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Juan Manuel Ceballos, neurólogo, sobre la migraña: “Cuidado con ciertos alimentos como los quesos curados o el chocolate”

La migraña constituye una enfermedad neurológica con características propias

Estas crisis pueden prolongarse desde varias horas hasta varios días

Juan Manuel Ceballos, neurólogo, sobre la migraña: “Cuidado con ciertos alimentos como los quesos curados o el chocolate”

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La migraña no es un simple dolor de cabeza. Quienes la padecen saben que puede alterar por completo la rutina diaria, dificultar el trabajo, el estudio o el descanso y obligar a interrumpir cualquier actividad. Aunque los medicamentos son fundamentales para el tratamiento, cada vez existe un mayor interés por conocer cómo los hábitos de vida, especialmente la alimentación, pueden influir en la aparición de las crisis. No todos los pacientes reaccionan igual, pero algunos alimentos sí se han relacionado con un mayor riesgo de desencadenar episodios de migraña.

Además de seguir las pautas indicadas por el neurólogo, mantener una rutina estable puede ayudar a reducir la frecuencia de las migrañas. Dormir las horas suficientes, realizar ejercicio físico de forma regular, controlar el estrés y evitar el consumo de determinados productos son algunas de las recomendaciones habituales. En un vídeo publicado por el Hospital Centro de Andalucía, el neurólogo Juan Manuel Ceballos recuerda que la migraña suele ir acompañada de síntomas como sensibilidad a la luz, intolerancia al ruido, náuseas o vómitos, y destaca que ciertos alimentos, como el vino tinto, el chocolate o los quesos curados, pueden favorecer la aparición de las crisis en algunas personas. Sin embargo, las recomendaciones deben adaptarse siempre a cada paciente, ya que los desencadenantes no son universales.

Qué diferencia a la migraña de un dolor de cabeza

Aunque muchas personas utilizan ambos términos como sinónimos, la migraña constituye una enfermedad neurológica con características propias. Según explica la European Headache Federation, suele provocar un dolor intenso, a menudo pulsátil y localizado en un lado de la cabeza, aunque también puede afectar a ambos. A ello se suman síntomas como fotofobia, fonofobia, náuseas e incluso alteraciones visuales en quienes presentan aura.

Estas crisis pueden prolongarse desde varias horas hasta varios días y afectar significativamente a la calidad de vida. Por este motivo, el tratamiento no se limita únicamente a aliviar el dolor cuando aparece, sino que también busca prevenir nuevos episodios mediante cambios en el estilo de vida y, cuando es necesario, con medicación preventiva.

Qué se puede comer y qué no para la migraña

No existe una dieta específica capaz de curar la migraña, pero algunos alimentos se han relacionado con la aparición de crisis en personas predispuestas. Entre ellos destacan los quesos muy curados o añejos, ricos en tiramina, un compuesto que puede actuar como desencadenante en determinados pacientes.

También menciona el chocolate. Aunque durante años se consideró un desencadenante habitual, investigaciones recientes sugieren que no afecta por igual a todas las personas. En algunos casos, incluso podría tratarse de un antojo previo al inicio de la crisis y no de su causa. Por ello, los especialistas recomiendan observar si realmente existe una relación individual antes de eliminarlo completamente de la dieta.

El papel del alcohol y otras bebidas

El alcohol figura entre los desencadenantes mejor documentados, especialmente el vino tinto. Algunas de sus sustancias, como determinados polifenoles e histaminas, podrían favorecer la aparición de migrañas en personas sensibles. Por este motivo, muchos neurólogos aconsejan reducir o evitar su consumo si se ha comprobado que desencadena episodios.

También conviene prestar atención a las bebidas con un elevado contenido en cafeína. Mientras que una cantidad moderada puede aliviar el dolor en algunos casos e incluso forma parte de determinados medicamentos, un consumo excesivo o la retirada brusca pueden favorecer nuevas crisis.

Mantener horarios regulares también importa

Más allá de los alimentos concretos, uno de los factores más importantes consiste en mantener una alimentación ordenada. Saltarse comidas o permanecer demasiadas horas en ayunas puede favorecer la aparición de migrañas en algunas personas debido a las variaciones en los niveles de glucosa.

Los expertos de la American Migraine Foundation recomiendan realizar comidas equilibradas a horarios similares cada día, mantenerse correctamente hidratado y evitar dietas demasiado restrictivas sin supervisión médica. Llevar un diario en el que se registren los alimentos consumidos y las crisis también puede ayudar a identificar desencadenantes individuales.

Además de prestar atención a los posibles desencadenantes alimentarios, llevar un diario de las crisis puede resultar de gran ayuda. Anotar qué se ha comido, cuántas horas se ha dormido, el nivel de estrés o la actividad física realizada permite identificar patrones personales que, con el tiempo, facilitan tanto la prevención como el ajuste del tratamiento junto al especialista.

Otros hábitos que ayudan a prevenir las crisis

La alimentación constituye solo una parte del abordaje integral de la migraña. Practicar ejercicio físico de intensidad moderada varias veces por semana, dormir entre siete y nueve horas con horarios estables y aprender técnicas de manejo del estrés también pueden contribuir a disminuir la frecuencia de las migrañas.

Cuando las crisis son recurrentes, intensas o limitan la vida cotidiana, es importante consultar con un neurólogo. Actualmente existen tratamientos específicos para aliviar los episodios agudos y medicamentos preventivos que reducen tanto la frecuencia como la intensidad de las crisis.

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