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Prepararse para la maternidad: 5 consejos para sentirse segura siendo primeriza

El paso hacia la maternidad es un gran cambio para la vida de toda mujer que lo transita. Si bien en ocasiones decimos que es abrupto -porque implica determinadas acciones que un día no haces y al día siguiente son parte de tu minuto a minuto (como cuidar de tu bebé o dar de mamar)-, en realidad es un cambio que se genera durante mucho tiempo. “La maternidad” no se concibe con el nacimiento, no es el parto lo que hace a una mujer entrar en “la maternidad” sino la construcción personal de un nuevo rol.

El embarazo es la oportunidad que tenemos, sobre todo las mujeres, para vivir ese proceso de cambio personal. Resulta indispensable hacerse a la idea de que lo que hagamos durante toda la etapa de gestación, puede realmente cambiar el rumbo de esa maternidad que comienza y continuará formándose durante toda la crianza.

Como babyplanner personal, autora del libro “Nace una mamá.  12 claves para planificar la llegada de tu bebé”, y también mentora de futuras baby planners, me gusta hablar de la “maternidad consciente” porque creo que haciendo un buen trabajo de planificación durante el embarazo, podemos como mujeres llegar a construir nuestra propia maternidad, con cimientos fuertes, con seguridad, tranquilidad y confianza en nosotras mismas.

¿Cómo lograr sentirse segura siendo primeriza?

 Los 5 consejos que pueden cambiar el rumbo de tu maternidad:

La información, la organización, el acompañamiento, la toma de decisiones y la comunicación (o no) de esas decisiones son las claves que van a determinar cómo te sentirás al ocupar ese nuevo rol de mamá.

  1. Aprovecha el embarazo para aprender, conocer y obtener toda la información que te empodere. Diferentes métodos de crianza, situaciones a las que puedas enfrentarte, sentimientos que puedan aflorar, ideas que solucionen situaciones, profesionales que te ayuden si lo necesitas… Hay un mundo de información para ti, de valiosa información que te permitirá poder escoger por ti misma.

2. Consigue la forma de organizar todo ese conocimiento y los pasos a seguir, porque de lo contrario toda esa información que hay disponible será “ruido” y no te servirá. Utiliza un método de planificación (como el de las 12 claves que encuentras en el libro “Nace una mamá”), o una hoja de ruta, o déjate asesorar por profesionales que te ayuden a organizar durante el embarazo ese camino hacia la maternidad (las baby planners). La planificación de los tiempos, los temas y las decisiones son claves para sentirte que estás preparada y que no te has dejado nada.

3. Escoge los acompañantes que te nutran, te ayuden y te sumen confianza en ti misma. Es importante contar con acompañamiento de diferente índole para que cada uno pueda, en su rol, ayudarte de diferente forma. Tu pareja o familiares más cercanos deben estar ahí como sostén emocional y para compartir los sentimientos más fuertes junto a ti. Los profesionales que te acompañan deben estar ahí como proveedores de conocimiento, de herramientas, de soluciones, serán los que respetando tus decisiones te ayuden a cumplirlas con seguridad, objetividad y eficacia. La “tribu”, ese conjunto de pares que viven las mismas situaciones que tú y que entienden por lo que estás pasando, serán las encargadas de hacerte sentir comprendida y que estás en el lugar correcto. Lo fundamental es que logres asignarle a cada persona que te acompaña ese rol que tiene. Así lograrás por ejemplo dejarte asesorar por los profesionales que te brindan información actualizada y dejarte mimar por tu madre o tu suegra (aunque ellas deseen brindarte información según su propia experiencia)

4. Trabaja mucho por tomar decisiones por ti misma. Da igual si hablamos de lactancia, organización familiar o qué cochecito comprar. Para sentirte segura y confiar en ti es importante que hagas el ejercicio de poner a prueba tus elecciones y plantearte realmente “¿es lo que en verdad quiero o necesito?”. A la hora de escoger sobre un tema, es probable que tiendas a responder rápidamente y no de forma meditada. En esa respuesta rápida seguramente estén instalados los mandatos familiares, las recomendaciones que escuchas continuamente de amigos o referentes sociales, las ideas preexistentes ajenas a este proceso de cambio, etc. Tomar decisiones supone evaluar alternativas y necesidades propias (diferentes en cada mamá) y por eso es tan importante hacerlo de forma personalizada. Recuerda siempre, cada mamá es diferente.

5. Aprende a comunicar (o no) las decisiones que tomes. Nuevamente, de igual forma si hablamos de un método de crianza, de la elección de un producto o de la necesidad de pedir ayuda. Trasladar la información a quien te rodea es importante para, en primer lugar, que esas personas respeten tu elección y en segundo lugar, para que tú misma le des el valor que merece. En el momento en que comunicamos aquello que necesitamos o hemos escogido se vuelve una realidad. De la misma forma, aprender a “no comunicar” significa evaluar a quién o quienes le transmitirás esas decisiones, porque otro punto importante a tener en cuenta es que no debes rendirle cuentas a nadie sobre tu forma de ser mamá. Entender esto también te dará seguridad.

Entonces, ¿es posible sentirse segura siendo primeriza?

¡Por supuesto que sí! Entrar en el mundo de la maternidad no tiene por qué significar tener la sensación de pisar terreno desconocido. Aunque seamos “novatas” podemos hacer mucho por prepararnos para ese cambio y vivirlo con seguridad. De la misma forma que nos preparamos para una profesión y que cuando comenzamos a ejercer somos novatas, pero no por eso desconfiamos de nuestra capacidad de hacer ese trabajo. O que cuando viajamos a una ciudad a la que no habíamos estado nunca, (pero de la que hemos averiguado, leído, incluso hemos planificado rutas) sabemos que disfrutaremos del viaje y no nos perderemos. Siendo primerizas, tenemos la posibilidad de planificar la llegada del bebé para comenzar a transitar la maternidad con seguridad, confianza y tranquilidad. Después de todo, una de las enseñanzas que nos deja la planificación es que aprender a ser mamá no es algo que llega con el nacimiento, es un proceso que requiere tiempo, paciencia y sobre todo dedicación.