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Dr. Jiménez: «Un tratamiento combinado de psicología y fármacos triplica la probabilidad de dejar el tabaco»

Dr. Jiménez: "El consumo de tabaco en España causa más de 56.000 muertes cada año; más de 1.000 personas cada semana"

El Dr. Carlos Jiménez Ruiz analiza en OKSALUD la evolución del tratamiento del tabaquismo y su impacto en la salud, destacando los avances en fármacos como la Vareniclina y la Citisiniclina, así como la importancia de combinar apoyo psicológico y tratamiento farmacológico. Señala que el tabaquismo sigue siendo la primera causa evitable de muerte en España, responsable de enfermedades respiratorias graves como EPOC, infecciones y cáncer de pulmón, además de patologías cardiovasculares.

El Dr. Jiménez subraya la necesidad de personalizar los tratamientos según las características del fumador y enfatiza que acudir a un profesional sanitario aumenta significativamente las posibilidades de éxito en dejar de fumar, destacando también la relevancia de garantizar un acceso equitativo a terapias financiadas por el sistema público de salud.

Pregunta.-Doctor, ¿cómo ha cambiado su experiencia en el tratamiento de pacientes fumadores en los últimos años?

Dr. Carlos Jiménez Ruiz.- En los últimos años ha habido unos avances importantes en cuanto al tratamiento del tabaquismo. Primero, ha quedado claramente demostrado que el tratamiento del tabaquismo es una combinación de apoyo psicológico más tratamiento farmacológico. Y segundo, ha habido muchos avances en nuevos fármacos para ayudar a los fumadores a dejar de serlo. Han aparecido fármacos como ha sido Vareniclina, que ha sido sin duda una auténtica novedad en el tratamiento del tabaquismo y ha aparecido ahora más recientemente Citisiniclina, que también es una auténtica novedad en el tratamiento del tabaquismo. Así que digamos que tenemos muchas más herramientas en el momento actual para ayudar a los fumadores a dejar de fumar.

P.- Según datos de la OMS, el tabaquismo causa más de 8 millones de muertes al año en el mundo. ¿Cómo refleja esta estadística la realidad que usted observa en España?

R.- Bien, pues estos son los últimos datos que la Organización Mundial de la Salud ha dado con respecto a la mortalidad causada por el tabaco. También recientes, demuestran que el consumo de tabaco en España causa más de 56.000 muertes cada año. Esto quiere decir que el consumo de tabaco en nuestro país mata a más de 1.000 personas cada semana. Así que estos son datos que hacen que el tabaquismo sea la primera causa evitable de muerte en España y en los países desarrollados.

P.- En este contexto, ¿cuáles son las enfermedades respiratorias más comunes que ustedes ven fumadores? Y en relación, ¿cuáles serían además las más graves?

R.- Digamos que el pulmón es el órgano que más afectado está como consecuencia del consumo del tabaco, cómo es lógico, porque el humo llega al pulmón con toda su intensidad. Digamos que las principales enfermedades pulmonares son de dos tipos. Por un lado, son las infecciones de la vía respiratoria, como son la bronquitis crónica, el enfisema, o se ha denominado al conjunto de ambas como enfermedad pulmonar obstructiva crónica, más conocida con el acrónimo de EPOC.

Y también otro aspecto importante es que el tabaco puede facilitar mucho las infecciones respiratorias. No solo infecciones respiratorias por bacterias, sino también infecciones respiratorias por virus. Entre las infecciones respiratorias por bacterias, la más destacada es la tuberculosis. Y la tuberculosis es mucho más frecuente en fumadores que en no fumadores.

