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invasión a ceuta

Mónica García, la ministra médica acorralada por los médicos: camino de protagonizar la etapa más conflictiva de un facultativo en Sanidad

La ministra mantiene un enfrentamiento abierto con una parte relevante de la profesión médica por el Estatuto Marco

Huelgas, peticiones de dimisión, choque por el Estatuto Marco, polémica del MIR y la crisis de Ceuta marcan un mandato en el que fuentes de la profesión cuestionan que su condición de médica se haya traducido en una mejor gestión.

Mónica García llegó al Ministerio de Sanidad con una ventaja que muy pocos de sus antecesores podían exhibir: es médica, especialista en Anestesiología, y conocía desde dentro hospitales, guardias y presión asistencial. Casi tres años después, esa credencial se ha convertido en una de las principales paradojas de su mandato.

La ministra mantiene un enfrentamiento abierto con una parte relevante de la profesión médica por el Estatuto Marco, con huelgas nacionales, manifestaciones y organizaciones que han llegado a reclamar su dimisión. A ello se suman la polémica por el MIR 2026, el choque con comunidades autónomas y la crisis sanitaria de Ceuta, donde la asistencia depende directamente del Ministerio a través de INGESA.

«Lo desconcertante es que ser médica debería haberle dado una enorme capacidad para entender a los profesionales y anticipar los problemas asistenciales», señala a OKDIARIO una fuente con experiencia en gestión sanitaria. «Sin embargo, existe la sensación de que el componente político e ideológico pesa demasiado sobre la gestión técnica».

La misma fuente considera especialmente preocupante la acumulación de conflictos: «La sanidad española ya funciona con una enorme tensión de profesionales, listas de espera y déficit de especialistas. Añadir confrontación política donde debería haber negociación y gestión sólo complica un sistema que se sostiene con grandes dificultades».

La experiencia más conflictiva de un médico al frente

La presencia de médicos al frente de Sanidad ha sido excepcional durante la democracia. Entre ellos figuran Ana Pastor (PP, 2002-2004), Bernat Soria (independiente en un Gobierno del PSOE, 2007-2009), Carmen Montón (PSOE, 2018), María Luisa Carcedo (PSOE, 2018-2020) y Mónica García (Más Madrid, desde 2023).

Fuentes profesionales consultadas consideran que García puede acabar protagonizando la etapa más conflictiva de ese reducido grupo, por la combinación de huelgas médicas, peticiones de dimisión, enfrentamiento colegial y territorial y crisis directamente vinculadas a la capacidad de gestión del Ministerio.

Ceuta es el ejemplo más incómodo. Allí García no puede atribuir los problemas asistenciales a una comunidad autónoma. Médicos y enfermeras han denunciado saturación y falta de refuerzos mientras la ministra rechaza hablar de colapso.

A ello se añade que Sanidad dejó alrededor de 504 millones de euros de crédito definitivo sin ejecutar entre 2024 y 2025, mientras mantiene abiertos debates sobre falta de recursos, medicamentos innovadores y capacidad asistencial.

«Un Ministerio no puede funcionar como una plataforma permanente de activismo sanitario. La política fija prioridades, pero después hay que gestionar profesionales, presupuesto y pacientes», concluye una fuente del sector.

La gran contradicción de García es así cada vez más difícil de obviar: llegó como la ministra que debía comprender mejor a los médicos y ha terminado con buena parte de ellos enfrente.