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La rosácea es más frecuente en mujeres con edades comprendidas entre los 30 y los 50 años.

Rosácea: un mal dermatológico común que tiene cura

La rosácea es una patología que provoca rubor y enrojecimiento continuo de la dermis, muchas veces acompañados de ardor, picor, pústulas o telangiectasias, que son la dilatación de pequeños vasos sanguíneos visibles en la piel. Hay cuatro tipos y suelen ser más comunes en personas con piel fina y clara. Veamos qué la origina y cuál es el tratamiento.

Rosácea: qué es y qué la origina

La rosácea se engloba dentro de las enfermedades inflamatorias y crónicas de la dermis de la cara. Se desconocen sus causas, aunque su aparición se asocia con factores como la herencia familiar, la alteración del sistema inmunológico, infecciones cutáneas, aumento del flujo sanguíneo o exposición a la radiación ultravioleta.

Dependiendo de los síntomas y de los signos que presenta, se distinguen hasta cuatro tipos diferentes:

La rosácea es más común en las mujeres.

¿Cómo se trata la rosácea?

La rosácea se puede tratar vía tópica, con cremas que contengan ácido zelaico, metronidazol o retinoides. En casos graves o cuando no se logra controlar con cremas, se opta por antibióticos orales. Para las rosáceas que presentan grandes engrosamientos de la piel o telangiectasias se suele aplicar láser, ya que destruye los alteraciones superficiales de la piel.

Si evitas la exposición solar, los lugares con mucho calor, las comidas picantes, el café, los productos ricos en histamina o el estrés, tendrás mucho más controlada la rosácea.