Pero no solamente hay estos dos tipos de patologías, sino además está la tercera, que es la patología tumoral. Miren ustedes, el tumor de pulmón es el tumor que con mayor frecuencia aparece en fumadores. Hay que pensar que el 90% de los pacientes que tienen un cáncer de pulmón lo tienen porque han fumado o son fumadores. Si no hubieran fumado, estos pacientes no tendrían cáncer de pulmón. Y sin duda que la más grave de todas estas patologías es el cáncer de pulmón, porque hay que tener en cuenta que el cáncer de pulmón es el cáncer que produce mayor mortalidad, no solo entre los hombres sino además también entre las mujeres. El cáncer de pulmón produce más mortalidad entre las mujeres que la que produce el cáncer de mama.

P.- Además de estas enfermedades respiratorias que nos comenta, el tabaco también afecta al corazón y al sistema circulatorio. ¿Podría explicar cómo la inhalación de tabaco genera daño cardiovascular a largo plazo?

R.- Sí, esta es otra de las patologías que produce el consumo de cigarrillos. Cuando se consume el tabaco, una de las sustancias tóxicas que va presente en el humo del tabaco es el monóxido de carbono. Este monóxido de carbono lo que hace es pasar a los pulmones y desde ahí enseguida se distribuye por la sangre. Y cuando se distribuye por la sangre lo hace unido a la hemoglobina y produce la sustancia que se llama la carboxihemoglobina. Entonces esta sustancia, la carboxihemoglobina, es una sustancia que daña la pared de las arterias, la pared vascular. Y sobre ese daño que produce empiezan a depositarse lípidos, colesterol, etc. y aparece lo que llamamos la placa de ateroma.

Pues bien, los pacientes fumadores tienen muchas más placas de ateroma en sus arterias que las que tienen los sujetos que no fuman. Y entonces esto hace que enfermedades como la angina de pecho, el infarto cardíaco, el aneurisma de aorta, las patologías vasculares periféricas, es decir, la insuficiencia vascular arterial de los miembros interiores, todo eso aparezca con muchísima más frecuencia en los fumadores que en los no fumadores.

Pero es que además también como la hemoglobina se une al monóxido de carbono y produce la carboxihemoglobina, eso hace que se disminuya la capacidad de transportar oxígeno que tiene la sangre hacia las células. Y entonces eso hace que las células no se oxigenen bien y eso hace que se altere una gran cantidad de otros órganos del organismo. Así que como ve usted, el agente que con mayor frecuencia produce toda la patología cardiovascular y cardíaca asociada al consumo de cigarrillos es el monóxido de carbono. La nicotina también puede producir incremento de la presión arterial, incremento de la frecuencia cardíaca, pero la patología más potente se produce sin duda por la carboxihemoglobina.

P.- Por otro lado, usted ha destacado que adaptar el tratamiento a las características del paciente es fundamental. ¿Qué factores se tienen en cuenta para personalizar el tratamiento?

R.- Pues digamos que cuando un fumador acude a un profesional sanitario pidiendo ayuda para dejar de fumar, lo que el profesional sanitario tiene que hacer es analizar cuál es el grado, el tipo de fumador, las características clínicas del fumador, las características de tabaquismo del fumador, ver cuál es el grado de dependencia física que el fumador tiene por la nicotina, ver cuál es el grado de dependencia psíquica, de dependencia social, de dependencia gestual que el fumador tiene con el cigarrillo, y una vez que ha analizado todas estas características, hacer un correcto diagnóstico del fumador.

Y ya lo que tiene que hacer es adaptar el tratamiento, que ya le decía a usted al principio, el tratamiento es siempre una combinación de consejo psicológico más tratamiento farmacológico, pues digamos que es acomodar el consejo psicológico y el tratamiento farmacológico a las características diagnósticas del fumador, que se sacan de todas esas que le he comentado.

P.- Recientemente se ha presentado el tratamiento oral con bomba dosificadora. ¿Qué ventajas tiene frente a otros métodos como los cigarrillos electrónicos o los chicles de nicotina u otros que conocemos?

P.- Primero hay que decir que los cigarrillos electrónicos no ayudan a dejar de fumar. Los cigarrillos electrónicos sólo sirven para que el sujeto que los utiliza termine convirtiéndose en fumador dual. Es decir, en fumador de cigarrillos electrónicos y de cigarros convencionales a la vez.

