Dra. Federica Moffa: «La fertilidad de una mujer puede terminar hasta diez años antes de la menopausia»
La postura sexual tampoco influye en la probabilidad de embarazo
El estrés no es la causa principal de la infertilidad
La fecundación in vitro tampoco tiene un éxito del 100% al primer intento
Algunos médicos hablan con claridad sobre temas de salud, y eso es algo que se agradece. Es el caso de la ginecóloga y especialista en fertilidad Federica Moffa, directora médica de Fertilab Barcelona, quien ha advertido que la fertilidad de una mujer puede disminuir hasta diez años antes de la menopausia, incluso si continúa teniendo ciclos menstruales regulares. Por ello, se recomienda realizar chequeos tempranos y periódicos, especialmente a partir de los 35 años.
Así, en el abordaje de temas de fertilidad, son muchos los mitos que durante años se han extendido en el ámbito de la salud y son muchas las personas que de forma habitual, vierten comentarios que para nada se ajustan a cánones de la investigación.
La doctora ha desmentido una serie de mitos «más comunes» al respecto en un contexto en el que existe una gran cantidad de información «incorrecta» en Internet, que se une a que la fertilidad es una cuestión de creciente preocupación en España, pues la tasa de natalidad ha caído notablemente en las últimas décadas hasta alcanzar los 6,7 nacimientos por cada 1.000 habitantes, una de las más bajas de Europa, mientras que la edad promedio de las mujeres para tener el primer hijo se ha retrasado hasta los 33 años.
Moffa ha negado, por ejemplo, que la fertilidad natural sea del 100 por ciento si se mantienen relaciones en el periodo fértil, señalando que la probabilidad natural de embarazo en cada ciclo de la mujer, sobre todo para aquellas sanas y jóvenes, es del 25 por ciento.
«Uno de los prejuicios más extendidos es que la fertilidad femenina solo disminuye significativamente a partir de los 40 años, cuando en realidad esta comienza a bajar a los 30, con una caída considerable a partir de los 35 (…) la fertilidad puede terminar hasta diez años antes de la menopausia, pese a que la mujer siga teniendo reglas regulares», ha explicado.
Por otra parte, la fertilidad humana no es tan alta como se cree, «somos una especie con una tasa de fecundidad relativamente baja», ha agregado, tras lo que ha rechazado la idea de que la ovulación sea alternada y se produzca cada mes en un ovario diferente, pues en realidad no sigue un patrón exacto y puede variar.
Fertilidad masculina
Respecto a la fertilidad masculina, ha negado que esta no se vea afectada por la edad, pues aunque es cierto que los hombres pueden mantenerla durante más tiempo, a partir de los 50 años la calidad seminal comienza a reducirse, por lo que aumenta el riesgo de anomalías genéticas.
Tener salud y unos buenos hábitos tampoco garantizan la fertilidad, a pesar de que sí puede ser beneficioso, si bien la edad «sigue siendo un factor determinante que ningún hábito puede revertir», y es que la salud «no compensa el envejecimiento natural de los óvulos y espermatozoides».
Del mismo modo, el estrés no es la causa principal de la infertilidad, pues no se han encontrado evidencias científicas al respecto, aunque puede afectar «indirectamente», al igual que el consumo de tabaco o el insomnio.
La fecundación in vitro tampoco tiene un éxito del 100% al primer intento, pues depende de «múltiples factores», y su tasa de éxito promedio se encuentra entre el 50 y el 70%.
Un embarazo previo tampoco garantizar que no habrá problemas de fertilidad en el futuro y, si bien es una «buena señal», factores como la edad, las condiciones de salud adquirida o cambios de calidad del esperma y óvulos pueden influir, dando lugar a lo que se conoce como infertilidad secundaria.
Moffa también ha explicado que el uso prolongado de anticonceptivos no dificulta la concepción una vez se dejan, sino que pueden «hasta proteger la fertilidad al prevenir problemas como la endometriosis», y muchas mujeres recuperan «rápidamente» sus ciclos normales y la capacidad de concebir.
La experta ha desmentido que el coito interrumpido sea un método efectivo de anticoncepción debido a que puede haber espermatozoides en las secreciones pre-eyaculatorias, lo que puede llevar a un embarazo aunque la eyaculación ocurra fuera. Además, no protege contra enfermedades de transmisión sexual.
La postura sexual tampoco influye en la probabilidad de embarazo, pues no hay evidencia científica al respecto, tras lo que ha indicado que lo «más importante» es la frecuencia y el momento de las relaciones, especialmente en el periodo fértil, pues los espermatozoides pueden vivir hasta tres días en el cuerpo de la mujer.
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