en la revista Engineering,  propone actuar también sobre cómo el cuerpo procesa las grasas.

El compuesto estudiado, llamado obakulactona, procede de una planta medicinal tradicional, pero que en el cuerpo generaría su propio compuesto, como si se personalizara. Los investigadores han visto que puede influir en una proteína del organismo relacionada con el metabolismo de las grasas, ayudando a reducir procesos que favorecen la inflamación.

Este proceso ocurre a través del sistema ubiquitina-proteasoma y contribuye a restablecer el equilibrio de los ácidos grasos insaturados, estrechamente relacionados con los procesos inflamatorios.

Aunque no suele asociarse, el metabolismo de las grasas tiene relación con la artritis reumatoide. En esta enfermedad no sólo hay un problema del sistema inmunitario, sino también cambios internos en el organismo que pueden contribuir a mantener la inflamación activa en las articulaciones.

En experimentos con animales, el tratamiento con este compuesto redujo la inflamación en las articulaciones y mejoró el estado de los tejidos afectados. También disminuyeron señales químicas relacionadas con la inflamación y se observó una mejor regulación de ciertas células del sistema inmunitario.

En conjunto, estos resultados sugieren que podría ser posible abordar la artritis reumatoide desde un enfoque más amplio, combinando el control del sistema inmunitario con la regulación del metabolismo de las grasas. Aunque los resultados son prometedores, aún se trata de investigación experimental y será necesario confirmar su eficacia en humanos.

Resultados animales

Para evaluar su eficacia, los investigadores administraron OL a ratas con artritis reumatoide inducida experimentalmente durante 21 días, en distintas dosis.

Los animales tratados mostraron:

  • Reducción de la inflamación articular
  • Mejora del cartílago y del tejido sinovial
  • Recuperación parcial del timo y el bazo, órganos clave del sistema inmunitario

Además, se observó una disminución de células inmunitarias inflamatorias en las articulaciones. OL promovió el cambio de macrófagos proinflamatorios (M1) a perfiles antiinflamatorios (M2) y redujo la formación de células Th17, implicadas en la respuesta autoinmune.

También descendieron los niveles de mediadores inflamatorios como IL-1β, IL-6, IL-17 y TNF-α, así como marcadores clínicos asociados a la enfermedad, incluyendo factor reumatoide, anti-CCP, proteína C reactiva y MMP-3.
Los análisis multiómicos mostraron que OL corrige alteraciones en ácidos grasos clave como el ácido araquidónico, linoleico y α-linolénico, moléculas que participan directamente en la regulación de la inflamación.

En estudios celulares, el compuesto frenó la proliferación de fibroblastos sinoviales, indujo su apoptosis y redujo la producción de señales inflamatorias.

Artritis reumatoide

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica en la que el sistema inmunológico, que normalmente protege al cuerpo de infecciones, se equivoca y ataca por error los tejidos de las articulaciones. Esto provoca inflamación persistente, dolor, hinchazón y rigidez, sobre todo en manos, muñecas y pies.

Con el tiempo, esa inflamación puede dañar el cartílago y el hueso de las articulaciones, haciendo que pierdan movilidad y función. Además, no solo afecta a las articulaciones, sino que en algunos casos también puede influir en otros órganos del cuerpo y causar cansancio o malestar general.

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