Estos son los nuevos fármacos que atajan el cáncer de mama en fases precoces
Los anticuerpos conjugados dirigidos pueden mejorar de forma significativa el pronóstico en pacientes con un tipo concreto de cáncer de mama
Dos nuevos estudios de investigación presentados en el marco del Congreso ESMO 2025, que acaba de celebrarse en Berlín (Alemania) muestran que una nueva clase de medicamentos contra el cáncer, llamados anticuerpos conjugados dirigidos (o ADC) pueden mejorar de forma significativa el pronóstico en pacientes con un tipo concreto de cáncer de mama. La reunión constituye la cumbre anual de la oncología europea, organizada por la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), aunque en ella se dan cita expertos de todo el mundo.
Los ADC también se conocen por la expresión ‘quimioterapia inteligente’. Son medicamentos que ‘rastrean’ células tumorales y en contacto con ellas administran directamente quimioterapia intensa. A diferencia de la quimioterapia convencional, que provoca daños tanto en células sanas como en células enfermas, los ADC son una forma de terapia dirigida, que llega de forma específica al tejido canceroso, por lo cual tienen menos efectos secundarios.
Indicaciones
La utilidad de este tipo de terapia en cáncer de mama se ha observado en cáncer metastásico HER2 positivo, en cáncer HER2 positivo en fases precoces (tras cirugía y después de esta si fuera necesario) y en cáncer de mama triple negativo metastásico o inoperable.
El cáncer de mama HER2-positivo es un tipo de cáncer que da un resultado positivo en la prueba de detección de una proteína llamada receptor 2 del factor de crecimiento epidérmico humano (HER2). En aproximadamente uno de cada cinco casos de cáncer de mama, las células cancerosas tienen copias extra del gen que produce esa proteína. Tienden a ser más agresivos que otros tipos de tumores.
En Berlín se han dado a conocer los resultados de los ensayos de fase III DESTINY-Breast05 y DESTINY-Breast11, que, según la sociedad científica organizadora, marcan un cambio de paradigma en el tratamiento del cáncer de mama, posicionando a los ADC no solo como potentes agentes terapéuticos cuando la enfermedad ya ha progresado, sino también como posibles nuevos estándares de tratamiento en pacientes con enfermedad en estadio temprano.
«Existe una necesidad especial de terapias que garanticen que las pacientes con cáncer de mama HER2-positivo en estadio temprano alcancen una respuesta patológica completa tras las terapias neoadyuvantes, es decir, administradas antes de la cirugía, y una importante necesidad médica no cubierta de tratar la enfermedad residual en aquellas que no lo consiguen, para prevenir el desarrollo de metástasis», ha explicado Evandro de Azambuja, del Instituto Jules Bordet de Bruselas (Bélgica).
Actualmente, trastuzumab emtansina (T-DM1) es el único ADC aprobado para pacientes con cáncer de mama HER2-positivo en estadio temprano que presentan enfermedad invasiva residual tras la terapia neoadyuvante (tras cirugía) y tienen un alto riesgo de recaída.
En el estudio DESTINY-Breast05, trastuzumab deruxtecan (T-DXd), un ADC de nueva generación, demostró mejorar la supervivencia libre de enfermedad invasiva y la supervivencia libre de enfermedad en un 53 %.
«En conjunto, estos dos estudios establecen el T-DXd como una opción terapéutica fundamental para el cáncer de mama HER2 positivo en estadio temprano, convirtiéndose en una herramienta clave para personalizar el tratamiento de lo que antes se consideraba el subtipo más agresivo de cáncer de mama y que hoy en día representa el que tiene mayores posibilidades de curación», ha destacado Paolo Tarantino, del Instituto Oncológico Dana-Farber y la Facultad de Medicina de Harvard, en Boston, Massachusetts (EE. UU.).
Próximos retos
Tras haber transformado el tratamiento de múltiples tipos de cánceres metastásicos en los últimos años, los nuevos ADC, como el T-DXd, están ahora «elevando los estándares» en el tratamiento con intención curativa gracias a las innovaciones en su diseño y mecanismo de acción. Sin embargo, su uso plantea nuevos retos que deben abordarse.
«Por ejemplo, los perfiles de toxicidad deben definirse cuidadosamente y se requiere un esfuerzo considerable para prevenir toxicidades permanentes o mortales. La dosificación, la duración y la secuenciación de los ADC también deben optimizarse para lograr la máxima eficacia con los mínimos efectos secundarios, y es igualmente importante la identificación de biomarcadores predictivos que permitan adaptar mejor la terapia con ADC y minimizar el exceso de tratamiento», ha añadido el especialista.
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