Luego, los datos que tenemos es que claramente los cigarrillos electrónicos no ayudan, no sirven para que el sujeto deje de fumar. Eso hay que dejarlo muy claro. Y segundo, la parte de su pregunta de cómo actúa el nuevo tratamiento que se ha presentado, la citisiniclina solución oral, pues tiene de ventaja que es una nueva administración de Citisiniclina y que esta nueva galénica de Citisiniclina facilita que muchos fumadores que podían tener dificultades para tragar los comprimidos, ahora es simplemente, digamos que es como beber la medicación. Y eso facilita que después toda la absorción que se realiza a nivel del tracto gastrointestinal se realice mejor y eso facilita que se pueda llegar más fácilmente a los centros cerebrales donde actúa Citisiniclina. Creemos sin duda que Citisiniclina solución oral es una buena estrategia terapéutica que nos va a servir a nosotros, a los que nos dedicamos al tratamiento del tabaquismo, a incrementar nuestro arsenal terapéutico para ayudar a los fumadores a dejar de serlo.

P.- Y para los fumadores que han intentado dejarlo por su cuenta y no han tenido éxito, ¿qué mensaje les daría sobre estas alternativas médicas?

R.- Pues lo más importante, lo más fundamental es, como ya le decía al principio, que el fumador acuda a un profesional sanitario, a un médico, a un neumólogo y que le pida ayuda para dejar de fumar. Y entonces será el profesional sanitario el que le ponga un tratamiento que siempre debe combinar el consejo psicológico más tratamiento farmacológico.

Y como tratamiento farmacológico se pueden utilizar lo que es la terapia sustitutiva con nicotina, se pueden utilizar Vareniclina, se puede utilizar Citisiniclina y se puede utilizar Bupropión. Lo que se utilice ya depende de las características del fumador y del diagnóstico que haga el profesional sanitario. Si el fumador hace esa combinación, consejo sanitario, consejo psicológico leve, más tratamiento farmacológico, sin duda que el fumador va a incrementar muchísimo sus posibilidades de éxito. Las va a multiplicar por tres y hasta por cuatro.

P.- Durante las pasadas jornadas sobre este respecto, se habló de equidad en el acceso a tratamiento financiado por el Sistema Nacional de Salud. ¿Qué impacto cree usted que podría tener esto en la salud pública?

R.- Pues esto es fundamental e importantísimo, que en este momento existen unas barreras importantes para que todos los fumadores puedan tener un acceso a los tratamientos para dejar de fumar. Existen barreras en cuanto al número de veces que se pueden hacer intentos al día, en cuanto a tener un determinado grado de dependencia. En fin, barreras que no tienen ningún sentido, ninguna explicación, ningún sustento científico.

Son barreras que hay que eliminar, porque el día que los fumadores puedan acceder a un tratamiento farmacológico adecuado, financiado por el sistema sanitario público, esto va a tener una grandísima repercusión en el descenso de la mortalidad asociada al consumo del tabaco. Y les decía al principio de la entrevista que el consumo de tabaco es la primera causa evitable de muerte en España.

Así que fíjense lo importante que es que los tratamientos adecuados, los tratamientos científicos que han demostrado ser eficaces y seguros sean financiados por el sistema sanitario público de salud.

P.- Para finalizar, ¿qué consejo concreto daría a quienes están considerando dejar de fumar hoy mismo?

R.- Pues que acudan a un profesional sanitario es clave y fundamental. Que acudan a su médico de cabecera, que acudan a su enfermera, que acudan a su neumólogo y que le pidan ayuda para dejar de fumar.

Y serán ellos quienes les estudien, les diagnostiquen adecuadamente y les pauten el tratamiento adecuado y con eso incrementarán, multiplicarán por tres y hasta por cuatro sus posibilidades de dejar de fumar. Fundamental que un fumador que quiera dejar de fumar acuda a un profesional sanitario.